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  • AFP

El Fondo Monetario Internacional, FMI, anunció hoy que prevé una recesión global más larga y más intensa que las precedentes, por lo que la salida de la crisis será "débil", los flujos de capital hacia los países emergentes limitados y una Europa oriental "profundamente afectada". "La coincidencia de una crisis financiera y de una recesión mundial probablemente provoque una caída de la producción de una gravedad y de una duración inhabituales", subraya el FMI en sus "Perspectivas para la economía mundial".

Para llegar a esta conclusión, los economistas del Fondo se basan en comparaciones históricas con otras crisis ocurridas en el mundo entero. El FMI también advirtió que "la reducción de los flujos de capitales hacia los países emergentes podría prolongarse" luego de la actual crisis, "dados los problemas de solvencia que enfrentan los bancos de los países desarrollados, que les aportan una financiación sustancial". "Se trata de un acontecimiento muy excepcional" que debe llamar a la prudencia en las previsiones, subrayó en conferencia de prensa en Washington uno de los autores del estudio, el economista Marco Terrones.

En Estados Unidos, "hay pruebas de una espiral negativa entre los precios de los activos, el crédito, la inversión que (...) es habitual en las recesiones graves combinadas con crisis financieras", señala el documento. Mientras, en el resto del mundo, "las recesiones actuales también están fuertemente sincronizadas, ensombreciendo más las perspectivas de una recuperación normal". Los expertos aún no se arriesgan a adelantar una fecha para el inicio de la recuperación, que será "débil".

El riesgo es particularmente elevado para Europa del Este, donde los problemas de los bancos de Europa occidental -que dominan el sector bancario de la región- hacen pesar serios riesgos sobre las finanzas y a la economía. "En vista de su fuerte exposición, los países emergentes de Europa podrían ser profundamente afectados", subraya el FMI.

Tres años y medio para volver al nivel anterior de producción
Pero, según Terrones, "en una recesión proveniente de una crisis financiera y combinada con una crisis sincronizada mundialmente, las comparaciones históricas muestran que se necesitan tres años y medio para volver al anterior nivel de producción". Con una recesión que comenzó en diciembre de 2007 en Estados Unidos y en diferentes períodos de 2008 en el resto del mundo, una reproducción de ese esquema implicaría dificultades durables para la economía mundial.

El FMI debe publicar el 22 de abril sus previsiones detalladas para la economía mundial y los países industrializados. En marzo, preveía para este año una contracción de 0,5% a 1% del Producto Interno Bruto mundial y de 3% a 3,5% del de los países desarrollados. Pero "la recuperación mundial no se produciría sin la recuperación de las economías desarrolladas", estimó otro economista del Fondo, Stephan Danninger.

Punto culminante en el cuarto trimestre 2008
El FMI realizó un "índice de tensiones financieras en los países emergentes" que se remonta hasta 1996. Este alcanza su punto culminante en el cuarto trimestre 2008, antes de descender levemente en el primer trimestre, pasando "de un nivel de tensiones extremas a un nivel (de tensiones) muy elevado" según Danninger.

"Tomará tiempo a los bancos occidentales volver a los mercados emergentes al nivel en el que estaban antes de la crisis", subrayó el jefe de economistas del Fondo, Olivier Blanchard.

Por su parte el director general del Fondo, Dominique Strauss-Kahn, anunció que planea concentrar la misión de vigilancia de la institución sobre los riesgos sistémicos para la economía y el sistema financiero mundial. "Los dirigentes del G20 expresaron su apoyo para una vigilancia franca, equilibrada e independiente. Nuestra estrategia será la de concentrar nuestra vigilancia sobre los riesgos que vienen de todos lados, integrando mejor el trabajo sobre la macroeconomía y el sector financero", declaró Strauss-Kahn en un discurso ante el Club Nacional de la Prensa en Washington.

El G20, que reúne a los países ricos y emergentes del mundo, se comprometió con ese objetivo durante la cumbre de Londres el 2 de abril. "Estamos ampliando nuestro examen de las vulnerabilidades para englobar las economías desarrolladas y esto alimentará un nuevo ejercicio de alerta precoz", precisó, en respuesta a las críticas que afirman que el FMI suele ser demasiado complaciente con los países más ricos.