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El porcentaje de las pérdidas de energía eléctrica en Honduras, Nicaragua y Guatemala es el más alto de la región centroamericana, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En 2016, en Honduras las pérdidas alcanzaron 34.1%, mientras que en Nicaragua y Guatemala fue de 23% y 16.6%, respectivamente, revela el informe titulado “Estadísticas del subsector eléctrico de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) 2016”.

El Instituto Nicaragüense de Energía (INE) informó en marzo pasado que las pérdidas en 2015 alcanzaron 25%, y se daban durante la distribución del servicio. “La media internacional aceptada es del 7 u 8%”, dijo el entonces presidente (INE) David Castillo.

En ese mes, Castillo precisó que de los cuatro millones de megavatios que se generaron en 2016, solo tres millones se facturaron, por lo que un millón pasó a registrarse como pérdida, y pagado por los usuarios.

“En 2015 el precio máximo lo tuvimos en noviembre, que fue de US$117 y el más barato fue de US$111 en mayo. Si estos son los precios promedio, entonces estamos hablando de más de US$100 millones en pérdidas al no facturar un millón de megavatios”, agregó Castillo.

En el primer semestre de 2017 la Asamblea Nacional aprobó un acuerdo de préstamo con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) por US$163.5 millones para reducir las pérdidas en dos puntos porcentuales en el sistema de transmisión de energía eléctrica.

El monto que otorgó la institución financiera regional se destinó para ejecutar el programa de Sostenibilidad del Sector Eléctrico de Nicaragua y el Gobierno, del cual el Gobierno puso una contrapartida de US$408,750. 

El período de duración del proyecto es del 2017 al 2021 y contempla la adquisición de materiales para la instalación de redes de distribución de energía, consultorías para el diseño del proyecto y la contratación para una supervisión técnica para la instalación de las redes y medidores.

“Se prevé cambiar 12,000 postes del tendido, la normalización de los transformadores y la renovación de 10 subestaciones”, informaron diputados de la Asamblea Nacional durante el período de consultas para la aprobación del préstamo.

La consultora en energía Patricia Rodríguez señaló que el impacto más importante de las pérdidas es que lo pagan los usuarios, pues considera que no se deberían cargar a las tarifas, y por el contrario la distribuidora debería  tomar acciones para reducirlas.

Rodríguez explicó que de los tipos de pérdidas, técnicas y no técnicas, la segunda es la más importante porque tienen dos componentes: las mermas administrativas, responsabilidad de la distribuidors, y las mermas  por robos. “No hay que reconocérselas a los consumidores”, insistió.

La especialista planteó que las pérdidas no técnicas no solo se dan por tener transformadores ineficientes o con muchos años de uso, pues  pueden ser nuevos y no contar con consumo y potencia asociada, pero corresponde asumirlas a la distribuidora.

“Otra pérdida no técnica administrativa son clientes que están consumiendo energía y no están dando de alta en el sistema comercial, es decir que se les instaló medidor, pero a la hora de darle de alta, no se realizó, por tanto no se factura”, añadió.

Rodríguez dijo que las pérdidas técnicas ocurrirán siempre, por las que se deberán pagar, pero que ocurren en los conductores, es decir desde que sale el electrón del generador hasta que recorre la línea de transmisión y se van perdiendo de manera natural.

“El máximo que se pierde que es de aproximadamente de 6%, pero en Nicaragua se pierde el 8%, entonces tenemos que cambiar conductores”, señaló. En 2016, la generación neta fue de 4,150 gigavatios-hora (GWh), pero en ventas solo se registran 3,339.4 GWh.

Comportamiento 

En 2015, las pérdidas más altas también las registraron Honduras con 32.5%; Nicaragua con 24.7%, y Guatemala con 16.5%. La reducción de los porcentajes fue más alta en Nicaragua, pues pasó de 24.7% en 2015 a 23% en 2016. 

En El Salvador el porcentaje de pérdidas  en 2015 fue de 11.9% y en Costa Rica también alcanzó 11.9%, de acuerdo con los datos del informe, divulgado en diciembre pasado y en el que se analiza el comportamiento del sector energético durante 2016.

El documento de la Cepal precisa que las pérdidas del sector de la energía eléctrica se calculan a partir de la generación neta —entregada por los productores en las redes de alta y media tensión— y las ventas al consumidor final.

“Las pérdidas reflejan el nivel global de pérdidas en los segmentos de la transmisión y la distribución, y consideran tanto las pérdidas a nivel de los mercados mayoristas (alta tensión), como de los minoristas (media y baja tensión y distribución secundaria)”, agregó.

En cuanto a la generación, los mayores  crecimientos los registraron Guatemala (5.59%) y Panamá (4.40%). En Nicaragua la generación neta en 2016 fue de 4,150.7 GWh (gigawatt hora), 0.44% menos que 2015, mientras que la demanda máxima fue 671.8 MW (megawatts).

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