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Identificar posiciones comunes en temas relacionados con la producción, sanidad, inocuidad y seguridad de los alimentos es lo que se proponen el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), con una convocatoria a 33 países de América Latina y el Caribe (ALC) y Canadá, para analizar todas las propuestas de normas alimentarias.

Según una nota de prensa del IICA, este año realizarán cuatro encuentros preparatorios virtuales sobre los aditivos alimentarios (20 de febrero), contaminantes (1 de marzo), residuos de medicamentos veterinarios (20 de marzo) y residuos de plaguicidas (22 de marzo).

“Los consensos identificados se discutirán en la reunión de coordinación del Comité del Codex para ALC (CCLAC), que está programada para junio de este año. Posteriormente se analizarán en la Comisión del Codex Alimentarius, el más alto organismo internacional en materia de normas de alimentación”, indicó ese organismo.

La nota de prensa explicó que el Codex Alimentarius “es una colección de estándares relacionados con los alimentos que son reconocidos a nivel internacional”.

Esas normas, según Eric Bolaños, especialista en Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de los Alimentos del IICA, que cita la nota, están basadas en la ciencia y buscan proteger la salud de los consumidores y velar por las buenas prácticas de comercio en el mercado internacional.

De acuerdo con el especialista, Bolaños, las sesiones preparatorias permitirán a las delegaciones analizar técnicamente las propuestas de agenda de las reuniones Codex y compartir sus puntos de vista o fortalecerlos con los insumos y análisis presentados por otros países.

Los participantes de cada país harán uso de la red de 34 oficinas que tiene el IICA en el continente para comunicarse con sus contrapartes, afirmó la nota de prensa.

Mayor fluidez en mercados

Marcelo Núñez, representante del IICA en Nicaragua, explicó que las normas del Codex Alimentarius son estándares internacionales en materia de inocuidad de alimentos, con vigencia internacional.

“Al momento de realizar el comercio agroalimentario entre los países, se exige el cumplimiento de estas normas para acceder a los mercados y darle mayor fluidez al comercio. En la medida en que las estructuras del Codex, o sea, las autoridades competentes de los países, en este caso de Nicaragua, participan del Codex alimentario, estén preparadas con mayor información y tengan un mayor nivel de intercambio con sus pares, tendrán la capacidad de transferir los conocimientos a los agroexportadores, para que puedan entrar a los mercados con la inocuidad que requieren”, señaló Núñez.

Explicó que cada país tiene sus normas internas, pero que “en la medida que haya un mayor nivel de estandarización de las normas de los países, le da una mayor fluidez al comercio y un mayor cumplimiento a las normativas”.

“La idea de consolidar posiciones regionales, articular en América Latina a las estructuras del Codex y que se reúnan permanentemente hace que los países se actualicen más, puedan hacer ajustes a sus normas y que estas sean mucho más cercanas a la norma internacional”, opinó el representante del IICA en Nicaragua.

El experto considera que, en la medida que se cumpla con las normas internacionales, que son cada día más exigentes, los países como Nicaragua tienen más oportunidades de acceder a los mercados; sus productores, una actividad más rentable y sostenible; y los consumidores, productos sanos.

En octubre del año pasado, el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) informó que Nicaragua adoptará el Codex Alimentarius (o código alimentario) con el objetivo de mejorar la producción agrícola y garantizar alimentos sanos.

“Es un proyecto que viene a fortalecer las capacidades institucionales de las unidades del Gobierno y del sector privado y, a su vez, es un apoyo para los procesos de normativas internacionales, así como para la implementación y aplicación de las mismas”, dijo a medios oficialistas la directora de Comercio Interior del Mific, Nohemí Solano.

El Codex Alimentarius fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1963.

Según el Banco Central de Nicaragua, las exportaciones del sector agropecuario nicaragüense (sin incluir productos manufacturados) totalizaron US$695.8 millones en 2016.

Los productos alimenticios manufacturados sumaron US$858.3 millones.

De acuerdo con el Plan de Producción, Consumo y Comercio oficial del ciclo productivo 2017-2018, Nicaragua consume 8.7 millones de quintales de maíz; 2.4 millones de quintales de frijol rojo y 7 millones de quintales de arroz.

Asimismo, de acuerdo con el plan, se espera un consumo de 875,000 quintales de cebolla, 390,000 quintales de chiltoma, 1.1 millones de quintales de tomate, 880,600 de quintales de papa, 360,000 quintales de zanahoria y 1.1 millones de quintales de repollo.