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Alrededor de un 90% de las investigaciones que se realizan en el país está a cargo de las universidades, afirmó Kevin Rodríguez, de la Oficina de Estadísticas del Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt), citando un estudio del Consejo Nacional de Universidades (CNU).

El restante 10%, infiere el experto, corresponde a las investigaciones que hacen instituciones del Gobierno y las propias empresas del país. 

Aclaró que no se ha hecho en el país ninguna encuesta sobre cuánto invierten propiamente las empresas del país en investigación y desarrollo (I+D).

Rodríguez expuso, durante el Foro Nacional de Innovación Competitividad y Transferencias Tecnológicas, realizado recientemente en la Cámara de Industria de Nicaragua (Cadin), sobre el tema de las “transferencias tecnológicas”, en el cual, aseveró, Nicaragua aún tiene muchos retos.

Señaló que existen dos tipos de transferencias tecnológicas.

La formal, que se monetiza mediante contratos de transferencias tecnológicas, pero que se realizan muy poco en Nicaragua. Estas son las investigaciones que se protegen mediante patentes, marcas, entre otros.

Y la informal, que se refiere a la transferencia de investigaciones cientificobásicas, que son las que más se realizan en el país, pero se transmiten a través de seminarios y clases, escritos científicos, artículos, relaciones laborales, relaciones profesionales, consultorías y adquisiciones de bienes de capital.

“La investigación que en Nicaragua no se ha desarrollado mucho es la que parte de I+D (Investigación y Desarrollo), que es una investigación más avanzada, y que en otros países las universidades son los principales actores que las realizan. Las empresas también y tienen departamentos específicos (de investigación)”, explicó el expositor del Conicyt.

Objetivos

El representante de la Oficina de Estadísticas del Conicyt explicó que las investigaciones avanzadas buscan crear un nuevo producto  o un nuevo procedimiento innovador, lo cual hará obtener un retorno económico. En tanto, las investigaciones básicocientíficas buscan más que todo el desarrollo del capital humano.

“Cuando (las investigaciones) son patentables, básicamente se convierten en una empresa nueva o una empresa existente se apropia de esos resultados (de la investigación) y los explota, obteniendo beneficios económicos.

Pero se incluyen también los beneficios culturales y sociales porque si bien algunas investigaciones son básicas y probablemente no tienen una explotación comercial, de alguna u otra manera permiten el desarrollo del país. Es decir, de una u otra vía se producen beneficios (a partir de la investigación), pero sí es la vía de la formal la que debemos trabajar más en Nicaragua”, sostuvo Rodríguez.

Los actores

¿Cuáles son los actores que deben participar en el proceso de investigación en Nicaragua? Según Kevin Rodríguez, en Nicaragua, en los últimos años, se ha venido promoviendo la alianza universidades-empresas privadas-Gobierno para trabajar y desarrollar el tema.

La propuesta del Gobierno, explicó Rodríguez, consiste en formular políticas de tecnologías y revisar las regulaciones pertinentes, que fomenten la alianza universidad-empresa. Las universidades y centros tecnológicos son los generadores de conocimientos. “Son los que inician el proceso de transferencia tecnológica”, aseveró el funcionario de Conicyt.

En Nicaragua, el Registro de Propiedad Intelectual (RPI) del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), es el encargado del proceso de evaluación de la propiedad intelectual.

De acuerdo con Rodríguez, en otros países las universidades cuentan con oficinas de transferencias tecnológicas a lo interno de las universidades, que se encargan de revisar los resultados de investigación de docentes y estudiantes para iniciar el proceso de registro y transferencia de tecnología a las empresas.

Por su parte, las empresas son las que adquieren los recursos tecnológicos.

Asimismo, las empresas tienen que transmitir sus necesidades en materia de investigación. “En el caso de Nicaragua, las empresas no tienen capacidad para dedicar cierto presupuesto exclusivo para investigación y desarrollo, porque probablemente podrían realizar un proceso de investigación completo y no obtener un resultado provechoso. No hay un beneficio tangible y por eso muchas veces se deja ese procedimiento a la universidad”, indicó el expositor. Asimismo, estas deben recibir, mejorar e implementar los resultados de investigación y retroalimentar a las universidades.