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El 2017 fue un buen año para el sector de microfinanzas, que alcanzó un crecimiento de alrededor del 20%, según Donaldo Vanegas, gerente general del Fondo del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Finde) y directivo de Cámara Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif).

De acuerdo con Vanegas, ese crecimiento se vio impulsado por un incremento en los créditos de las microfinancieras al sector agropecuario.

¿Cómo fue el 2017 para el sector de microfinanzas en Nicaragua?

En términos generales, en la industria de microfinanzas hubo un crecimiento en cuanto a la cartera y el número de clientes, que anduvo por el 18% al 20%.

¿A qué se debió ese crecimiento?

Eso se debió en una parte al dinamismo que hay en la economía de por sí, pero también que las instituciones de microfinanzas hicieron mayores colocaciones en el sector agropecuario. Te hablo del sector agrícola y del sector ganadero, que anteriormente, antes de la crisis que hubo, era el que tenía la mayor participación dentro de la cartera total de microfinanzas.

A raíz de la crisis, del movimiento de No Pago, hicieron que muchos de los financiadores que otorgan el dinero a las microfinancieras, para que lo puedan prestar a los productores, se retiraran. Estos (financiadores) se retiraron del país. Pero de un tiempo para acá comenzaron a venir nuevamente, porque se ha restablecido la confianza en el país, gracias a la creación de la Conami (Comisión Nacional de Microfinanzas), que jugó un papel muy importante y sobre todo gracias al manejo que las instituciones de microfinanzas hicieron de esa crisis.

Eso ha hecho que se retome el tema de la colocación en el crédito agropecuario. No es que no se estaba colocando, sino que el año pasado se hizo un poco más de lo que se venía haciendo. Entonces, el crecimiento en la cartera agropecuaria fue mayor al 20%. Eso incidió positivamente. El tema de comercio y servicios siempre está moviéndose y hace que haya mayores crecimientos.

También en la Cámara de Microfinanzas se han estado afiliando nuevos miembros. Ya somos más de 20 miembros, y eso contribuye a que se pueda mejorar toda la dinámica de la industria. En el caso de Finde, nosotros tuvimos un crecimiento del 24% en número de clientes el año pasado. Para este año, estamos trabajando en función de crecer en número de clientes en más del 60%.

¿Todas las microfinancieras de Asomif han regresado al sector agropecuario?

De todas las instituciones que hay en Asomif, cada una tiene su enfoque. Hay instituciones que se han enfocado en el sector agropecuario. Hay otras instituciones que están enfocadas meramente en la parte de comercio y de servicios. Otras están enfocadas en las mujeres. Algunas instituciones trabajamos en el tema de educación. Así sucesivamente. No ha habido nuevas instituciones en el sector agropecuario. Son básicamente las mismas, pero han podido acceder a fondos para poder dedicarlos a ese sector. Las colocaciones que hacemos nosotros están determinadas por dos factores. Uno es el giro de negocios, es decir, en qué se especializa la institución. Y dos, se depende de los financiadores nacionales e internacionales, para poder llevarle ese dinero a los productores. Eso es lo que ha determinado que estas instituciones hayan podido colocar más fondos en el sector agropecuario.

¿Entonces, quiere decir que han regresado al país los fondeadores?

Sí. Hay más fondeadores. Están regresando. Y también tuvimos un mejor año en términos de las condiciones climáticas, que favorecen o afectan al sector agropecuario, pero esta vez fueron favorables.Tiene más de 10 años de experiencia en el área de microfinanzas y cinco de ellos de ser el gerente general del Fondo del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Finde). Estudió Economía Aplicada en la Universidad Centroamericana (UCA) y tiene una maestría en Economía y Finanzas. Asimismo, es miembro de la junta directiva de la Cámara Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif).

¿Cómo fue el 2017 específicamente para el finde?

Tuvimos ese crecimiento de 24% en el número de clientes. Nosotros nos especializamos en todo lo que es crédito de Comercio y servicios. Atendemos a microempresarios, pero también a pequeños y medianos empresarios. Las microfinancieras tradicionales se enfocan mucho en los microcréditos, pero nosotros aquí les brindamos la oportunidad de crecer, porque esos microempresarios van creciendo y creciendo.

También tenemos un componente de crédito de consumo, que es como un 15% de la cartera. Como atendemos a pequeños y medianos empresarios, cuando entramos a esas empresas, vimos que no solo la empresa tiene necesidades financieras, sino también sus empleados. Vimos eso y dijimos vamos a ver qué podemos hacer, y sacamos un producto interesante para ayudarle a toda esa gente, colaboradores de empresas privadas, que tienen algún problema de endeudamiento. Nosotros les ayudamos, les redujimos considerablemente la tasa de interés con respecto a cualquier otra oferta que puedan tener y se va pagando de planilla. 

