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El empresario César Zamora explica por qué la reducción gradual de los subsidios a la tarifa domiciliar por consumo de energía, anunciada por el Gobierno, es uno de los pasos necesarios para hacer viables las inversiones en el sector generador de electricidad.

“Si tenemos políticas sólidas, haciendo eficiente al sector, creo que tendrá larga vida el mercado eléctrico del país, con energía más barata”, dice al conversar con EL NUEVO DIARIO.

¿Por qué reducir los subsidios beneficia al sector eléctrico?

Un sistema eléctrico, para que tenga viabilidad en el tiempo, debe ser autosostenible y esta es la meta. Se pretende que lo que cuesta generar energía sea pagado por todos los consumidores. Reducir gradualmente los subsidios en las tarifas significa que habrá más clientes que van a pagar un precio más cercano al costo real de la energía y esto significa que el sistema va a ser autosuficiente, y esto genera mayor confianza para los inversionistas, porque ellos no estarán dependiendo de si la distribuidora va a tener los recursos del Estado para poder cumplir con todas sus obligaciones. La reducción gradual de los subsidios pretende que en un término de cuatro años el Gobierno entregue solo US$40 millones del presupuesto de la República.

Se busca la autosostenibilidad del sector. Actualmente, con el Presupuesto General de la República se cubre aproximadamente un 18% del costo de llevar la energía a los consumidores, pero con esta medida de reducción de subsidios se pretende que en cuatro años este porcentaje baje al 6% o 7%. Y si vemos que hay reducción en las pérdidas, si se contrata el servicio de los generadores a mejor precio, entonces el sector energético va estar más robusto y con posibilidades de reducir costos. Hoy en Nicaragua la empresa distribuidora factura alrededor de US$600 millones, y para cubrir todos los costos recibe unos US$100 millones del presupuesto de la República. Estos US$100 millones le ayudan a pagar todas las cuentas, compra a los generadores, le paga a la compañía de transmisión y cubre sus costos de operación. Si no tuviera esos US$100 millones, no les podría entregar a todos los nicaragüenses la energía, por lo que cuesta el proceso.

¿Cómo cambiaría eso?

Esto no es viable para el país, no es viable para la productividad entera del país. Lo que debería aplicarse es que el que consume electricidad debe pagar la electricidad. La reducción gradual de los subsidios pretende que en un término de cuatro años el Gobierno entregue solo US$40 millones del presupuesto de la República... Que el subsidio se focalice en los más necesitados. El Gobierno tendrá así un ahorro de US$60 millones, que podrá invertir en bienes que generen mayor competitividad al país, invertirlos en educación, en salud, en hospitales, en profesores.

Esta política de reducción de subsidios es parte de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional. Recordemos que hace 10 años, cinco de 10 nicaragüenses no tenían acceso a la electricidad. En cambio hoy, nueve de 10 nicaragüenses tienen acceso a la electricidad, se ha duplicado la cantidad de nicaragüenses que tienen acceso a la energía y en su mayoría están pagando su factura eléctrica, pero, para que el sector sea viable, para seguir teniendo inversión y cubrir a una mayor cantidad de nicaragüenses con el servicio eléctrico, es importante ser autosostenibles.Todos los actores del sector deberán ser más competitivos. Ya no estará esa distorsión de pensar que viene dinero del Gobierno para cubrir costos.

¿La reducción del subsidio hará más competitivo al sector eléctrico?

Todos los actores del sector deberán ser más competitivos. Ya no estará esa distorsión de pensar que viene dinero del Gobierno para cubrir costos. El Gobierno buscará cómo mejorar sus contratos con los generadores, va a tratar de que la distribuidora reduzca sus costos y la política de meterle competencia a los generadores y a la distribuidora también está sustentada con la nueva ley de energía distribuida. Se mete competencia a la compañía distribuidora y a los generadores con la ley de generación distribuida, que permite que cualquier negocio o residencia pueda poner su propio equipo de generación para su autoconsumo, sea un equipo solar, de viento o por biomasa. Los nuevos proyectos tienen que cumplir con valores de las bandas de precios, menores a los precios de los contratos actuales que se han firmado. Va a haber más competencia.

¿Cómo se estimula la inversión?

No es solo la política de reducción de subsidio la que estimula la inversión, sino todo el marco conceptual del sector eléctrico, que se está viendo con buenos ojos, porque se están implementando políticas responsables sobre el uso, el costo de la energía y de cómo se va a pagar por esa energía. Si se hace un análisis de cómo está el mercado eléctrico nicaragüense, recordamos que hace diez años teníamos ocho horas de apagones, la distribuidora no tenía ni siquiera para pagar a las generadoras, teníamos apagones de ocho horas fundamentalmente por un tema de que la distribuidora no tenía para pagarle a los generadores.

