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Los sectores público y privado de Chile deben ponerle “más cariño” a las personas en riesgo de exclusión e invertir para que puedan pasar a la clase media, considera Javier Flores, director general de la Fundación Microfinanzas BBVA.

“Yo creo que precisamente por el desarrollo de Chile en las últimas décadas, con una renta per cápita más próxima a un país europeo que a uno latinoamericano, es llamativo que sigan habiendo personas excluidas”, dijo el directivo de esta fundación, que se encarga de dar pequeños créditos a más de 120,000 personas en el país austral para que puedan avanzar con sus negocios.

“El volumen es muy inferior, pero estamos hablando de un millón de emprendedores a los que entendemos que habría que poner más cariño desde lo público y lo privado”, afirmó Flores en entrevista con EFE.

Desde que entraron en el mercado chileno en 2011 por medio de asociaciones con dos entidades especializadas en el negocio de las microfinanzas como Emprende y Fondo Esperanza, la Fundación Microfinanzas BBVA lidera el sector en el préstamo a empresarios que generan menos de un millón de pesos chilenos (1,500 dólares) al mes.
“Ahora mismo somos la primera empresa privada en el segmento por debajo del millón de pesos. Ahí ponemos el foco, porque esta labor es un poco desconocida dentro de la sociedad en Chile. Actualmente ayudamos a 120,000 emprendedores vulnerables”, señaló.

Flores, que dirige la fundación creada en 2007 y que opera en cinco países de América Latina (Perú, Colombia, Chile, Panamá y República Dominicana), explicó que el objetivo de los microcréditos son los empresarios que vivan tres veces por encima de la línea de la pobreza de cada país hacia abajo.

Progreso

“Puedo decir con satisfacción que después de diez años de actividad vemos cómo estas personas, cuando se apuesta por ellas y se les da financiación, tienen capacidad para crecer y progresar adecuadamente”, aseguró.

Sin embargo, la legislación dispar que tienen estos países latinoamericanos respecto a los microcréditos se convierte, en ocasiones, en un problema. “Tratamos de adaptarnos a las leyes de cada uno. Vemos estados de desarrollo y de sensibilidad hacia las microfinanzas diferentes”, expresó.

“Hay países con una regulación muy desarrollada, como Perú. Pero hay otros donde las autoridades piensan que es un déficit que tiene que solucionar el sector financiero tradicional”, agregó.

Flores cree que esto tiene que ver con sacar a la luz la desigualdad entre las clases sociales, una “verdad incómoda” que la sociedad no quiere ver.

“Hay una gran necesidad de concienciar a la comunidad y a las autoridades para seguir apoyando a estos colectivos más desfavorecidos”, manifestó.

Préstamos  de us$8,200 millones

La fundación, que tiene un 1,800,000 clientes, a lo largo de estos 10 años ha otorgado unos US$8,200 millones, se centra en los empresarios que tienen más difícil el acceso al sector financiero tradicional, especialmente en las áreas rurales.

El director de la Fundación Microfinanzas BBVA afirmó que en su institución no existe el choque entre la labor social y la búsqueda de rentabilidad.

“El único vínculo con el BBVA fue que el banco creó la fundación.

El banco nos apoya desde el punto de vista de la tecnología, las capacidades o los recursos humanos. Es parte de la responsabilidad social de la empresa, pero la fundación es autónoma e independiente jurídica y legalmente”, sostuvo.

En este escenario, detalló cómo eligen a los empresarios vulnerables para intentar asegurar que estas inversiones llegan a buen puerto.

“No tenemos garantizado que haya un retorno en forma de bienes, pero sí hay más seguridad si hemos analizado bien la actividad económica de ese emprendedor. Es muy importante el conocimiento del cliente. Estos créditos no se dan basándose en las garantías, sino en si el negocio tiene futuro”, explicó.

Flores advirtió del “sobreendeudamiento” que vive la región y alude a la referencia que enfrenta la fundación con otras entidades que otorgan microcréditos de asistencia social.

“La verdad es que hablar de competencia cuando tienes 200 millones de personas adultas sin acceso a servicios financieros es asi para ruborizarse”, indicó.

“Es verdad que, según nuestra experiencia, las grandes ciudades están muy saturadas de crédito. La paradoja se produce cuando vas a ámbitos rurales y encuentras grandes áreas sin oferta financiera”, concluyó.