•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La principal problemática estructural del mercado laboral en Nicaragua es la falta de empleos de calidad, señala la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides),  en su segundo informe de coyuntura económica 2017. El documento plantea que aunque la tasa neta de ocupación al primer trimestre del año era de 96 por ciento, el subempleo representaba el 42.6% de las personas ocupadas. 

El subempleo se refiere a aquellas personas que trabajan menos de ocho horas y quieren trabajar más (subempleo visible), así como a aquellas que trabajando ocho horas o más ganan un salario por debajo del mínimo legal. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), señala que el subempleo refleja una subutilización de la capacidad productiva de la población ocupada.

Estimaciones hechas utilizando datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del 2012, apuntan a que la tasa de subempleo se ha reducido en más de ocho por ciento, cuando en aquel entonces era de 50.9 por ciento. 

Desempleo 

En el caso del desempleo a nivel nacional, este no ha variado en los últimos diez años y no ha sido mayor a un dígito. El desempleo comprende a las personas que no se encuentran trabajando, pero que han buscado trabajo en las cuatro semanas previas a la encuesta.  

La ocupación del 96% en los primeros tres meses del 2017 no ha variado mucho respecto a 2014, año en que era de 95.2 por ciento, mostrando así niveles similares a 2001, cuando la ocupación fue de 94.3 por ciento. La OIT plantea que una persona está ocupada si en la semana de referencia trabajó al menos una hora o no trabajó por cuestiones de vacaciones o subsidio, pero tiene un lugar al cual regresar. 

De acuerdo con el Instituto Nacional de Información para el Desarrollo (Inide),  aproximadamente el 70% de la población de Nicaragua se encuentra en edad de trabajar. La Población en Edad de Trabajar (PET) se refiere a las personas de 14 años a más y esta se divide en Población Económicamente Activa (PEA) y Población Económicamente Inactiva (PEI).        

La PEA nicaragüense es joven y apenas ha terminado los estudios primarios; y la PEI, es decir, los que no realizan una actividad económica ni buscan hacerlo, evidencia que Nicaragua no está aprovechando las oportunidades que ofrece el bono demográfico.