En cambio, hoy tenemos aproximadamente 700 megas más, la distribuidora pasó de tener medio millón de clientes a casi un millón de clientes; tiene el doble de clientes y hay políticas definidas para enfocar a quién se subsidia y ayudar al más necesitado, lo que indica que poco a poco el consumidor irá pagando el precio real de la energía. Recientemente, también se amplió el plazo de los beneficios fiscales para los inversionistas que quieran generar nuevos proyectos con fuentes renovables y existe ya una nueva ley de eficiencia energética (aprobada en 2017) que promueve políticas y estrategias, para usar racionalmente la energía y fomentar proyectos de generación con fuentes renovables. 

¿Estas medidas van a reducir el precio de la energía?

Es correcto. Se debe recordar que también hay una política fuerte de reducción de pérdidas. De lo que se genera en Nicaragua, se pierde un 10% por problemas técnicos y otro 10% por robo de energía. Se van a invertir aproximadamente US$100 millones para reducir ese 10% de pérdidas. El objetivo es bajar este porcentaje a niveles comparables con el promedio centroamericano, que es del 1% o del 2% de pérdidas por robo de energía.

El otro 10% son pérdidas por problemas técnicos, por la transmisión, pero igual se ha invertido y se continúa trabajando en la modernización de las subestaciones de energía. Las subestaciones son un mecanismo para reducir pérdidas en la transmisión técnica. En Tola, por ejemplo, están construyendo una subestación para mejorar el servicio y reducir pérdidas en esa área que es estratégica para el país por el turismo. En distintos puntos se ha estado invirtiendo, la idea es reducir las pérdidas técnicas al menos a 9% u 8%. Antes se quería que la distribuidora invirtiera para reducir sus pérdidas, pero la distribuidora no ha tenido los recursos necesarios para hacerlo.

¿Quién lo hace?

Se ha decidido que el Gobierno, a través de la empresa Enatrel, trabaje en la inversión de proyectos para la reducción de pérdidas. Hay un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para invertir en esto unos US$80 millones. Se cuenta también con el respaldo de Corea del Sur y la Comunidad Económica Europea.

Las inversiones en energía hoy son de largo plazo, hoy estamos viendo que los precios del combustible están en alza, pero la tarifa no ha sido afectada en el país. El año pasado era más barato generar con plantas eficientes de búnker que con energía renovable, pero este año el precio del combustible se ha ido para arriba y resulta que está más barata la energía de las plantas de generación renovable, las de viento, incluso las que generan con bagazo, geotérmica e hidro son más baratas por el precio del búnker. De alguna manera el país está seguro, no hemos visto un incremento en la tarifa, a pesar de que el petróleo subió de precio.

¿Cómo se establece el precio de la energía en Nicaragua?

Se suman todos los costos, los de generación y transmisión de la energía a la red de distribución, se suma el precio de lo que cuesta distribuir la energía y los costos de comercialización que cobra el ente regulador (INE). Ese es el flujo normal, pero una vez que se entrega la energía, hay alrededor de 125 diferentes precios de energía y esos los cobra la distribuidora, pero solo recoge unos US$600 millones de los clientes y tiene que pagar US$700 millones. Entonces, recibe US$100 millones del presupuesto de la República, para cubrir el subsidio de quienes no pagan el precio real de la energía. Con la reducción del subsidio, se proyecta que dentro de cuatro años la distribuidora logre recoger US$660 millones y del presupuesto de la República se paguen solo US$40 millones.

¿Cómo se establecen los precios para cada sector?

Está el pliego tarifario que le dice a la distribuidora lo que debe cobrar. Hay como 27 fórmulas que se aplican para hacer el cobro en el sector industria, 10 fórmulas para el sector de riego, cinco para las industrias turísticas, para el sector comercial hay cuatro, para el residencial hay nueve y así. El pliego tarifario lo define el INE y tradicionalmente ha sido así: el que tiene más galillo come más pinol, el que ha tenido capacidad de hacer lobby tiene una tarifa especial y esto ha distorsionado por 40 años al mercado eléctrico nicaragüense, y esto también tiene que cambiar. Esta es la próxima tarea. El pliego tarifario hay que revisarlo, hay que trabajar en la planificación de nuevos contratos, en todo esto se está trabajando. 

Si ha cambiado la matriz y se produce más con fuentes renovables, ¿cómo eso reduce la tarifa, el costo de generación y distribución?

El año pasado, como el precio del búnker andaba alrededor de 30 dólares, producir un kilovatio hora con búnker posiblemente costaba como nueve centavos dólar y la energía renovable te podía costar 10 u 11 centavos. Hoy, con el precio del búnker a 50, la energía renovable te sigue costando 11 centavos y con búnker te cuesta unos 15 centavos. Es una combinación interesante. Hoy tenemos el 53% de energía generada con fuentes renovables, con un precio fijo que no depende de la fluctuación del combustible y tenemos una variable que tiene que ver con los precios internacionales del combustible. De noviembre a abril la generación con fuentes renovables llega casi al 70% en Nicaragua. En ese período, con búnker solo se consume el 30% y no hay necesidad de incrementar la tarifa. La energía renovable está poniendo freno al incremento en las tarifas.