Tenemos una oferta única porque brindamos acceso a crédito educativo. Nosotros tenemos un programa de crédito educativo único. Solo ahí tenemos US$165,000 colocados y en este año pensamos duplicarlo. 

¿En qué consiste el crédito educativo y cómo ha sido su comportamiento a través de los años?

El crédito educativo consiste en que nosotros financiamos posgrados o maestrías, fuera o dentro del país. Le otorgamos un financiamiento a un plazo lo suficientemente amplio, bajo condiciones totalmente favorables, entre ellas un período de gracias. Luego pagan ese préstamo a una tasa de interés muy concesional. Ese producto va dirigido a los hijos de nuestros clientes, a cualquier otra persona, y a empleados que quieren seguir preparándose.

¿Qué pasa a veces? Te podés ganar una beca para estudiar en España, pero es meramente educativa, no te cubre el pasaje, ni la manutención allá. Nosotros financiamos eso. Muchas becas de Fundación Carolina se perdían, porque muchos las ganaban pero no tenían el dinero para costearse la vida allá. Nosotros tenemos nueve beneficiarios becados por Fundación Carolina, que gracias a que obtuvieron esa beca por sus propios méritos y gracias a que nosotros pudimos otorgarles ese financiamiento, terminaron sus estudios. 

¿En total, de cuánto fue el monto en cartera de crédito de Finde en 2017, y de cuánto fue el crecimiento?

Nosotros colocamos US$3 millones y para este año tenemos pensado colocar al menos US$4 millones y beneficiar a unas 1,850 personas, entre créditos educativos y créditos de pequeños y medianos empresarios.

¿Como Finde y como sector de microfinanzas, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentarán en 2018?

En el área de microfinanzas, al igual que en otras industrias, los desafíos tienen que ver, primero, con un tema a lo interno, que es la regulación. Nosotros estamos apostando por la inclusión financiera de este país. 

Hace poco, el Banco Central publicó una encuesta sobre el nivel de profundidad de inclusión financiera. ¿Qué significa inclusión financiera? Que tanta población del país tiene acceso a servicios financieros, y entendiendo por servicios financieros no solo el crédito, sino también el ahorro. ¿Cómo llegar tanto a eso? Eso es parte de lo que define la inclusión financiera. Algunos colegas míos podrían corregirme y ampliar un poco más el concepto, pero de manera resumida eso es inclusión financiera. 

Más del 60% de las personas contestó en la encuesta del Banco Central que el acceso a servicios financieros mejoró su nivel de vida. Es una realidad que lo dicen las mismas personas. Solo un 13% de las personas que encuestaron hicieron algún tipo de ahorro, según la misma encuesta. Ese es uno de los grandes desafíos que tiene nuestra industria: ¿cómo podemos fortalecer el plan de inclusión financiera de la nación? ¿Cómo nosotros contribuimos a ese plan de nación en materia de inclusión financiera?

Por otro lado, el otro gran desafío que veo es cómo logramos utilizar las nuevas tecnologías, y todas sus bondades, para llevar servicios financieros o no financieros a nuestros clientes. Ya se conocen experiencias de éxito en África u otros lugares, de que por medio de las tecnologías se ha logrado fomentar el acceso al crédito, el ahorro, como medios de pagos y en lugares recónditos. Esos, creo, son los grandes desafíos que tenemos para contribuir a la inclusión financiera. ¿Cómo mejoramos aún más ese indicador de los cambios de vida que están teniendo las personas?

¿Ven nuevamente como un desafío en 2018 seguir creciendo en el sector agropecuario?

Definitivamente que sí. Hay que seguir potencializando a ese sector. Es un desafío también ir viendo cómo mejoramos la productividad, cómo podemos contribuir a que nuestros productores mejoren sus niveles de productividad. Algunas de nuestras instituciones brindan asistencia técnica a sus clientes, no solo en la parte productiva, sino también en la parte medioambiental, y por ahí tenemos que contribuir a mejorar eso.

¿Qué papel juegan las microfinanzas en el crecimiento económico del país?

Es complejo decir exactamente el aporte de este sector. Pero es enorme. Solo en clientes, tenemos más de 600,000, es decir, el 10% de la población de este país tiene algún tipo de crédito. Estamos hablando de 600,000 familias, que en sus hogares han tenido acceso a algún servicio financiero por las instituciones de microfinanzas. El impacto, el alcance, es increíble.

Por otra parte, nosotros no solo medimos cuánto crecemos en cliente y cartera, sino también hemos comenzado a medir cuánto creció mi cliente. Medimos si el crédito le ayudó a crecer más, si le ayudó a mejorar sus ventas, si le ayudó a ahorrar plata, si le ayudó a hacer otros negocios. Ahí está el verdadero impacto. Lastimosamente, las estadísticas se quedan cortas, pero la realidad es que más de 600,000 hogares de este país tienen acceso a los servicios financieros y no financieros que otorgan las microfinancieras.