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Tal como se detalla en las Estimaciones de las Tendencias Comerciales de América Latina y el Caribe, las exportaciones latinoamericanas crecieron alrededor del 13% en 2017, lo que indica una fuerte aceleración en comparación con la caída de 3.3% sufrida el año previo. El ritmo de expansión de las ventas externas de la región excedió el del comercio mundial, concluyendo así un periodo de cuatro años consecutivos de contracción comercial.

El monto total exportado en 2017 se aproximó a los US$985 mil millones, aún inferior al máximo de 2014. El crecimiento se debió en gran medida a la recuperación de las cotizaciones de los productos básicos y a un aumento moderado de los volúmenes exportados que, sin embargo, se aceleraron únicamente en un número reducido de países.

La expansión comercial reflejó principalmente el repunte de las exportaciones hacia China (30%) y los Estados Unidos (10%), que conjuntamente explican dos tercios del crecimiento total. El aumento de los flujos intrarregionales (12%) también contribuyó de manera significativa al desempeño comercial, marcando una fuerte discontinuidad con el año previo cuando habían lastrado el resultado global. Sin embargo, en el transcurso del año se observó una tendencia a la desaceleración de los flujos hacia varios destinos y cabe por tanto interrogarse sobre la sostenibilidad de la recuperación.

El aumento de los precios de los productos básicos continuó siendo el factor principal en el desempeño exportador de la región. El impulso, observado sobre todo a inicios de 2017, se debió principalmente a la evolución de las cotizaciones del petróleo y de algunos minerales que exhibieron signos de estabilización en el transcurso del año. En contraste, los precios de los productos agrícolas presentaron una dinámica de crecimiento moderado, o inclusive de contracción. Sin embargo, en algunos mercados de commodities empezaron a manifestarse recientemente tendencias alcistas que contribuyen a mejorar las perspectivas para los próximos trimestres.

El impulso mayor podría provenir del mercado del petróleo. El precio del crudo (Brent) superó los 70 dólares por barril por primera vez desde el colapso de 2014, a raíz de la reducción de los inventarios debido a los recortes de producción acordados entre países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y otros aliados como Rusia, a la cual se sumó el aumento de la percepción de los riesgos geopolíticos en varios países productores. La sostenibilidad del repunte comercial dependerá por tanto de la generalización de esta incipiente expansión de los volúmenes exportados.

Desagregando el dato regional por subregiones, resulta que el valor de las exportaciones se aceleró principalmente en América del Sur (16%), en marcada contratendencia con el desempeño del año anterior (-4,5%). Las economías con exportaciones intensivas en productos energéticos y minerales aprovecharon mayormente los incrementos de los precios, mientras que Brasil y Perú se destacaron por el dinamismo de los volúmenes exportados. China, el resto de Asia y los Estados Unidos fueron los destinos que contribuyeron mayormente a la expansión, aunque es oportuno notar también la contribución del mercado intrarregional.

Los países de Mesoamérica se mantuvieron en un sendero de expansión más moderado (9%), que sin embargo contrasta con la leve reducción del año precedente (­1.5%). Dado su tamaño relativo, el resultado fue determinado principalmente por México, cuyas exportaciones crecieron a tasas sustancialmente mayores que en los demás países. Pero el dato cualitativo más relevante es que, aunque prácticamente la totalidad del crecimiento de las ventas externas de ese país se explica por variaciones de los volúmenes exportados a los Estados Unidos, los envíos al resto del mundo crecieron a tasas superiores al promedio.

En resumen, tras haber superado la contracción más larga de su historia reciente, las economías de América Latina y el Caribe han retomado la senda del crecimiento exportador. De cara al futuro, las perspectivas de consolidación del repunte comercial están asociadas con la continuidad de la mejora en las cotizaciones de los precios de los productos básicos, la recuperación de la economía mundial y regional, y la generalización de la expansión de los flujos reales.

* Este artículo fue publicado originalmente en el blog 
Más allá de la frontera del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).