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Las empresas industriales y comerciales de Costa Rica y Nicaragua pagaron en 2016 el kilowatt hora (kWh) más alto de los países de la región centroamericana, a pesar de significativas reducciones en el pliego tarifario, indica un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Costa Rica es el país con la energía más cara del istmo. Ahí el sector industrial pagó hasta 18.47 centavos de dólar por cada kWh; sin embargo, en Panamá se cotizó en US$0.1092, el más bajo. De acuerdo con la Cepal, en Nicaragua los industriales pagaron US$0.1843 por un consumo de 15,000 kWh.

Nicaragua también cobró al sector comercio hasta US$0.1936 y US$0.2029 por 1,000 kWh y 15,000 kWh  de consumo, respectivamente. En 2015, estos rangos de consumo costaron a las empresas comerciales US$0.2469 y US$0.2589, por lo que las reducciones de las tarifas en 2016 alcanzaron  el 21%.

El informe titulado “Estadísticas del subsector eléctrico de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) 2016” tomó como referencia las tarifas vigentes a consumos seleccionados al 30 de junio de 2015 y 2016, precisó la Cepal en el documento divulgado a finales de diciembre pasado. 

Al respecto, el director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Juan Sebastián Chamorro, considera que el alto costo de la energía que se cobra a las empresas implica la pérdida de la competitividad y disminución de los incentivos para la entrada al país de inversiones.

“Funides, desde hace año y medio, ha presentado la importancia que tiene el tema de la energía eléctrica como insumo fundamental para la producción, y que con energía cara se traslada a todo lo que se produce y exporta, por lo que ahí se pierde competitividad, estamos claros que es una situación compleja que requiere una solución integral”, agregó. 

Chamorro espera que, con la normativa de la generación, la distribución tenga un efecto a mediano plazo de reducir los costos de la energía. Según Funides, al aumentar la generación distribuida, se podría ir sustituyendo energía producida por plantas generadoras poco eficientes, de altos costos o de mucha antigüedad, abriendo espacio a una generación renovable.

Incluso el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, dijo en diciembre pasado a El Nuevo Diario que este 2018 “vamos a traer inversión que sea intensiva en demanda de energía, a costos que se le hacen mucho más competitivos de los que la propia tarifa del sistema te genera”.

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“(…) Si yo soy un industrial y el costo de la energía kilowatt es de 22 centavos, pero, si yo con base a esta normativa autogenero mi energía comprando paneles solares, probablemente podremos ver que encontremos 14 centavos en el precio de kilowatt, son cantidades menos a la tarifa. Es un elemento vital”, comentó.