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Algunos países de Centroamérica y República  Dominicana (CARD) tienen mayor predisposición a las repercusiones de la informalidad laboral. “Factores como la composición sectorial y rigideces del sector formal, parecen ser determinantes importantes de la economía subterránea”, señaló el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el informe “Crecimiento Inclusivo: Retos y oportunidades para Centroamérica y República Dominicana”.

El BID realizó estimaciones para determinar los efectos de cinco características del mercado laboral en la informalidad de los países de la región. Tres de ellas están relacionadas con la composición de la Población Económicamente Activa (PEA): porcentaje de la PEA con educación secundaria, porcentaje de la PEA agrícola, porcentaje de la PEA joven. Las restantes se refieren al salario mínimo real y al porcentaje de mujeres ocupadas.END

En todas las economías de la región  las variaciones en la proporción de la PEA con educación secundaria tiene un efecto reductor en la informalidad, hasta en un 22.6%, como el caso de Panamá. En cambio, las variaciones de la proporción de la PEA agrícola produce incrementos en la informalidad, el máximo reportado es 22.5% en Nicaragua.

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En Nicaragua el efecto de la PEA con educación secundaria  se cuantifica en 11.1%.  En  Costa Rica, El Salvador y República Dominicana los resultados son 18.9%, 19.6% y 22.4%, respectivamente. Mientras que Honduras registra un 11.3% y Guatemala un 9.2%.

Las variaciones en la PEA agrícola modificarían al alza en la informalidad de Guatemala y Honduras por encima del 20%, 22% y 21.9%, respectivamente. En El Salvador el efecto sería de  16.1%, en Panamá 13.8%, República Dominicana 13.6% y Costa rica experimentaría las alteraciones más pequeñas equivalente al 9.4%.

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La ruralidad y el enfoque en productos no sofisticados como los del sector agrícola, son factores que comparten varios países de la región que se caracterizan por altas tasas de informalidad, como Guatemala, Honduras y Nicaragua, expone el economista  del BID y coautor del estudio, Jordi Prat.

“Hay muchos factores que son comunes y otros específicos del país. En la región hay muchos factores comunes en los países que tienen mayor grado de informalidad como: alta ruralidad, normalmente hace que el país tenga actividades relacionadas a la agricultura que por su naturaleza son informales”, indicó. 

El economista también advierte que el desarrollo de actividades con bajo valor agregado lleva a la informalidad a un ciclo de largo plazo.

“Muchas veces esas actividades (del sector agrícola) no son muy sofisticadas y a veces llegan a nivel de subsistencia lo cual hace que haya un círculo vicioso en el largo plazo porque están haciendo algo que no es muy sofisticado, que no tiene alta productividad, entonces los ingresos de ese sector son bajos y se queda en la informalidad” precisa Prat. El BID precisa que el mayor reto para ampliar el capital humano (que permite un crecimiento inclusivo) es “la educación secundaria.

En las economías con niveles educativos bajos y desarrollo de actividades con poco valor agregado es la combinación que propicia la proliferación de la informalidad. Pues las actividades de sectores no sofisticados son las únicas que pueden absorber a la población con reducido capital humano.

“Los bajos  niveles de educación también generan informalidad porque resulta que hay población con bajo capital humano y al surgir estas actividades de bajo valor agregado, y que estas personas puedan realizarlas provocan el alto nivel de informalidad”, puntualizó Prat. 

“Los bajos niveles de educación habrían obligado a gran parte de la población a trabajar en el sector informal. Aproximadamente el 62% de los trabajadores centroamericanos participan en el mercado informal, mucho mayor al 46% que se observa en el resto de América Latina”, reza el informe.

Entre los hallazgos del estudio sobresalen las deficiencias educativas, especialmente en educación secundaria. En este grado educativo se presentan las tasas más altas de deserción escolar porque los jóvenes deciden abandonar los estudios para buscar un trabajo. La informalidad definida en el texto hace referencia a la parte de la economía que no paga impuestos ni cargas sociales.

El BID precisa que el mayor reto para ampliar el capital humano (que permite un crecimiento inclusivo) es “la educación secundaria. Solo una parte de los jóvenes centroamericanos es capaz de finalizar ese nivel”, indica el texto.

“La educación tiene un vínculo estrecho con el mercado laboral para lograr una menor deserción escolar. Al parecer, los jóvenes de CARD no están percibiendo las ventajas de permanecer en el sistema educativo y es que, en muchos casos, concluyen los estudios y no encuentran trabajo. Se debe entonces impulsar iniciativas, como la educación técnica, la dual, los programas de pasantías, entre otros, que vinculen mejor la educación que reciben los jóvenes con la demanda laboral de las empresas”, recomienda el BID en el texto. 

Ingresos limitados

La informalidad definida en el texto hace referencia a la parte de la economía que no paga impuestos ni cargas sociales (seguridad social) y que tiene muy limitada información. Este mal afecta la recaudación tributaria y los ingresos personales, puesto que las actividades realizadas en este sector son de bajo valor agregado y las personas tiene poco capital humano.

“La informalidad erosiona las bases imponibles, tanto de impuestos como del sector social, resultando en un círculo vicioso que podría derivar en un incremento de los impuestos en el sector formal que, a su vez, podría incentivar a otros actores a dejar la formalidad, debilitando los acuerdos colectivos económicos y sociales”, advierte el estudio.