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Los países exportadores de gas quieren controlar el mercado al estilo de lo que hace la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con el crudo, para mostrar autoridad y lograr mejores precios, pero la compleja realidad del sector rebasa las posibilidades de sus actuaciones.    

El objetivo de luchar contra la “manipulación” de los precios, el reclamo de “precios justos” y la coordinación para defender el valor del gas como una energía limpia clave para el desarrollo sostenible fueron enunciados en la cumbre, realizada en Bolivia el viernes pasado.    

Se trató de la IV cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) y la primera celebrada en Latinoamérica, para la que se esperaba a varios mandatarios y a la que finalmente solo asistieron el de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, para acompañar al anfitrión boliviano, Evo Morales.    

En la inauguración del foro, copada sobre todo por ministros, Morales advirtió de que los actores del sector deben “tener la capacidad de trabajar de manera conjunta para poder combatir contra quienes quieren apropiarse” de los recursos naturales “a través del manipuleo abusivo del precio”.

Asimismo, consideró que tales distorsiones son “una herramienta de desestabilización” política de Estados y gobiernos.    

Por su parte, Maduro dijo que solo el diálogo y la integración de esos países es el camino para lograr en efecto la defensa de la riqueza natural que poseen.    

El FPEG, que existe desde el 2001 y en los últimos ocho años ha realizado cuatro cumbres bianuales para aumentar su importancia, se ha planteado varias veces avanzar hacia los fines citados, pero los mismos siguen siendo desafíos en sus pronunciamientos.    

En la Declaración de Santa Cruz, ciudad donde se reunieron los tres mandatarios y 17 altas autoridades, los gobiernos volvieron a subrayar la necesidad de dar solidez al organismo que los une.    

“Fortalecer al foro de países exportadores de gas como plataforma para planificar y coordinar el posicionamiento y avanzar, tanto (en) la imagen como (en) la causa del foro, en el contexto global energético”, reza uno de los puntos de la citada declaración.   

La necesidad del fortalecimiento es llamativa a la vista de la llegada de solo dos mandatarios para el foro en Santa Cruz, que contrastó con el anuncio previo del gobierno de Bolivia de que a la cita asistirían al menos diez mandatarios, ya que al mismo evento celebrado en Irán en 2015 fueron nueve jefes de Estado.   

En la declaración, los países se proponen además buscar un “precio justo” para el gas planteando un enfoque equitativo de distribución de riesgos en la relación con el coste del crudo y anuncian políticas para impulsar los contratos de largo plazo.    

No obstante, los objetivos y las directrices pensadas para incidir en los mercados internacionales chocan contra la realidad del sector del gas, según analistas consultados por EFE.    

El exministro boliviano de Hidrocarburos y ahora analista Mauricio Medinaceli afirmó que es difícil influir en los precios del gas por dos razones: primero porque no todos los productores de gas son miembros del FPEG y segundo porque, a diferencia de crudo, los mercados para el producto están focalizados por regiones.

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