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De acuerdo con el indicador de calidad de infraestructura portuaria, del Banco Mundial, la infraestructura portuaria de Centroamérica aún enfrenta desafíos.

Panamá es el país de la región que tiene la infraestructura portuaria más desarrollada, mientras que el resto de Centroamérica se encuentra en un punto medio o incluso de bajo nivel de desarrollo.

Ese indicador anual del Banco Mundial se basa en una escala de uno a siete, donde uno significa infraestructuras precarias y siete, el máximo puntaje, denota un buen desarrollo y eficiencia según las normas internacionales.

En el 2016, Panamá registró el puntaje más alto (6.3), con respecto a los otros países de Centroamérica. Además, fue el mismo puntaje de 2015.

Honduras y El Salvador obtuvieron puntajes de 4.6 y 4, respectivamente.

Mientras tanto, Nicaragua registró la calificación más baja de la región en materia de infraestructura portuaria (2.8 puntos).

Entre el 2014 y el 2016, solo dos países de la región aumentaron sus puntuaciones. Honduras pasó de 4.1 a 4.6 y Costa Rica de 3 a 3.1.

Los otros países registraron disminuciones en el puntaje, como Nicaragua que pasó de un 3.2 puntos, en 2014 a 2.8 en 2016.

Respecto a la evolución del indicador del Banco Mundial, Alberto Mora,  coordinador de investigación del organismo costarricense Estado de la Nación, afirma que en algunos países las puntuaciones han descendido debido al crecimiento dispar entre los sectores económicos y la capacidad de las entidades públicas para mejorar la infraestructura.

“Es un rezago histórico que hemos tenido y evidencia que en nuestros países, algunas dinámicas sociales y productivas han avanzado a un ritmo mayor que el que ha tenido el Estado para poder responder a las necesidades de esos sectores productivos y de la sociedad en general”, explicó Mora.

Para Gustavo Viales, presidente de la Asociación Nicaragüense de Agentes Navieras (ANAN), no es tan sencillo construir puertos o infraestructura portuaria.

Aseveró que el país tiene en la actualidad una economía bastante dinámica y que los puertos son los principales “nodos” de tránsito de las mercancías. Además, que se están creando las condiciones necesarias para desarrollar posteriormente una mejor infraestructura portuaria en el país.

Explicó que no se trata solo de construir una terminal portuaria, sino que se tienen que hacer trabajos más profundos hacia el mar. “De nada te sirve que hagás una terminal en tierra, si el puerto aún está sedimentado, no se ha dragado, no se ha señalizado y eso necesita de un presupuesto bastante grande e inversión”, refirió.

Viales señaló que el desarrollo de infraestructura portuaria, además, necesita de la construcción de carreteras y centros logísticos. “El puerto es intermedio, en este caso. Se necesita (pensar en) dos cosas: hacia el mar ¿qué vas a hacer? y ¿qué vas a hacer hacia el interior? para que la carga fluya, salga y entre rápido por el puerto”.

En ese sentido, dijo que Nicaragua tiene su Plan Nacional de Desarrollo, que contempla conectar los puertos y que “poco a poco se ha venido trabajando”.

Viales ejemplificó con la carretera a Bluefields. “Si se construye un puerto en Bluefields y no hay carreteras se estaría dejando la carga aislada. Se necesita conectarla, meterla al país. Así se tiene que ir haciendo poco a poco”, indicó.

Dijo que una vez que se haga la conexión interna, por medio de carreteras, “no tomaría mucho tiempo (hacer un puerto), ya que se concentraría toda la maquinaria y tecnología en la construcción de los muelles y las terminales”, no así la parte hacia el mar, donde, explicó, “hay que hacer dragados, canales, que no es nada sencillo porque se trabaja con corrientes y vientos”.

Asimismo, el presidente de la Asociación Nicaragüense de Agentes Navieras recordó la construcción de la carretera de La Paz Centro-Malpaisillo, en el occidente del país. “Eso descongestiona y ayuda al puerto. Todos esos son corredores que ayudan a descongestionar el puerto, tanto para sacar la carga de importación como la de exportación”.

Según el Banco Mundial, una alternativa para financiar grandes proyectos sin arriesgar la estabilidad de las finanzas públicas de los países son las asociaciones público-privadas, como las implementadas en Panamá.

Viales coincide con esa consideración de poner en práctica proyectos de asocio público-privado, como lo recomienda el Banco Mundial, y recordó que el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), de Nicaragua, ha hecho una propuesta en ese sentido para la modernización del puerto Corinto.

Sin embargo, aseveró que esos proyectos deben ser bien estructurados, y planificados a no menos de 25 años, para garantizar su rentabilidad.

“Hay un sinnúmero de cosas, que no solamente es el puerto en sí, sino que toda la base de instituciones relacionadas, también tienen que actualizarse y eso ya se está avanzando. La aduana, por ejemplo, está trabajando para que todas las declaraciones sean electrónicas y ese va a ser un avance... Sí, se está avanzando, creando condiciones para cuando esté la construcción”, insistió el especialista en el tema.

La carga portuaria en Nicaragua creció 8.4% entre 2015 y 2016, al pasar de 144,718 a 156,900 contenedores. De 2012, cuando alcanzó los 94,308 contenedores, a 2016, la carga portuaria creció 66.33%, según el Perfil Marítimo y Logístico de América Latina y el Caribe elaborado por la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal).

El indicador 

El Banco Mundial actualiza, anualmente, el indicador de calidad  de la infraestructura portuaria que mide la percepción de los ejecutivos de negocios sobre las instalaciones portuarias de su país. Los datos provienen de la Encuesta de opinión de ejecutivos del Foro Económico Mundial. Toma en cuenta el tamaño de la empresa y el sector económico a la que pertenece.

“Una infraestructura bien desarrollada reduce el efecto de la distancia entre las regiones, integra el mercado nacional y lo conecta a bajo costo con los mercados de otros países y regiones. Además, la calidad y la extensión de las redes de infraestructura impactan significativamente en el crecimiento económico y reducen las desigualdades de ingresos y la pobreza en una variedad de formas”,  refiere el Banco Mundial,  en relación a la importancia de la infraestructura y la medición de su cambio.