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El economista Óscar Neira y la especialista en riesgo financiero Rossana Díaz afirmaron que para implementar otro sistema cambiario en Nicaragua se debe mejorar la productividad, la competitividad, aumentar las tasas de ahorro público y privado como porcentaje del PIB (Producto Interno Bruto) y modificar las políticas económicas.

“Migrar del actual régimen cambiario a otro tipo de cambio, ya sea flexible o a una banda cambiaria implica que el país debe hacer grandes esfuerzos en mejorar la competitividad, reducir su brecha externa y una mayor tasa de ahorro privado, pero para llegar a ese punto hay que hacer cambios estructurales fuertes que son políticas de 20 o 30 años”, explicó Neira.Fuente: Banco Central de Nicaragua

A criterio de Díaz, una de las bondades del actual sistema cambiario es que funciona como ancla de la inflación, y evita episodios pasados de hiperinflación como el de la década de 1980. Los efectos negativos de este fenómeno crean una memoria inflacionaria en los agentes económicos.

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“Si se mantiene controlada la inflación los agentes económicos mantienen su confianza”, agregó Rossana Díaz mientras que Óscar Neira recordó que el régimen cambiario de tipo fijo se estableció después de la estabilización de la hiperinflación en 1992 y fue una “medida temporal que ha quedado permanente”.

“La medida de sustitución del Crawling – Peg debe tomar en cuenta los impactos en todos los sectores. La liberación del tipo de cambio y un incremento en la inflación va generar que la calidad de la cartera crediticia se desmejore porque si la inflación se dispara las personas van a tener menos capacidad de pago”, indicó Díaz.

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De acuerdo con los especialistas, Nicaragua aún enfrenta retos internos que le impedirían a corto plazo ajustarse a otro sistema cambiario. La adopción de un régimen nuevo requiere de cambios estructurales que se logran hasta en el largo plazo, expusieron los expertos durante un panel que organizó la Universidad Americana (UAM).

“La economía nicaragüense es abierta comercialmente, sin embargo financieramente es cerrada, muestra de ello son los tipos de interés, lo que corresponde con el tipo de régimen cambiario”, expresó el economista Óscar Neira durante su exposición en el panel organizado por la casa de estudios superiores.

“Parte del cambio estructural responde a mejoras en la productividad, la competitividad y aumentos en el nivel de ahorro privado y mayor eficiencia en las inversiones que son factores internos, estos a su vez tendrían incidencia en factores externos como la brecha comercial”, comentó Neira.

También mencionó que para afrontar los cambios en el sector externo primero se debe fortalecer la economía internamente. “Migrar del actual régimen implica que el país debe hacer grandes esfuerzos de largo plazo”, insistió durante el panel “Análisis del informe país realizado por el FMI en junio 2017 ¿Qué hacer para garantizar el crecimiento sostenido?”

En 2016, las exportaciones de mercancías alcanzaron los US$2,226 millones mientras que las importaciones a precios CIF fueron de US$5,887.2 millones, según el Informe Anual, publicado por el Banco Central de Nicaragua. El déficit comercial de mercancía fue el principal componente que contribuyó con el déficit de cuenta corriente del país.

Las estadísticas del BCN señalan que en 2016 el déficit comercial ascendió a 3,227.6 millones de dólares, registrando un aumento de 7.1 por ciento con respecto a 2015. Dicho resultado se derivó de una reducción en el valor exportado y de un crecimiento moderado en las compras de la economía al exterior.

“Si queremos tener una balanza comercial superavitaria tendríamos que hacer un ajuste estructural de gran monta y eso no es solo monetario sino estructural como mayor productividad, tipo de productos y competitividad, el sector privado debe aumentar su ahorro como porcentaje del PIB”, consideró Neira.

Según el economista, en Nicaragua las mayores dificultades son internas, y están relacionadas a la competitividad del sector privado y a sus tasas de ahorro e inversión, “esto acompañada del esfuerzo que ya ha hecho el sector público en mejorar sus finanzas puede lograr un cambio”, puntualizó.

De acuerdo con lo expuesto por Neira, el incremento del ahorro privado podría erradicar el déficit de la balanza corriente. “Una mayor tasa de ahorro nacional que implica aumento del ahorro como porcentaje del PIB serían suficientes para financiar buena parte de la brecha externa, pero para llegar a ese punto hay que hacer cambios estructurales fuertes pero que son políticas de 20 o 30 años”, dijo.

En abril de este año el crédito experimentó un crecimiento del 18.2%, según el informe financiero publicado por el BCN. El FMI también resalta que el sistema bancario del país es sólido, pues “al final de 2016, los préstamos en mora representaban menos del 1% de la cartera total de préstamos.