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La economía global se está “fortaleciendo” aupada por “un notable repunte en el comercio, la inversión y la confianza”, aunque persiste la preocupación por la baja inflación, afirmó el Fondo Monetario Internacional (FMI) al cierre de su asamblea anual.

“Las perspectivas están fortaleciéndose, con un notable repunte en la inversión, comercio y producción industrial, junto con una confianza al alza”, remarcó el comunicado final del Comité Financiero y Monetario del FMI.            

En un tradicional gesto de cauteloso optimismo, el documento advierte de que “la recuperación todavía no es completa, con la inflación por debajo del objetivo en la mayoría de las economías avanzadas, y el crecimiento potencial sigue siendo débil en muchos países”.

Sin embargo, lo cierto es que el ambiente en las innumerables reuniones y conferencias esta semana de los principales líderes económicos mundiales era casi radiante, especialmente en comparación con los años precedentes en los que se encadenaron varias crisis que situaron a la economía global al borde del colapso.

La directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, trató de rebajar la excitación de unas previsiones de crecimiento global del 3.6% para este año y 3.7%, las mayores desde 2010, al advertir que el principal riesgo es “la complacencia”.

Incluso el tradicionalmente austero y poco llamado a la exaltación ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, reconoció al término de la reunión del G20 que el ambiente era más “relajado y optimista”.