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La empresa ProHuevo, del grupo industrial El Granjero, instaló la primera planta procesadora de huevos pasteurizados y deshidratados de la región centroamericana. La inversión supera los US$9 millones, de los cuales el 80% fue financiado por Banpro Grupo Promerica.

Esta nueva empresa, que operará bajo el régimen de zona franca, es innovadora porque usa una plataforma de alta tecnología importada de Italia y Dinamarca, que permitirá dar valor agregado al huevo, transformar la matriz exportadora de Nicaragua y acceder a nuevos mercados, afirma el vicegerente general de Banpro, Julio Ramírez Argüello.

“Con el financiamiento de este proyecto, Banpro está poniendo su granito de arena, para que se desarrolle la cadena de agroindustrial del huevo, se genere un nuevo valor agregado con la incorporación de dos nuevos productos (huevo pasterizado líquido y deshidratado) y se amplíe el mercado con exportaciones. 

La ventaja de esta transformación es que permite que el huevo deshidratado se almacene hasta por año y medio, mientras que el huevo pasteurizado tiene una durabilidad de 45 días, en los cuales puede estar bajo refrigeración y sin ningún tipo de conservante. “Eso garantiza que en los hogares y en el sector industrial haya menos desperdicios”, explica.

Estabilidad

En Nicaragua se producen aproximadamente 550 millones unidades de huevo por año, pero hay épocas de sobreproducción o de importaciones de huevos, en donde los productores pueden tener pérdidas por excedentes que no pueden ser absorbidos por la demanda o precios por debajo de sus costos. “Como es un producto fresco, se tiene que vender porque si no se daña”, dice Ramírez.

Por eso, al entrar en operaciones esta planta existe el potencial de crear una mayor estabilidad en la demanda y precios, dado que se podría contar con la ampliación de mercados. “Este tipo de proyecto viene a crear estabilidad en la industria, porque puede absorber excedentes de huevos, procesarlos y exportarlos, ya sea pasteurizados o deshidratados, accediendo a mercados en Centroamérica, Estados Unidos, Europa, en diferentes países”, destaca Ramírez, quien enfatiza que esta empresa no tiene par en el istmo.

Ramírez enfatiza que a Banpro le enorgullece tener como cliente a El Granjero y contribuir al financiamiento de las actividades productivas. Este proyecto creará 90 empleos directos, adicionales a los 500 con los que ya cuenta ese grupo industrial.

La calidad

En el primer año de operación, la planta exportará US$14 millones en ovoproductos, derivados del huevo. El 70% de la producción la venderá al exterior y el 30% será comercializado a nivel nacional. “Es un proyecto diseñado para la exportación”, reitera Ramírez.

La planta tiene una capacidad de procesar 65 millones de unidades de huevos al año en una primera etapa, en turnos de ocho horas, aunque, se puede hasta triplicar en las siguientes fases del proyecto.

La empresa ProHuevo exportará los productos en envases grandes, para usos industriales, y en envases pequeños para usos domésticos.

“Darle un valor agregado implica que el producto se va a vender a un mayor precio, sin embargo, los clientes que lo demanden podrán obtener los beneficios de un producto con mayor durabilidad, y en donde un cliente industrial por ejemplo podría tener mayores beneficios de: control de calidad, inocuidad, de cantidades a utilizar en sus recetas (litros) y que reducir desperdicios”, indica el vicegerente general de Banpro.

Innovador

Grupo El Granjero se acercó a Banpro Grupo Promerica hace un año, para presentarle el proyecto, el cual fue analizado hasta llegar a la conclusión de que era financieramente viable. “Es una inversión de 9 millones de dólares, de los que el banco financia cerca del 80%. Nos gustó lo innovador, las cualidades y capacidades de los empresarios que lo están desarrollando y el hecho de que le están dando un valor agregado y tecnificando a la industria avícola en Nicaragua”.

Según datos proveídos por la empresa, en algunos países el 20% del consumo de huevo es deshidratado o pasteurizado.

