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Para algunas empresas quizás no es necesario someter a auditorías sus estados financieros, pero para Gonzalo Marín Jiménez, un experto con más de 25 años de experiencia y director de país de la firma Ernst & Young (E&Y), las consecuencias podrían ir desde cometer simples errores contables, hasta no detectar desfalcos de dinero en la empresa o perder a un inversionista.

¿Cuál es la importancia de las auditorías para las empresas?

En general, partiendo de la definición de auditorías de estados financieros, es la que efectuamos como contadores públicos para efectos de opinar sobre si los estados financieros presentan razonablemente la situación financiera y las operaciones que tuvo la compañía durante un período.

O sea, si efectivamente las deudas y los activos de la empresa están bien presentados, y ver si los ingresos y gastos y sus actividades también fueron adecuadamente representados en el estado financiero, para que los usuarios tengan confianza de que lo que están utilizando para tomas de decisiones es la información correcta, y no estén tomando decisiones sobre información que esté incompleta o errónea.

¿Quiénes son los usuarios de estados financieros?

Están los dueños de las empresas, inversionistas, hay otros que ponen su dinero en otras entidades, como los bancos o instituciones financieras. Para todos esos usuarios es importante tener confianza en la información contable que están viendo. (Pueden ver) si efectivamente la empresa tiene la solidez, si tiene respaldo de activos, si tiene capacidad de pagos, si tiene mucha o poca deuda, en fin, la seguridad de si la empresa está en una posición adecuada o si está reflejando lo que realmente está sucediendo en sus operaciones.

Esos usuarios, cuando ven un estado financiero auditado, pueden tener confianza de que hubo un tercero, una firma de consultoría de contadores públicos, que ha estado revisando bajo las normas profesionales esa información suministrada en el informe de auditorías.

¿Qué riesgos se corren al no contratar una auditoría?

Por un lado, si no son auditadas existe el riesgo de que haya errores contables, errores que se cometen a la hora de registrar la información, o que esté mal presentada la información.

Eso, partiendo de los mejores escenarios. Puede ser que lo que se está presentando en la información contable no sea bien revelado, o incluso tenga errores de registros.

Pero puede haber mayores riesgos de que haya problemas contables o incluso riesgos con los activos. Si no hay auditorías, es más fácil que alguien pueda tener acceso o manejar la información financiera mal. Por un lado, se podría presentar mal la información financiera para dar una mejor imagen de la empresa de lo que realmente es o, en otro caso, podría ser que al no ser auditados no se detecten errores o desfalcos que alguien (un trabajador) de la empresa podría estar cometiendo.

Incluso, aún en el caso de que no haya ningún riesgo ni error, el hecho de no estar auditados implica que los terceros, o sea las personas que no son parte de la empresa y utilizan los estados financieros, no tendrán la misma seguridad de que efectivamente esté bien.

¿Eso podría llevar también a perder oportunidades de inversiones o financiamientos?

Sí. Definitivamente, se podrían perder. Un inversionista, obviamente, quiere llegar a invertir donde tenga confianza en la información contable que le dieron.

Y si el inversionista tiene dos o tres opciones de inversión, preferirá la que tenga información auditada.

¿Qué ha pasado en Nicaragua, Hay más empresas que se someten a auditorías externas o no?

De hecho hay un crecimiento económico palpable en el país. Eso todos lo percibimos, que hay oportunidades y que ha atraído a una mayor cantidad de empresas extranjeras y emprendedores locales, que están cada quien tomando por su cuenta diferentes oportunidades. 

Sin embargo, el crecimiento en cuanto al uso de las auditorías no se ha dado tanto. Tal vez por la falta de consciencia de la importancia de llevar un control contable fuerte, o por la falta de regulaciones que requieran el uso de auditorías. Hay países donde se obliga la auditoría financiera para efectos fiscales o para efectos de préstamos bancarios.

¿Usted ha conocido ejemplos de empresas que hayan tenido problemas por no haberse sometido a una auditoría?

Sí. En los periódicos uno ve casos. Cuando hay desfalcos, cuando un empleado robó dinero, siempre es evidente que hay problemas contables. La verdad, no podría decirle casos específicos por un tema de confidencialidad, pero sí es muy común toparse con casos como esos. Y lo más común es que eso sucede cuando los empresarios o los dueños de la compañía descuidan los controles y se basan más que todo en la confianza de los funcionarios. No quiere decir que haya que ser desconfiados con los funcionarios, pero sí hay que tener controles que garanticen que si el funcionario falla habrá algo que impida el problema. Casi siempre, cuando hay un desfalco, algún robo o incluso un problema de caja por mala administración, es por un tema de falta de controles y de falta periódica de revisión.

¿Cuál es la expectativa en esta área de negocios en que usted se desempeña?

Como el país está creciendo, cada vez hay más negocios y más entidades que están trabajando. Habrá más actividad económica y esto, a su vez, va a requerir que estas empresas busquen cómo asegurar que sus ingresos y sus activos estén bien resguardados, que estén bien custodiados y se registren correctamente; que no vaya a haber pérdidas por descuidos involuntarios o voluntarios de alguien.

También puede ser que eventualmente haya más requerimientos regulatorios que tengan que cumplirse. Los mercados se vuelven cada vez más exigentes y estamos en mercados globales. Entonces, los inversionistas globales, a la hora de querer comercializar con alguien, querrán también estar seguros de que las empresas locales estén bien respaldadas. 

Asimismo, las tendencias relacionadas con prevención de lavado de dinero y del terrorismo han hecho que haya más exigencias en cuanto al cumplimiento de ciertos requisitos, para efectos de poder comerciar a nivel internacional.