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La inclusión financiera es un proceso de integración de los servicios financieros a las actividades económicas cotidianas de la población. Esta puede contribuir de manera significativa al crecimiento económico en la medida en que permita reducir de manera efectiva los costos de financiamiento, seguridad y manejo de recursos para las personas y las empresas. Es decir, con la inclusión financiera se buscan alternativas para que las personas tengan acceso a una gama de servicios financieros ofrecidos de una manera responsable para ser utilizados eficazmente.

Para las instituciones financieras afiliadas a la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), la inclusión financiera es de alta prioridad. El gremio está trabajando en la facilitación del acceso a servicios por parte de las familias, promoviendo microseguros, microarriendo, línea productiva medioambiental, vivienda de interés social con asistencia técnica, entre otros. 

Se ha logrado el desarrollo de estos programas gracias a los avances en el entorno normativo y marco regulatorio que existe en el país, permitiendo a las instituciones innovar y ampliar el acceso a los servicios financieros. El impulso de estos programas está acompañado de medidas de protección del consumidor, asegurando la prestación responsable de los servicios microfinancieros.

¿Por qué fomentar la inclusión?

Fomentar la inclusión financiera contribuye al desarrollo económico y social. Organizaciones internacionales como el Banco Mundial, conscientes de la importancia que tiene para el desarrollo económico y social de los países y de sus habitantes, han formulado estrategias para promover la inclusión financiera, pues mejora las condiciones de vida de la gente y previene situaciones de vulnerabilidad.

Cuando las personas forman parte del sistema financiero, están preparadas para comenzar y ampliar cualquier tipo de negocio. Creándose un sistema financiero más equitativo, transparente y desarrollado. Con la inclusión se potencia y se fortalece la actividad de las pymes, reduciendo los altos índices de vulnerabilidad de las familias de menores ingresos. 

En el país muchas personas solicitan un microcrédito cuando se ven ante alguna adversidad (hechos inesperados que dañan su negocio, falta de trabajo temporal, etc.), muchos piden créditos para sobrevivir y mantener a su familia durante esa época, teniendo que acudir a fuentes que no gozan de una adecuada regulación que los proteja con transparencia para su potencial de desarrollo.

Tener el dinero en un lugar seguro puede prevenir que las personas caigan en extrema pobreza cuando ocurre un desastre natural o cualquier adversidad. El acceso a microseguros, que son productos financieros que cubren riesgos básicos como pérdidas de cosechas, accidentes, salud y otros, otorga también una garantía y una seguridad a las personas que viven con escasos recursos.

Se calcula que en países en vía de desarrollo hasta el 55% de quienes piden préstamos, lo hace a fuentes informales que no contribuyen a fortalecer la economía a largo plazo. Al contrario, cierran oportunidades de desarrollo a las personas que viven en situación de pobreza, no rinden cuentas, ni pagan impuestos. 

Actualmente, Asomif trabaja con las autoridades regulatorias en una reforma a la Ley de Microfinanzas que se aplique a todos los actores que participan en el mercado microfinanciero. Esta se hace con una visión de evitar la competencia desleal, contribuir en igualdad de condiciones al desarrollo económico y garantizar la transparencia con el objetivo de proteger al usuario que opta por los servicios microfinancieros.

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