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El paquete de medidas implica la simplificación de las más de 200 categorías profesionales en las que se podía desarrollar el trabajo autónomo para hacerlas más abarcadoras o la suspensión temporal de licencias para restaurantes y alquileres turísticos para controlar “irregularidades”.

Según los últimos datos, 567.982 personas son “cuentapropistas”, lo que representa el 12% de la fuerza laboral del país, de los que el 32% son jóvenes y el 33% mujeres, publicó ayer el diario oficial Granma, portavoz del Partido Comunista de Cuba (PCC), único legal y centro de decisiones en la isla.

“Las decisiones no constituyen un retroceso en el desarrollo de la actividad; con ellas se pretende consolidar la organización y el control del trabajo por cuenta propia, de manera que este continúe avanzando de manera ordenada y eficiente”, afirmó al rotativo la viceministra primera de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, sobre estas medidas publicadas en La Gaceta Oficial.

Ante el pleno de la Asamblea Nacional de Cuba, el pasado 14 de julio, el presidente Raúl Castro adelantó que el Consejo de Ministros había adoptado medidas de “perfeccionamiento” del sector privado —que no se han conocido hasta hoy—, al tiempo que pidió a esos trabajadores que cumplan la ley y sus obligaciones tributarias.

Sobre esa cuestión, la viceministra indicó que la suspensión temporal de licencias para restaurantes y alojamientos turísticos busca “corregir deficiencias”, ya que se han observado casos en los que “se utilizan materias primas, materiales y equipos de procedencia ilícita, persiste el incumplimiento de obligaciones tributarias y se subdeclaran ingresos”.

Autorizarán cuentas bancarias

Para asegurarse de que los cuentapropistas cumplan con el fisco, Cuba les va a exigir gradualmente la apertura de cuentas bancarias, empezando por los propietarios de restaurantes, casas de renta y transportistas de pasajeros, entre las tres actividades que más ingresos generan.

También se han congelado temporalmente las licencias para actividades como contratista privado, gestor de compraventa de viviendas, instructor deportivo, modista, organizador de servicios para fiestas de quinceañera y bodas, reparador de equipos eléctricosy electrónicos o profesores particulares.

Con la ampliación del trabajo autónomo en 2010 —una de lasreformas clave de Raúl Castro para actualizar el socialismo y reducir las abultadas plantillas de sector estatal— se autorizaron más de 200 profesiones para desarrollar el cuentapropismo.

Una de las críticas a esa reforma era la excesiva especificidadde los oficios permitidos —como vendedor de flores artificiales, pelador de frutas naturales o forrador de botones—, lo que restringía demasiado la actividad, además de que muchos de elloshabían quedado desfasados.

Agilizan trámites

Ahora, bajo el paraguas de “belleza” se insertan lo que antes eran siete categorías profesionales diferentes: barbero, maquillador, masajista, manicura, peluquera, peluquero tradicional y peinadora de trenzas. Antes se necesitaba una licencia específica para cada una de estas actividades, mientras que ahora solo requerirán una licencia general, lo que permite “agilizar y reducir trámites administrativos, disminuir la documentación y ampliar el perfil de las actividades con un servicio más integral”, explicó Feitó.

También se crea la categoría de bar y recreación, una modalidad que hasta ahora se insertaba dentro de la categoría general de servicios de restaurantes, lo que obligaba a la venta de alimentos.

En La Habana, se permitirá a los transportistas de pasajeros, conductores de los famosos “almendrones”, que se inserten en cooperativas de taxis, reguladas por el Estado, para acceder a combustible más barato y poder obtener piezas de repuesto y herramientas con descuentos.

 “El trabajo por cuenta propia ha logrado incrementar la oferta de bienes y servicios con niveles de calidad aceptables, así como aligerar la carga del Estado para permitirle concentrarse en actividades trascendentales para el desarrollo económico”, asevera Granma.