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Probablemente ha llegado a tu vida uno de los momentos más importantes: independizarte o casarte. Como trabajador, estás consciente de que tu dinero te ha costado y por eso querés invertirlo de la mejor manera. 

La experta en finanzas personales Elaine Miranda explica lo que implica un crédito hipotecario.

1 ¿Construir o comprar?

Al comprar una casa en una urbanizadora, esta ya hizo un arreglo con el banco, en el que le enseñó la casa, los materiales, el presupuesto, sacó los permisos y licencias, etcétera. En fin, todo lo que necesitás. Al construir, todos estos trámites van por tu cuenta.

Como hay un arreglo con la urbanizadora, el monto que dicen que vale la casa, es lo que deben cumplir y esto es una garantía para usted como comprador. Aquí no aplica nada de “es que la inflación subió el precio del cemento y ahora la casa es más cara”. No. El trato que cierra la urbanizadora con el banco incluye un precio y ese precio se mantiene. Cuando construís, suele suceder que el presupuesto es uno y a medida que pasa el tiempo, los costos de los materiales suben y tus gastos también.

2 La tasa de interés que el banco te ofrecerá es la misma, independientemente de si estás comprando o construyendo. Si además querés hacer un préstamo para comprar un terreno, la tasa por ese terreno suele ser más alta y a un plazo mucho menor. Si está dentro de tus planes construir, enfocate en tener el terreno pagado y así solo hacés un préstamo hipotecario por la construcción de tu casa.

3 Los bancos están dispuestos a prestarte hasta el 90% del valor total de la inversión. 

Si vas a comprar una casa de 50,000 dólares, el banco te prestará, como máximo 45,000 dólares; los otros 5,000 dólares van por tu cuenta. Esto no quiere decir que con tener el 10% vas de viaje, pues entre mayor sea la prima que des, menor será el monto del préstamo y menos terminarás pagando en intereses.

4 La tasa de interés no es fija. 

Parte de ser una persona financieramente responsable es leer tus contratos desde la primera hasta la última letra. Ahí claramente dirá que la tasa de interés es variable y sube cada 3 meses. Hay personas que en la emoción de comprar su casa no prestan atención a estos detalles y se asustan cuando ven el incremento en su estado de cuenta. 

5 Entre menor sea el plazo, menos intereses vas a pagar.

Normalmente va de 20 a 25 años –10 años si es para la compra de terreno–. Además, a los 10 años te tocará volver a hacer toda la gestión, a menos que ya hayás saldado tu deuda.

6 Podés hacer aportes extraordinarios en cualquier momento. 

Si de pronto te cayó un bono o un incremento salarial, vos podés perfectamente abonar más a tu deuda para salir más temprano de ella y sin que te cobren un peso de multa o recargo. Para realizar estos aportes, solo debés ir a servicios bancarios y hacerlo.

7 Si tenés otras deudas, el banco te prestará solo el 30%.

Al banco le interesa  que le podás pagar. Así de simple. Para esto, hacen un análisis de tu situación financiera: de tus ingresos, gastos y, por supuesto, nivel de endeudamiento. Tu nivel de deudas lo revisan con la central de riesgo de la Superintendencia, donde pueden ver el tipo de créditos que tenés y cuánto debés. Dependiendo del banco, estos estarán dispuestos a prestarte más o menos hasta el 50% de tus ingresos. Eso sí, si ya tenés otras deudas –con tarjeta de crédito, por ejemplo– que suma el 20% de tus ingresos, entonces solo te podrán prestar el 30%.

La idea es que no destinés más del 50% de tus ingresos al pago de todas tus deudas. En este sentido, es recomendable que si querés comprar una casa cara, cuya cuota mensual sea casi del 50% de tus ingresos, salgás de otras deudas antes de pedir tu crédito hipotecario. Otra opción es solicitar el préstamo con un co-deudor para que, con sus salarios en conjunto, puedan pagar una cuota más alta.

8 No te limités demasiado en otros aspectos importantes de tu vida.

Lo que menos querés es solicitar un crédito tan alto que no lo podás pagar o que implique limitarte demasiado en otros aspectos importantes de tu vida. Es verdad que la casa será tu principal activo, pero recordá que hay otras áreas importantes a las que tendrás que destinar dinero.

Si sos de los que han pasado fines de semana enteros dando vueltas por urbanizadoras, buscando la casa de sus sueños y ya se decidió por una, es momento de ir al banco. Ahí ellos podrán ver tu historial crediticio y decirte cuánto te puedan prestar, a qué tasa y qué cuota mensual deberás estar pagando.

Todo el proceso puede durar 1 semana en aprobarse, si tenés todos los documentos listos. Los créditos suelen tardarse más tiempo porque no tenemos todos los permisos y avalúos necesarios.

9 El costo de la casa no es solo prima más cuotas mensuales. También hay otros gastos de cierre, pagos a la Alcaldía y comisiones del banco –entre 1% y 2% del crédito– que deberás pagar. Hacé tu presupuesto y asegurate que has ahorrado para esto también. Una vez que tu crédito es aprobado, el banco abrirá una cuenta de ahorro a tu nombre (si es que no tenés ya una con ellos), donde vos harás tus depósitos mensuales del pago del préstamo. Y no olvidés, que al igual que con otros préstamos, si no pagás a tiempo, comenzarán a correr también intereses moratorios.

10 Comprá la casa que necesités y podás pagar, no la que querrás. Después de todo, no tiene por qué ser tu única y última casa. Siempre podés mejorar más adelante.

11 Manejá tu dinero en cuentas bancarias, así el banco podrá ver tu flujo de efectivo mensual y será más fácil que te den el crédito.

12 Controlá bien tus compras y gastos para evitar el endeudamiento. De esta manera, te asegurás un monto de crédito más alto.

13 No te endeudés por productos o servicios que no necesitás. Lo lamentarás al momento de pedir tu préstamo hipotecario.