“Es importante destacar la función de Banpro, de apoyar proyectos innovadores, que dan valor agregado a la industria nacional; esa es nuestra función como banco, ser promotores de desarrollo y apoyar a los clientes para que se catapulten y accedan a nuevos mercados. Hay un compromiso de desarrollar la agroindustria”, resalta.

Julio Ramírez comenta que Nicaragua es un país bastante agrícola, pero con mucho futuro en la medida que se desarrolle al darle valor agregado y transformar, por ejemplo, un huevo fresco en huevo pasteurizado o deshidratado, lo que se traduce en un incremento de las exportaciones, acceso a nuevos mercados y generación de empleos y divisas.

ProHuevo comprará óvulos a El Granjero y otros productores nacionales, según la demanda, la cual es alta en el mundo de huevo pasteurizado y deshidratado.

Banpro también ha financiado otros proyectos agroindustriales, dice Ramírez, y menciona por ejemplo a empresas que transforman la yuca en almidón.

“Apoyamos la industria del maní, plátano, carne, camarón, naranjas, palma africana; en todas las agroindustrias participamos activamente. Ese es nuestro papel en la sociedad y en la economía, apoyar a proyectos que fortalecen las cadenas productivas y que dan valor agregado, que incrementan el potencial de exportar de Nicaragua”, concluye.

Aguerri: ProHuevo es un referente de la diversificación

José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), destacó la importancia del desarrollo de la agroindustria y la relevancia del sector agrícola en la economía nacional, durante su discurso en el acto de inauguración de la Planta pasteurizadora de huevos, ProHuevo.

“El sector agrícola representa un 2.5% de la economía. Con esta inversión estamos viendo una diversificación del mercado y va ser un referente: veremos a Nicaragua yendo a  otros mercados. Esta industria, que era conocida por ser un abastecedor local, estará vendiendo fuera del país”, expresó.

Aguerri recordó los esfuerzos del sector avícola en la búsqueda de políticas públicas que incentiven inversiones de alto contenido tecnológico, para la transformación de productos tradicionales.

“Este ha sido un sector que ha venido transitando en la búsqueda de políticas públicas que permitieran tomar decisiones como las que estamos viniendo a ver hoy (inversión). Hemos venido escuchando: ‘Nicaragua necesita agroindustrializarse’. En esa dirección hemos venido trabajando y hoy estamos viendo lo que es un hecho concreto”.

“La apuesta de José Bismarck (presidente de la empresa) y El Granjero a la tecnología, es importante. El uso de las tecnologías, como la de esta inversión, nos coloca como referente en Centroamérica y eso dice mucho de lo que se está haciendo”, comentó Aguerri.

Los ejemplos

ProHuevo operará bajo el régimen de zona franca. Bajo este sistema, el país exportó, en 2016, el equivalente de US$2,713 millones, y durante el primer semestre de 2017 las exportaciones de zona franca representaron US$1,377 millones. Este sector genera unos 115,000 empleos, precisó el delegado presidencial para las Inversiones, Álvaro Baltodano, durante la inauguración de la planta ProHuevo.La inauguración de la planta pasteurizadora de Prohuevo.

“Vamos sobre la misma meta (de exportaciones) y posiblemente la vamos a superar este año. Estas inversiones nos van dando saltos  cualitativos en la agricultura, la agroindustria y en todos los sectores, en la palma africana con las fábricas de aceite, en las camaroneras y aquí con esta industria avícola”, explicó Baltodano.

Respecto a la generación de empleos, dijo que en Nicaragua existen 163 productores avícolas enfocados en la producción de huevos y, en conjunto, generan unos 10,000 empleos directos.

“Esta inversión nos alegra porque tiene dos componentes: una inversión extranjera directa (IED) y una inversión nacional. Esa combinación es por una razón, esa razón es confianza. Confianza en el inversionista nacional y el extranjero”, aseguró Baltodano.