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Desde hace dos años circulan  de manera inadvertida en nuestro país, vehículos de transporte público y privado, que funcionan con un biodiésel hecho a base de aceite de fritura que reciclan en restaurantes y plantas de procesamiento de alimentos.

El cambio del uso de diésel convencional, por este biocombustible, es una novedad para muchos conductores, pero quienes ya lo están utilizando aseguran que están obteniendo grandes beneficios económicos y que paralelamente colaboran con la protección del medio ambiente, al reducir las emisiones de gas.   

El biocombustible es ofertado en el país desde finales del 2015 por la compañía estadounidense Better Energy Solutions Today INC., propietaria de importantes plantas de fabricación de biodiésel.

Borivoje Vukadinovic, presidente y socio mayoritario de la compañía, habló a El Nuevo Diario durante  una visita que realizó esta semana al país, para brindar detalles de este negocio que impulsan en el país.

¿Cómo llegaron a Nicaragua? 

Fue hace dos años  que llegamos en busca de promover e invertir en el uso de energía renovable, porque nos hablaron de que en Nicaragua hay  facilidades para invertir y al llegar nos enteramos que el mercado del biodiésel es un terreno virgen y que tiene gran potencial.    

¿Cuánto tiempo tiene su compañía operando en la industria  del biodiésel?  

Tenemos 8 años y contamos  con cuatro  fábricas: dos en Florida, una en  Houston y la otra en Bosnia, y nuestro principal mercado es Europa, además entre los grandes compradores se encuentran las compañías petroleras  Shell y BP del Reino Unido. 

¿Qué cantidad está exportando la compañía en total?

Este año la exportación de biodiésel a Europa fue de 120 mil toneladas y las ventas alcanzaron más de 100 millones de dólares y para el 2018 la proyección es llegar a 150 mil toneladas.

¿Europa es el gran consumidor de  biodiésel?

Es un mercado sólido, porque hay leyes que exigen a las empresas el uso del biocombustible, y se otorga incentivos a quienes los utilizan para reducir los efectos invernaderos y bajar las emisiones de dióxido de carbono.

¿Se puede combinar el uso del biodiésel por los derivados del petróleo?  

Perfectamente y esta es una de las ventajas de este producto,  porque uno de nuestros objetivos no es desaparecer el uso del petróleo fósil, sino reducir su dependencia energética y alargar su vida, con la implementación de nuevas alternativas de energías renovables.

¿Cómo obtienen la materia prima para elaborar el biodiésel? 

En Estados Unidos hay empresas recicladoras que se encargan de captar el aceite vegetal utilizado en grandes restaurantes  y plantas dedicadas a la elaboración de productos alimenticios y ellos nos abastecen de esta materia prima para procesarla y convertirla  en biodiésel en nuestras fábricas y también elaboramos a partir de soya y grasa  animal.

Volviendo a su iniciativa en Nicaragua, ¿cuáles son sus expectativas? 

En dos años que tenemos la experiencia es magnífica y vemos que hay un gran potencial y que Nicaragua puede sacar mucho beneficio con el  uso del biodiésel, y convertirse en un país modelo de la región centroamericana.

¿Qué cantidad han comercializado este año? 

Actualmente estamos distribuyendo 100 toneladas a la semana, pero en marzo del 2018 la proyección es incrementar la venta a 1,000 toneladas en este mismo periodo.

¿Eso significa que el biodiésel ha tenido aceptación en nuestro país? 

La tendencia en el mundo es dejar la dependencia de los yacimientos de  petróleo y a medida que el biodiésel va incursionando en nuevos territorios y ven sus beneficios, crece la demanda una vez que lo prueban, y eso está pasando en Nicaragua.   

¿Nicaragua es el primer país de Centroamérica donde tienen presencia? 

La región centroamericana es un territorio poco explorado por la industria del biodiésel y nuestra meta es  que desde Nicaragua incursionemos al resto de países del istmo.

¿Quiénes están haciendo uso del biodiésel en Nicaragua?

Hay transportistas de carga terrestre, propietarios de buses, dueños de embarcaciones, productores agrícolas,  y empresas constructoras, entre otros.

¿Qué ventajas han encontrado estos clientes con el uso de biodiésel? 

Se han enterado que es ecológico, y que no es un carburante tóxico ni explosivo, ayudan a reducir las emisiones de gases contaminantes hasta en un 78%, si se les derrama se convierte en abono, que es mucho más económico que el diésel fósil, y que su consistencia aceitosa les  brinda mayor protección al motor y que fácilmente pueden combinarlo con el combustible tradicional.

¿Cuánto se pueden ahorrar los transportistas que usan biodiésel?  

Tenemos como ejemplo un transportista que abastece a los 50 camiones de su empresa con un 40%  de biodiésel y el 60% con el diésel  fósil y al año se ahorra 200,000 dólares y lo importante de esto es que ese dinero se puede  reinvertir en Nicaragua. 

¿Qué  ha sido lo más difícil que han  encontrado  en el mercado nicaragüense? 

El temor a usar un producto novedoso. La gente se identifica con el olor y el color del diésel que proviene del  petróleo y no con el biodiesel,   que es de mejor calidad y menor precio, pero en Nicaragua hay buenas proyecciones con el uso de este carburante.  

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