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El empresario Carlos Pellas Chamorro, presidente del Grupo Pellas, señaló que entre los retos que enfrenta la industria azucarera están el crecimiento demográfico, el cambio climático, la migración del campo a la ciudad de la mano de obra y las enfermedades “trágicas” como la insuficiencia renal crónica (IRN).

“La presente presión por la mecanización y las enfermedades trágicas como la insuficiencia renal crónica, de origen desconocido, que afecta a los trabajadores de diferentes industrias, y en distintas partes del mundo, particularmente en Centroamérica”, continúo Pellas, en su discurso que pronunció ayer durante la Semana Bonsucro, realizada en Managua. 

Ante estos retos, el presidente del Grupo Pellas planteó que ya no es suficiente producir caña de azúcar con eficiencia, productividad, tecnología de punta e innovación continua, pues el sector azucarero debe “ir más allá tomando en consideración la sostenibilidad de nuestra industria como  un todo”.

Ese planteamiento, agregó, implica no solo considerar el impacto en “nuestros recursos naturales y en nuestras comunidades vecinas, sino también comprender cómo  nuestras prácticas laborales afectan la vida de nuestros colaboradores”. 

“Debemos ser cuidadosos en la utilización de nuestros recursos hídricos, en la aplicación de fertilizantes y aspirar a que nuestra huella de carbono sea al menos neutral”, instó. Pellas abogó por crear empleos de calidad que garanticen salud y seguridad. 

“No podemos ni debemos contentarnos  con solo ser fuentes de empleo, sino también proporcionar empleos de calidad y con condiciones laborales que garanticen la protección de derechos humanos en el lugar  de trabajo, dando garantías en salud y seguridad a todas las personas que trabajan en nuestro grupo”, expresó.

El empresario también manifestó que en relación a la Insuficiencia Renal Crónica (IRC), la industria azucarera debe continuar implementando mejores prácticas laborales y condiciones de trabajo con el fin de reducir el estrés térmico en los trabajadores, es por ello que instó a apoyar y financiar investigaciones científicas que permitan encontrar la causa de la enfermedad.

Para tener éxito ante “este nuevo entorno”, Pellas considera que se necesita concertar esfuerzos y alianzas entre los gobiernos, las municipalidades, la sociedad civil, el sector productivo, las organizaciones internacionales, la academia y  las instituciones que certifican los procesos de las empresas.

“Creemos que la plataforma internacional de Bonsucro debe ser el instrumento para crear un ambiente de colaboración y confianza que permita aprovechar las oportunidades y superar los desafíos de manera coordinada y eficiente. Sin embargo, es necesario estar consciente que esto requerirá de la colaboración de todos sus socios, exigirá conocimiento, creatividad e inversión”, exhortó.

Semana Bonsucro

Más de 150 representantes de la industria azucarera de 30 países discuten desde el lunes sobre la sostenibilidad del azúcar en el marco de la Semana Bonsucro” 2018.  “El objetivo del evento, que se realiza del 15 al 19 de enero, es discutir acerca de las tendencias y sostenibilidad de la industria azucarera”, comentó el presidente del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA), Mario Amador.

Amador explicó que ese tipo de actividades tiene como fin  mejorar la calidad en “los temas de producción, productividad y sustentabilidad de la producción de azúcar y caña de azúcar”. “Lo más importante es dar a conocer lo que estamos haciendo y saber lo que hacen otros países”, agregó. 

 La Semana Bonsucro, que desde 2013 se realiza anualmente en países de Europa y América del Sur, llegó por primera vez a Centroamérica, teniendo como anfitrión a Nicaragua, donde se reúnen actores de 30 países. “Esperamos que la Semana Bonsucro se convierta en una nueva contribución a la sostenibilidad, la defensa y protección del medioambiente y el aprendizaje colectivo de nuestros accionistas y colaboradores”, dijo Pellas. 

CNPA: Nicaragua tiene el 80% de su azúcar certificada

De Nicaragua, solo el Ingenio San Antonio y el Ingenio Monte Rosa han obtenido la certificación Bonsucro, sin embargo se espera que los demás que operan en el país obtengan esta distinción, aseguró el presidente de Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA) Mario Amador.

“La certificación Bonsucro te obliga a que demostrés a que está realizando prácticas sostenibles y amigables con el medio ambiente. Nicaragua certificó hace año y medio al Ingenio San Antonio, y la semana pasada, el día jueves, el Ingenio Monte Rosa, del Grupo Pantaleón, recibió su certificación”, dijo.

Amador confía que al término de año toda la industria azucarera obtenga la certificación Bonsucro. “Esto significaría demostrar al mundo que somos un país responsable y que somos el primer país del mundo que tendremos una certificación mundial”, agregó.

El Monte Rosa está situado en el municipio de El Viejo, Chinandega, y es el segundo más grande después del ingenio San Antonio, tiene una capacidad de molienda diaria de 18,000 toneladas de caña por día y un área de cultivo superior a las 37, 000 manzanas, de acuerdo con la CNPA.

“Nicaragua tienen prácticamente el 80% de su azúcar certificada con este esquema de producción sostenible que existe en el mundo, que es básicamente Bonsucro”, precisó el presidente del Comité que reúne a los ingenios del país.