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La fiscalidad es la base de la democracia y el desarrollo
En las circunstancias económicas actuales que vive Centroamérica, conviene recordar los Pactos de la Moncloa, acuerdos que unánimemente aceptaron todas las fuerzas políticas del primer gobierno democrático español, tras el término de la dictadura franquista, a mediados de los años setenta, cuando la crisis económica mundial provocada por el aumento del petróleo había generado en la sociedad un profundo malestar.

El gobierno español tenía que buscar soluciones de manera urgente al encarecimiento de la canasta básica, al desempleo, a los bajos salarios, a la falta de protección social y a la deficiente educación y salud que brindaba a sus ciudadanos. Es en este contexto en el que los Pactos, acordados entre el 8 y el 21 de octubre de 1977, dibujaron un horizonte político, social y económico que haría de España un país moderno y democrático.

Si bien los Pactos de la Moncloa permitieron la puesta en marcha de un paquete integral de medidas de saneamiento y reforma de la economía, la política fiscal fue entendida como el eslabón hacia la consolidación de la democracia y el desarrollo. De ahí partieron las medidas a tomarse en torno a la política económica, la política educativa, la reforma de la seguridad social y del sistema financiero y las políticas energética, comercial, agrícola, urbanística y de vivienda, entre otras. Las medidas económicas contenidas en los Pactos mejoraron la economía, restablecieron el equilibrio de las empresas y aumentaron el empleo.

En lo fiscal, los Pactos enseñan cuatro lecciones fundamentales para la Centroamérica de hoy: 1) Que no hay proyecto de país sin proyecto fiscal; 2) Que la fiscalidad debe ser diseñada para el corto, mediano y largo plazo, con el fin de fortalecer la democracia y el desarrollo; 3) Que la fiscalidad debe ser vista de manera integral, mejorando la suficiencia, equidad y transparencia del gasto, y asegurando un financiamiento fiscal sostenible y equitativo; y 4) Qué los acuerdos fiscales deben constituirse en compromisos de estado.

Los gobiernos y la sociedad centroamericana deben recordar aquel famoso dilema que provocó la búsqueda de consensos en la Moncloa: “O los demócratas acaban con la crisis económica o la crisis económica acaba con la democracia”. En la actualidad Centroamérica está urgida de consensos políticos, que concreten reformas fiscales, no solo para enfrentar la crisis económica sino también para buscar los medios que permitan erradicar la pobreza, la ignorancia y el hambre que padecen muchos de sus ciudadanos en pleno siglo XXI.