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Dentro de un par de meses, empezará a funcionar el primer banco de madera certificada, cuyo objetivo es facilitar a los pequeños empresarios del mercado de muebles el acceso directo a su principal materia prima, y a la vez apoyar a las comunidades que se encargan de sacar madera de los árboles, las que deben contar con un plan de manejo y certificación.

Este proyecto fue una iniciativa de la Red Mesoamericana y del Caribe de Comercio Forestal, Jagwood, conformada por empresarios con conciencia ambiental, enfocados en el trabajo de la madera legal, bajo las reglas y normas del FCC en cuanto al manejo sostenible de los bosques.

Según Margie Ortega, Coordinadora del proyecto del banco de madera, actualmente están trabajando con las comunidades Layasiksa, Sipbaa y Las Crucetas, ubicadas en la región Atlántico Norte del país, bajo el apoyo de la cooperación alemana y empresarios del Pacífico nicaragüense.

Evitar intermediarios

“Lo que pretendemos es que las empresas con las que trabajamos en el Pacífico, compren el producto directamente a las comunidades de la región Atlántica del país, evitando de esta forma pasar por los madereros intermediarios que les hace disminuir sus ganancias”, expresó Ortega.

De igual forma señaló la importancia que tendrá el banco para las pymes y las pequeñas comunidades.

“Una pyme no tiene la capacidad de comprar una rastra de maderos, que son 12 mil pies tablares, correspondientes a 17 mil dólares, por tanto el banco representa una opción para que estos empresarios compren el producto y a la vez, para que las comunidades coloquen la madera en el mercado”, refirió.

Para que este banco de madera sea posible, las comunidades aportarán los pilares para la construcción de los galerones que almacenarán la madera, las pymes van a poner la mano de obra para hacer toda la infraestructura, mientras que la cooperación alemana contribuirá con tres meses de gastos operativos.

Se espera que el banco de madera funcione en el departamento de Masaya, donde hay un próspero mercado de muebles y ofrezca precios competitivos, aunque no tan bajos como los de proveedores ilícitos, por tratarse de productos legales.