Jorge Eduardo Arellano
  • |
  • |
  • END

Recientemente los presidentes de América Central, con excepción de Panamá, firmaron el Convenio Marco para el Establecimiento de la Unión Aduanera Centroamericana. El documento es un paso muy importante en el proceso de integración económica regional, y contempla tres etapas que conciben la Unión Aduanera de una forma gradual y progresiva: facilitación del comercio, modernización y convergencia normativa y desarrollo institucional.

La primera etapa está relacionada con la promoción de la libre circulación de bienes, cuyos objetivos principales son garantizar el cumplimiento de las medidas ya establecidas para mejorar el libre comercio intra-regional, y agilizar la circulación tanto de las mercancías producidas en Centroamérica como fuera de ella.

Esta etapa requerirá de mejoras de los actuales sistemas informáticos, logísticos y de infraestructura, que permitan a cada Estado administrar y recaudar de manera eficiente y efectiva los tributos que genere el comercio exterior.

La segunda está orientada a la modernización y convergencia normativa. En este sentido, el desafío será que los Estados alcancen acuerdos para la armonización total del Arancel Externo Común, AEC, así como el establecimiento de aduanas periféricas que serán los puntos de entrada de mercancías procedentes de países que no sean miembros de la Unión Aduanera. Esta etapa parece tener bastantes avances, pues en la actualidad el AEC está armonizado en un 94.6%, quedando pendiente de armonizar los aranceles relacionados con medicamentos, derivados del petróleo y algunos productos agropecuarios. Asimismo, ya existen aduanas periféricas entre Guatemala, El Salvador y Honduras.

Finalmente, la tercera etapa está enfocada en el desarrollo institucional, que será necesario para el pleno funcionamiento, administración y consolidación de la Unión Aduanera. Para esto, los estados deberán definir qué instituciones serán necesarias y, a partir de esto, hacer los ajustes necesarios a lo interno de cada nación, con el fin de tener una adecuada respuesta a las necesidades propias del proceso de unión.

El proceso de Unión Aduanera pone de manifiesto la creciente cooperación y unidad entre las naciones de Centroamérica, lo que puede significar no sólo una alternativa para acelerar su desarrollo económico y social, sino también la oportunidad de mejorar la competitividad de la región frente a la economía mundial. Panamá deberá reflexionar, en los próximos meses, sobre los beneficios que tendría al formar parte de este proceso de integración regional.