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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó ayer una propuesta para ampliar las aguas sobre las que se pueden realizar exploraciones en busca de fuentes de petróleo o gas, que abarca la mayor parte de la costa del país. 

La iniciativa pretende ampliar el territorio sobre el cual poder realizar prospecciones con el objeto de encontrar nuevos yacimientos de estos combustibles fósiles, lo que ha generado un amplio rechazo. 

La propuesta incluye áreas protegidas del Ártico, el Atlántico, Pacífico y el Golfo de México, lo que ha provocado la oposición por parte de seis gobernadores estatales, más de diez fiscales generales y más de un centenar de legisladores. 

El plan implica ampliar la subasta de los derechos de perforación sobre el 90% de las costas exteriores del país, según destacaron medios locales.        

El secretario de Interior, Ryan Zinke, afirmó que con el presidente Trump, Estados Unidos se convertirá “en la superpotencia más fuerte en energía que este mundo haya conocido nunca”. 

Desde el Centro de Energía Estatal y el Impacto Medioambiental de la Universidad de Nueva York recordaron que líderes estatales de ambos partidos se han opuesto durante años a que se realicen nuevas exploraciones de petróleo y gas en estas zonas. 

“No hay razón para poner a los magníficos recursos costeros en riesgo de otro desastre medioambiental”, agregaron.

El senador republicano por Florida Marco Rubio, pidió al Departamento de Interior que respetara la moratoria existente en las costas de su estado, que las protege de potenciales perforaciones, y llamó a que se “elimine el área oriental del Golfo de México de futuras búsquedas”.

La misma línea siguió el gobernador del estado, Rick Scott, que exigió una reunión inmediata con Zinke para “garantizar” que los recursos naturales de Florida no estén en el plan. 

Según el departamento, más de 3,000 millones de barriles de petróleo y 30 billones de pies cúbicos de gas pueden ser reivindicables en las costas continentales estadounidenses.