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Más del 50 por ciento de la leche que se produce actualmente en Nicaragua se comercializa por canales informales, lo que impide que el producto cumpla con los estándares de calidad que son necesarios tanto para el consumo local como para la exportación, consideró Ariel Londinsky, secretario general de la Federación Panamericana de Lechería (Fepale). “Nicaragua es el cuarto país exportador de leche en América Latina, después de Argentina, Uruguay y Brasil”, agregó.

El experto en temas lácteos manifestó que superar la informalidad es uno de los mayores retos que enfrenta Nicaragua, además del bajo consumo per cápita interno anual que promedia los 90 litros, muy por debajo de los 150 litros recomendados. Londisnky ve esta situación como una oportunidad que tiene el país para mejorar y avanzar, a través de este importante sector.

¿Qué necesita Nicaragua para posicionarse más y mejor en el mercado latinoamericano?

En Nicaragua hay una doble situación para analizar. Por un lado, es un país exportador de lácteos, lo cual es una gran ventaja por el hecho de tener los mercados abiertos y las industrias habilitadas para la exportación. Pero por otro lado, hay que mirar los datos internos de consumo de lácteos; es deseable una importante mejora en el consumo porque Nicaragua se ubica en uno de los rangos más bajos de consumo de lácteos en América Latina, estamos hablando de unos 90 litros por habitante cada año, cuando lo recomendado es un mínimo de 150 litros. Entonces hay una doble situación.

Por la experiencia que hemos tenido en otros países en lograr un aumento en el consumo sustentable en el tiempo, creemos que son importantes los programas de inclusión de leche en las escuelas, los cuales han demostrado largamente los beneficios en lo nutricional y en lo económico para los diferentes países que los han implementado, son muy contundentes. Los datos muestran los beneficios de estos programas.

¿Qué papel jugaría aquí el sector privado?

El sector privado debería, y lo está haciendo, coordinar junto con el Gobierno la implementación de este tipo de planes. En Nicaragua hay un programa de alimentación en las escuelas, lo que pasa es que ahora hay que incluir la leche en esos programas y lo mismo en los programas de alimentación social.

Hay que tener en cuenta que el Estado es un gran comprador de alimentos, no solo para las escuelas, sino también para el funcionariado que recibe alimentación del Estado, como Policía, Ejército, tercera edad, etc. En los países que conocemos, la inclusión de leche en estos programas ha sido en beneficio de quienes reciben el alimento y de la cadena láctea por el desarrollo que genera un programa con vistas a mediano plazo de compras estatales. Ese sería un paso muy importante que ayudaría a Nicaragua en el consumo interno, manteniendo naturalmente su visión de país exportador que nunca hay que perder, ahí está la doble oportunidad de Nicaragua en cuanto a crecer.

¿Cree usted que en Nicaragua ha habido avances?

Naturalmente, hay avances en el consumo. También han venido empresas a invertir en Nicaragua en el sector lácteo, lo cual habla bien del país, de lo interesante que es invertir en el negocio lechero, de lo importante que es trabajar en la calidad de la leche como materia prima y en el manejo de los costos de producción teniendo en cuenta que el precio pagado a los productores, si bien es siempre muy ajustado, manejando los costos de una manera eficiente podría darle una mayor ganancia al productor.

Ariel Londinsky de profesión: Médico veterinario es de nacionalidad uruguaya. Graduado en Medicina Veterinaria por la Universidad de la República de Uruguay. Tiene posgrado y diplomado en Educación y en Gestión de Proyectos de Educación a distancia por distintas universidades de Latinoamérica.Recibió formación en lechería en España e Israel. Ingresó a Fepale en 2002 como asistente de capacitación, desde 2005 se desempeña como coordinador del Área de Capacitación y desde 2008 como coordinador técnico. A partir de 2013 asume como gerente de Fepale.

¿Qué tanto peso tiene la calidad de la leche para abrirse campo en el mercado extranjero?

Tiene tanto peso como que es indispensable manejar una excelente calidad y ahí abrimos otro tema interesante para analizar en Nicaragua. Un porcentaje importante de la leche que se maneja dentro del país no corre por los canales formales, sino que es leche que es vendida por canales informales, por lo tanto no tiene las verificaciones de calidad necesarias que habitualmente aplican las industrias y que naturalmente exige el Estado. De manera que hacia los productores formales eso es una competencia desleal y estamos hablando de volúmenes muy grandes, donde también sería favorable una participación público-privada para trabajar en este sentido y ayudar a formalizar a quienes no han logrado participar de estos canales. Hay que tomar en cuenta que más de la mitad de la leche producida en Nicaragua se maneja por los canales informales, de manera que ahí se necesita un trabajo de ordenamiento muy grande, sin un ánimo de perseguir.

¿En la formalización tendrán que ver los costos?

Hay muchos factores, los costos juegan un papel importante. Pero recordemos que hay mecanismos de asociatividad que pueden ayudar a enfrentar los costos de manera colectiva, de manera que es posible diluir esos costos en vez de enfrentarlos de forma personal, pero siempre la experiencia lleva a que la formalización de un sector (especialmente de un sector con visión exportadora) siempre se verá beneficiado si avanzamos a la formalización. Los grandes países exportadores de la región (Argentina, Uruguay y Brasil) llevan más del 95 por ciento de su leche por los canales formales, también hay aspectos sociales, económicos y culturales que juegan. Es interesante conocer cómo se ha hecho en otros países, Costa Rica por ejemplo, tiene un alto porcentaje (75 por ciento) de formalidad.

¿Qué modelo han desarrollado en América Latina las pymes queseras para ir elevando el valor agregado?

Hay variadas experiencias de pymes queseras exitosas. Los modelos asociativos han colaborado mucho y las pymes tienen la versatilidad de moverse en ciertos nichos del mercado y adaptar su producción a esos nichos que son muy valorados. A veces la industria grande para generar la movida de un producto necesita hacer inversiones grandes, en cambio las pymes tienen una versatilidad mayor. Otra ventaja que tienen las pymes que son empresa familiares y hay un trabajo mancomunado de la familia, lo cual asegura una incorporación de jóvenes y esa es una gran ventaja.

¿Qué retos podría enfrentar la quesería en Nicaragua considerando que son mayormente artesanales y para consumo local?

La búsqueda de canales de calidad y de diferenciación pueden ser elementos sumamente favorables como lo ha sido en muchos lugares en el mundo. Actualmente las tendencias de consumo buscan esa producción artesanal, esa producción familiar, local y pequeña, donde una marca pueda posicionarse de una manera diferente a lo que hacen las industrias grandes que tal vez buscan un consumo más masivo. Para las pequeñas queserías siempre hablo de la formalidad, el hecho de que sean artesanales no quiere decir que deban ser informales, no es sinónimo la quería artesanal de la informalidad, lo tenemos que dejar bien claro.

La semana pasada el Ministerio de Agricultura y Ganadería de El Salvador anunció el endurecimiento de los controles a la importación de productos lácteos. Se habla, por ejemplo, que los importadores deberán presentar los certificados de sanidad y venta libre, y el certificado de análisis de laboratorio. ¿Será que esto vaya a tener algún impacto en el libre comercio de los lácteos?

No conozco la medida que está tomando El Salvador y no conozco los acuerdos comerciales entre El Salvador y Nicaragua, pero si las exigencias de El Salvador garantizan la calidad e inocuidad del producto, me parece correcto. Estoy seguro que lo mismo exige Nicaragua al importar productos. Ahora, si se están buscando barreras al comercio, eso va por otro tono.