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El intercambio comercial de Centroamérica y República Dominicana (CADR) crecería 56% e impulsaría el producto interno bruto (PIB) real a 1.2% en el 2030, de completarse la arquitectura de los tratados comerciales intrarregionales, plantea el documento “Crecimiento Inclusivo: Retos y Oportunidades para Centroamérica y República Dominicana”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), como adelanto de otras investigaciones de dicha institución aún por publicar. 

El comercio a lo interno de CARD  es el segundo más importante y únicamente es superado por Estados Unidos. Datos de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana revelan que, de los US$27,803.9 millones exportados en 2016 por Centroamérica, el 33.58% (US$9,336.7 millones) se envió a Estados Unidos y un 32.39% (US$9,006.5 millones) a los países del mismo istmo.END

“La región (CARD) es una de las más integradas en el mundo, se ven las exportaciones de la región  y el primer destino es Estados Unidos y el segundo es la región misma”, señala el especialista Jordi Prat, coautor del estudio y economista regional principal para Centroamérica, República Dominicana y México del BID.

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“Existen procesos políticos que son los que a veces mostraban la forma de lograr que se mueva más rápidamente (la integración)”, dice Prat, pero no existen formas estandarizadas que deban seguir las naciones. En la región van surgiendo las uniones y posteriormente se enfrentan los retos; existen  otros casos como el de Europa, que nace de la voluntad política y tomó 10 años consolidarla. 

“No hay un mecanismo estándar que diga ‘así es como funciona’. En el caso de Centroamérica, uno ve que existen las condiciones y las posibilidades, pero los países deben encontrar la forma de mover esa agenda. Ha habido como proceso de integración desde la parte de unión aduanera, que implica un compromiso político y hay otros que van avanzando. La clave es cómo hacemos para que haya esta comunicación entre países”, explicó Prat.

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Migración

El BID señala que el mercado laboral muestra mucha integración gracias a la migración. Los países que tienen salarios más bajos tienen tasas de migración más altas. “Los resultados muestran que la migración y los diferenciales salariales están relacionados de manera positiva. Es decir, los países con mayores diferenciales salariales tienden a tener más migración, pero las diferencias salariales en CARD están disminuyendo con el tiempo. Esto pone en evidencia la necesidad de coordinar regulaciones laborales”, precisa el documento.

El mercado eléctrico también muestra un potencial de integración regional; actualmente, según el BID, se intercambia en la región el 5% del consumo regional de energía. Pero las transacciones que se realizan son de corto plazo.  

La Cepal, en su estudio “Estadísticas del subsector eléctrico de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) 2016”, estimó que en 2016, el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac), conformado por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, registró un consumo de 51,200 gigawatt-hora y generó 50,967.9 gigawatt-hora.

Las ventas de energía de este grupo sumaron los 41,968.7 gigawatt-hora y por estas recibieron US$6.3 millones.  Por su parte, los  miembros del Sistema de Integración Centroamericana, (países del Siepac, República Dominicana y Belice)  vendieron, en 2016, 53,064.6 gigawatt-hora y recibieron US$8 millones.

EnergíaEl BID señala que el mercado laboral muestra mucha integración gracias a la migración.

“En el mercado eléctrico regional, donde hoy en día se intercambia el equivalente al 5% de todo el consumo eléctrico regional. Esto ha permitido atender las necesidades puntuales de energía en varios países de la región, que no pueden ser suplidas localmente. Sin embargo, todavía no permite la posibilidad de hacer acuerdos de compra-venta a largo plazo, frenando la entrada de proyectos de gran escala que permitirían reducir los costos de generación en la región”, señala el BID.

El documento enfatiza en la importancia de las instituciones para que evolucionen al mismo tiempo que se amplían las relaciones dentro de la región.

“Es importante que el andamiaje institucional avance al ritmo que están avanzando los intercambios económicos en la región. De esta manera se puede garantizar la sostenibilidad de largo plazo, lo cual generaría más beneficios a la población”, señala el BID.El mercado eléctrico también muestra un potencial de integración regional; actualmente, según el BID.

El efecto de EE. UU.

Por otra parte, el estudio del BID expone el impacto positivo de la economía de EE. UU., donde la tasa de desempleo hispano cerró con 4.7% en 2017, el mínimo desde 1973. Esto, sumado a las reformas tributarias, impacta positivamente en las economías centroamericanas a través de las remesas.

“Lo  que pasa es que, como la tasa de desempleo está a niveles históricamente bajos y la reforma tributaria de EE. UU., va a incentivar aumentos de salarios e ingresos al pagar menos impuestos. Eso implica que la gente allá va a tener más ingreso para consumir y mandar a los países”, sostuvo Prat.

Sin embargo, los efectos de las remesas tendrían efectos heterogéneos en la región. “Cuantificar el efecto es complicado por el peso de las remesas en cada país.  En el caso de Honduras, Guatemala y El Salvador, el 95% de remesas viene de Estados Unidos, el efecto sería potencialmente importante. En Nicaragua, un porcentaje alto de las remesas viene de Costa Rica, por lo que la dinámica sería diferente”, puntualizó Prat.