•   Estados Unidos  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, afirmó el pasado sábado estar atenta a las consecuencias de la reforma fiscal aprobada en diciembre por el Congreso de Estados Unidos, en particular si provoca un alza de tasas que podría afectar a la economía mundial.

“Desde nuestro punto de vista, hay que estar atentos a lo que sucede en particular en Estados Unidos”, respondió Lagarde en una entrevista a la emisora de radio France Inter, cuando se le preguntó sobre las recientes caídas de los mercados, que presentó como una corrección “inevitable”.

Consideró que esta reforma fiscal “operará como una especie de estímulo sobre la situación económica actual” en Estados Unidos, país que ya registra un crecimiento “fuerte”, en un momento en que los mercados temen un retorno de inflación que provocaría un alza de tasas.

“Podemos preguntarnos si no provocará efectivamente un aumento de salarios, un aumento de precios, por lo tanto de inflación, y si, por consecuente, no podemos ver una reacción de las autoridades monetarias, especialmente en forma de aumento un poco más rápido o un poco más frecuente de las tasas, que provocaría (...) efectos en el conjunto de las economías del mundo, especialmente sobre las economías fuertemente endeudadas”, advirtió.

Lagarde no quiso, sin embargo, comparar la situación actual con la que precedió a la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers hace diez años. “No estamos en absoluto en una situación precrisis como en el verano de 2008”, aseguró.

El Congreso aprobó a mediados de diciembre una reforma fiscal que hará caer la tasa de imposición de las empresas de 35% a 21% en Estados Unidos.

La reforma fiscal supone la mayor bajada de impuestos de los últimos 30 años, pero también un aumento importante del déficit presupuestario.

La ambiciosa reforma fiscal implica un aumento del déficit presupuestario de 1.5 billones de dólares en la próxima década que Trump considera fundamental para revitalizar la actividad económica y acelerar el crecimiento anual del país por encima del 3%.

La reforma también plantea simplificar los tramos de impuestos de la renta individual, al pasar de los siete actuales a cuatro: del 12%, del 25%, del 35% y del 39.6%.

Aunque el proyecto prevé recortes de impuestos para familias e individuos, el Comité Conjunto de Impuestos del Congreso aseguró en su última estimación que tan solo el 44% de los estadounidenses verán una reducción anual de más de 500 dólares.