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A su edad, 50 años, Silvia Siria veía difícil encontrar un puesto en el mercado laboral. Ante esta incertidumbre, ideó un plan de negocios que consistía en la elaboración de sangría artesanal.  “Tenía 25 años de trabajar en organismos internacionales, en junio del año pasado el desempleo tocó las puertas de mi hogar yo iba a cumplir 50 años y el mercado laboral es muy difícil para una mujer de esa edad”, comentó. 

La razón por la que piensa es porque en una edad como la de ella las empresas la sobrevaloran o creen que llegará pidiendo un salario mayor. “Quería hacer algo que me apasionara y me gustara por lo que dije: “Voy a dedicar los 10 años de vida laboral a hacer algo para mí”, confesó Silva Siria propietaria de Mía Sangría.

Mía Sangría es una empresa que nació en julio del año pasado y se dedica a  elaborar sangrías 100% artesanales. Siria optó por este negocio porque desde hace tiempo elaboraba esta bebida para su familia y amistades, por tanto pensó en hacerla para comercializarla. 

“Fue así como empecé con un poco de inversión a producir Mía Sangría. Sé hacer rompope, pasta de pollo y sangría, pero me puse a pensar que hay mucha gente que vende pasta de pollo y rompope y a nadie se le había ocurrido la idea de hacer la sangría, por eso la hice”, argumentó Siria.

Inversión 

“La inversión inicial para Mía Sangría era mi liquidación, pero lamentablemente me robaron y perdí todo, entonces empecé con un galón, mi primer galón lo lleve a una fiesta y habían personas que les gustó el producto y empezaron a recomendarlo”, comentó. 

La primera publicidad de su producto fue la de boca en boca. De esa manera más personas se dieron cuenta de Mía Sangría. Esto la obligó a perfeccionar el envase, etiqueta y obtener conocimiento sobre emprendimiento, comentó la propietaria. 

Para Silvia Siria conocer organizaciones y personas que apoyan el emprendimiento la motiva para seguir con su empresa. “En el país hay ferias muy importantes como Expo Mujer, donde vos podés mostrar tu producto y la gente lo conoce”, explicó la propietaria de Mía Sangría.

Dificultades 

La mayor dificultad que pasó Silvia al emprender fue perder su inversión, “estaba entre si me quedaba llorando por la pérdida o me levantaba y salía más fuerte”. Destacó que en el camino del emprendimiento hay muchos obstáculos, “muchas veces si no tenés la fuerza, voluntad y decisión podés derrumbarte, tenés que vencer el miedo, solo así vamos a tener éxito”.

La emprendedora agregó que otra de las dificultades que pasó fue poder competir con marcas de sangrías que por muchos años han estado en el país. Según Silvia, el plus de su producto es que Mía Sangría tiene la fruta incluida lo que le da un sabor  diferente.

Mía Sangría se encuentra por el momento solo en el mercado nacional, en Managua y en algunos departamentos que se hacen envíos. “Mi objetivo es que toda Nicaragua pueda probar Mía Sangría que se encuentre en cualquier puesto de venta para que los nicaragüenses puedan probarla porque está a un precio súper accesible”, explicó Siria.

Metas

“Mi meta a corto plazo es estar en los supermercados, por lo menos empezar con los súper de conveniencia, quiero tener en León y en algunos departamentos un centro de distribución porque las personas así me lo han demandado y a largo plazo quiero estar en toda Nicaragua y tener un establecimiento donde las personas puedan llegar a degustar la sangría”, destacó la emprendedora.