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La Unión Europea acordó el pasado sábado estudiar cómo conseguir ingresar en las arcas públicas los beneficios de gigantes de Internet como Google, pese a las reticencias de países como Irlanda, donde gozan de un sistema fiscal más ventajoso.

En la era digital, “el actual sistema impositivo ya no es aplicable, y es por eso que tenemos que encontrar una solución”, subrayó el ministro estonio de Finanzas, Toomas Toniste, a su llegada a una reunión con sus pares europeos en la capital de Estonia, Tallin.

La imposición de las multinaciones está en el centro del debate en el mercado único europeo. Algunos países denuncian que compañías como Amazon, Apple o Facebook eluden pagar tributos instalándose en países de la UE con bajos regímenes fiscales, como Irlanda o Luxemburgo.

Google evitó recientemente, por ejemplo, pagar 1.115 millones de euros (1,330 millones de dólares) de impuestos en mora al fisco francés, después que un tribunal galo estimara que la filial irlandesa de la compañía estadounidense no era imponible en Francia.

Sin embargo, los países europeos también temen que la imposición a los gigantes de Internet, en su mayoría estadounidenses, les empuje a establecer sus filiales en otras regiones como Asia. La solución que empieza a vislumbrar la UE podría pasar por dos niveles: europeo y global.

Solución a corto plazo

“Más de la mitad de los países apoyaron la solución a corto plazo”, indicó Toniste al término de la reunión, en referencia a la propuesta presentada por Alemania, Francia, Italia y España, con el apoyo de Bulgaria, Grecia, Eslovenia, Rumanía, Portugal y Austria.

Estos países urgen a Bruselas a analizar la posibilidad de gravar la facturación de los gigantes de Internet en cada país y dejar de calcular el impuesto en función de sus beneficios.

Actualmente, el beneficio generado sirve como referencia para el impuesto que deben pagar esas empresas y cada país aplica sus propias tasas y base de cálculo. Irlanda aplica una de las más bajas del bloque, un 12.5%, lo que lleva a varias empresas a establecer ahí sus filiales.

El ministro galo de Ecomomía, Bruno Le Maire, quien impulsa la iniciativa, anunció tras la reunión que ocho países tienen “reservas” y que “Irlanda” se muestra “abiertamente hostil”. Su par irlandés Paschal Donohue, evitó por su parte hacer declaraciones a la prensa.

Para el ministro español Luis de Guindos, la propuesta es una necesaria solución “a corto plazo” ante la constatación de que “hay una serie de empresas que funcionan en el ámbito digital que no están pagando impuestos prácticamente en ninguna jurisdicción”.