¿Cuándo la generación de energía renovable provocará que la tarifa baje?

Es un punto interesante y debemos hacer la observación, hace dos años bajó la tarifa en 6% y el año siguiente bajó 10%. Luego, ha subido en los últimos tres años solo 2%. Esto ocurrió el año pasado. 

Se ha propuesto que todo contrato que se venza sea sustituido por un contrato de menor precio y eso reduce la tarifa. Por ejemplo, si ahorita hay una generadora que esté negociando su contrato para extenderlo por dos años, en lugar de firmárselo a US$10, el Gobierno lo está negociando a nueve. Todos los contratos que se están renovando, todos, van a la baja. Y así ha sido desde hace 10 años. Corinto tenía un contrato de US$21 la potencia, o precio de capacidad, y ahora se le está pagando US$12, luego de negociar su renovación de contrato con el Gobierno actual. Hay reducciones reales que le han dado al país ahorros de US$25 millones al año. Cada vez que se renegocia un contrato, el Gobierno negocia con reducción en la tarifa; el efecto se ha sentido. Hace tres años se redujo en 10% la tarifa a la población, porque todos los contratos térmicos se negociaron aplicando reducciones en los precios y esto benefició a la tarifa.

¿Cómo garantizar que la Inversión en fuentes renovables no sea afectada por una tendencia a la baja del barril de petróleo?

Se negocia el contrato con un  precio fijo y esto garantiza la inversión y tu rentabilidad. A las compañías de generación renovable se les dio un piso, se les dijo: A usted se le va a pagar esto y te va incrementar por la inflación de cada año. Por lo general, los proyectos de energía renovable firman contratos con un mínimo de 15 años. Existe un piso establecido y eso le da garantías a la empresa generadora y distribuidora. En el tema de los combustibles, a las plantas que consumen búnker se les dice: Siempre te voy a pagar el precio real del combustible; si el precio es de cinco, la distribuidora pagará los cinco, pero si sube a seis te va a pagar seis y si es a siete, te pagará siete, para garantizar que ninguna empresa quiebre, pero si el precio baja, se paga menos. Solo el 50% de la generación es con búnker en el país y si querés traer más bún 

ker, te va a costar más porque se deben hacer nuevas inversiones. En tanto, ya existe el otro 50% de generación con fuentes renovables, que no dependen del combustible. La generación con fuentes renovables depende de su contrato fijo y en este aspecto se ha tenido éxito. En los últimos 10 años, solo en dos años, solo en dos momentos, la energía renovable ha sido más cara que el búnker. Hemos tenido ocho años en los que la energía renovable ha sido más barata que el búnker y eso le ha dado estabilidad a la tarifa eléctrica y a los inversionistas también porque se han respetado sus contratos.

¿Puede Nicaragua llegar a tener el costo de producción y precio de energía más bajo en Centroamérica?

Es oportuno mencionar que los contratos son auditables y han sido beneficiosos para el país. En Nicaragua hay proyectos que son los más baratos de la región, por ejemplo, el precio de los contratos por generación eólica anda alrededor de 10 centavos dólar (se le paga al generador por kilovatio hora) en promedio. En Guatemala anda en un promedio de 14 centavos, en Panamá en 15 centavos, en El Salvador es de 12 centavos, en Honduras anda como en 13 y en Costa Rica en 11. En precios de contrato por generación eólica, Nicaragua tiene el precio más barato por kilovatio hora.

El problema es que hay pérdidas altas, tanto por robo de energía como por cuestiones técnicas y a eso se suman los subsidios cruzados. Tenemos una dicotomía: El 60% de la población paga la energía más barata de toda Centroamérica, por los subsidios, pero tenemos un segmento del 40% que paga la energía más cara de toda América Latina. En ese componente del 40% están todas las industrias, está el sistema productivo del país y esto le quita competitividad a Nicaragua. Entonces, queremos que quienes pagan la energía más barata sea solo la gente más pobre, aunque esto implique que ese 60% de la población se reduzca solo al 20%. También queremos que todos los demás, en lugar de pagar el precio más caro en toda América Latina, pasen a ser los que pagan el valor más alto pero solo de Centroamérica y ya con eso tendríamos una  enorme ganancia para ser más competitivos.

¿Cuáles son las perspectivas?

Nicaragua y el mundo están viviendo una revolución en el sector energético. Las plantas eléctricas en Centroamérica van a tener dentro de un año, por primera vez, generación con gas. Este proyecto iniciará en Panamá, pero eso repercutirá en toda la región y estamos viendo que los precios se están reduciendo también por las plantas solares en Centroamérica. De cara al futuro, toda la energía viene con precios más competitivos, no con precios más caros, y esa es una buena noticia para Nicaragua. Si tenemos políticas sólidas, haciendo eficiente al sector, creo que tendrá larga vida el mercado eléctrico del país, con energía más barata. Pronto se anunciará un nuevo proyecto de energía solar en Nicaragua con capital centroamericano.