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Nuestros antepasados indígenas le otorgaron un gran valor a la semilla del cacao, al haberla utilizado como moneda y elaborar con ella una bebida cuya receta aseguraban que provenía de los dioses. Aunque en la actualidad no se le considera igual, el producto está recobrando una gran importancia y se está convirtiendo en el responsable del dinamismo económico de pequeños municipios de zonas montañosas.

Waslala es un ejemplo de ello. Hace 20 años, las plantaciones de cacao de la zona estaban por desaparecer, afectadas por la moniliasis, una enfermedad prácticamente imposible de erradicar, y los bajos precios del producto; muchos campesinos se dieron por vencidos y decidieron cambiarse a otros cultivos.

Y aunque el rubro desapareció en muchos municipios como La Dalia, Matagalpa, en los lugares donde se conserva, como Waslala, la semilla del cacao está dinamizando la economía del lugar, llegando a generar el primer millón de dólares del Producto Interno Bruto, PIB, nacional.

El cambio que se logró con el cacao se debe al apoyo que organismos como Pro Mundo Humano dieron a los pequeños productores, para que lograran controlar la moniliasis y evitar que se perdiera toda la producción.

La demanda del cacao es grande y se asegura que sólo una empresa alemana está dispuesta a comprar más de lo que produce el país.

La situación mejoró con la organización de los productores de cacao en cooperativas y, actualmente, el proyecto Alianza para la Creación de Oportunidades de Desarrollo Rural a través de Relaciones Agro-empresariales, Acordar, pretende elevar los niveles productivos de los cacaoteros y buscar nuevos mercados para exportar el rubro.

El programa está trabajando con la cooperativa Cacaonica, de Waslala, donde se producen quintales de la semilla al año.

Sara Zeledón, una pequeña productora de cacao de Waslala, estuvo a punto de perder la plantación que le dejó su esposo, debido al efecto de las plagas, ya que no producía absolutamente nada.

Fue hasta que un representante del organismo Pro Mundo Humano le enseñó cómo combatir la plaga de la monilia, que su plantación se recuperó. Ahora, con lo que produce en cacao, logra mantener a su familia de nueve personas.

Zeledón aseguró que al precio que está el cacao actualmente, no hay otro cultivo que le llegue, y esa es la razón que la impulsa para seguir combatiendo la plaga de la moniliasis, que afecta fuertemente el cultivo.

Poca mano de obra
La pequeña productora dijo que la semilla de cacao le permite obtener unos 90 mil córdobas anuales, y como es orgánico, logra mejores precios que con el tradicional.

Sin embargo, además de la moniliasis, tiene que luchar con otras plagas como las ardillas y la mancha negra, pero quizá uno de los problemas más serios es la falta de mano de obra, sobre todo en esta época de cortes de café.

Ante la escasez de mano de obra, se debe pagar más y los ingresos disminuyen. También influye el que mucha gente se va a Costa Rica a trabajar.

Rosario Pérez, otro pequeño productor de cacao de Waslala, recordó que para los años 80, la semilla se vendía barata, y con el ataque de las plagas, producirlo no era atractivo.

Solamente tiene dos manzanas de cacao, pero con ello Pérez mantiene a su familia y le ha permitido invertir más en ganado, lo que le ayuda a mejorar sus ingresos.

Migdalia Rodríguez, otra pequeña productora de cacao del municipio, es una de las mejores, se enorgullece de obtener las mejores calificaciones para la semilla fermentada y los beneficios materiales son notorios; reconstruyó su casa y es ahora sujeto de crédito de instituciones financieras.

La mayoría de los pequeños productores está fermentando el cacao, ya que es así como lo compran las empresas fabricantes de chocolates, tal es el caso de la alemana Ritter Sport, que compra todo el cacao fermentado del país.

Rodríguez dijo que le pagan en mil 200 córdobas el quintal de cacao sin fermentar y dos mil 300 córdobas fermentado, y 2 mil 700 córdobas fermentado y certificado orgánico.

Mejorar producción y exportar más
El proyecto Acordar, una alianza público-privada en la que participan 20 organizaciones, entre las que están Lutheran and World Relief, Catholic Relief Services, Tehcnoserve, Agropecuaria Lafise y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) como principal financiador, está invirtiendo 27.6 millones de dólares en mejorar la productividad y la calidad del cacao y otros rubros como café, frijoles y hortalizas.

César Castillo, coordinador del proyecto Acordar por parte de Lutheran and World Relief, uno de los organismos que forma parte del proyecto Acordar, recordó que hasta el año 2000 el cacao se estaba pudriendo en las plantaciones de Waslala, por el avance de la plaga de la monilia y el rubro se miraba no como un cultivo que servía sólo como una caja chica, que dejaba un poco de dinero a los agricultores.

Agregó que con el apoyo de Pro Mundo Humano y la conformación de cooperativas cacaoteras, las plantaciones han mejorado su productividad y calidad con 200 productores en alianza con Acordar. Pronosticó que la producción de cacao va a crecer un 20 por ciento por año de calidad exportable.

Para lograr eso, con Acordar se han planteado acciones para combatir la monilia. Se les apoyará a los productores con herramientas adecuadas para ello. Aseguró que Waslala produce 35 mil quintales de cacao por año, de esos, entre 10 y 11 mil son de la cooperativa Cacaonica.

La organización en cooperativas beneficia al pequeño productor con un mejor precio y reduce la cadena de intermediación.

“Existen expectativas de que el cacao se puede producir como un rubro principal en las fincas de Waslala y otras zonas como Nueva Guinea y Siuna, en algunos casos mezclados con café, incluyendo el Cua y Bocay”, apuntó.

Santos Palma, Gerente de Cadenas de Valor de Acordar, explicó que el programa, que también está trabajando con pequeños productores de café, frijoles y hortalizas, trata de mejorar los ingresos de las familias.

Añadió que son en total 85 cooperativas y siete asociaciones que abarcan a más de 3 mil 800 productores, a quienes se les mejorará los ingresos y se crearán más empleos. También se pretende apoyar a los productores de cacao con seis centros de acopio en diferentes comunidades, herramientas y equipo para fermentar.


El crecimiento de la demanda eleva los precios del cacao
Castillo dijo que la demanda mundial de cacao va creciendo, y la producción mundial bajando, lo que provoca que los precios de la semilla mejoren cada día y los pequeños productores puedan obtener mejores precios.

La demanda mundial es tal, que sólo la compañía chocolatera alemana Ritter Sport, ha expresado su interés en comprar todo el cacao fermentado en Nicaragua y otros países centroamericanos.

La demanda es mayor para el cacao nica y el centroamericano, ya que en esta zona se cultiva la variedad criolla, que es apetecida por su sabor y aroma para la fabricación de chocolates.

Datos del Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, indican que en Nicaragua se cultivan 6 mil 500 hectáreas de cacao, la mayor parte en zonas montañosas con acceso limitado o nulo para el transporte, la asistencia técnica o el financiamiento.

Salomón Chavarría, Vicepresidente de la cooperativa Cacaonica, dijo que esta organización de productores se comprometió con la chocolatera Ritter en venderle 5 mil quintales de cacao orgánico este año, pero la meta se va a sobrepasar.

Agregó que la tercera parte del cacao sale de Waslala, y en total 500 toneladas de cacao salen de este municipio al año, además se está haciendo contacto con empresas estadounidenses interesadas en comprar cacao en Nicaragua.

El producto también se vende a Centroamérica, a industrias chocolateras, entre ellas algunas de Costa Rica.