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Concepción Bravo Vargas, conocida entre sus amistades como “Cony”, se desempeña como corredora de seguros desde hace 31 años. Sobre el trabajo que desempeña, explica que una correduría de seguros implica que los corredores están agrupados como intermediarios para mediar entre la compañía y el asegurado, al ofrecer a la población los seguros existentes que hay en Nicaragua, y así colocarlos en el mercado. 

Según datos de las aseguradoras, existen en el país 375 corredores, de ellos 220 son mujeres.

Esta mujer de actitud optimista cuenta que sintió deseos de involucrarse en esta profesión desde que era una niña, cuando miraba a su papá, Fermín Abraham Bravo (q.e.p.d.), cómo se desenvolvía con mucha pasión en su trabajo, pues él también fue un gran corredor de seguros por muchos años. 

“Fue admirable para mí ver cómo un hombre que apenas llegó al tercer grado, pudo con mucho esfuerzo sobresalir en esta rama de los seguros. Heredé de él esa pasión”, expresa.

De su padre también aprendió a ser una mujer segura y a combinar las facetas de su vida de forma equilibrada. “Considero que las mujeres de hoy en día somos multifacéticas, combinamos el hogar, la profesión, el ser esposa, amas de casa, vamos a la iglesia, nos aventuramos a ser emprendedoras, y esta figura es la que debemos proyectar en nuestra sociedad”, apunta Bravo. 

Entre sus recuerdos más preciados, manifiesta que en 1979 su papá trabajó en Iniser, y que a través de la compañía logró que se le otorgara una beca académics, así que gracias a su padre y a Iniser cumplió su deseo de estudiar la licenciatura en seguros en la Universidad Politécnica de Nicaragua.

Al terminar su carrera en los años ochenta, recuerda que el lanzarse a ejercer su profesión no fue fácil, sin embargo, jamás le faltó la asesoría de su padre, juntos abordaban las diferentes rutas de Managua en busca de clientes, pese a que contaban con un vehículo.

Concepción trabaja en los seguros desde 1986 y cuando apenas tenía un año de ejercer esta profesión, comenzó a trabajar en el Sindicato Nicaragüense de Agentes Profesionales de Seguros, ahí, a través de los años logró ocupar diferentes puestos, hasta que en 2016 llegó a ser la presidenta, durante dos años. Por parte de Iniser, Concepción recibió la mención honorífica “Fermín Abraham Bravo”, en honor a su padre.

Si hay algo que también marcó la vida de esta mujer es que sufrió cáncer por cinco años, y sobre ello nos trasmite un mensaje: “lo primero que hice cuando entré a trabajar al seguro fue tomar mis pólizas, pasé muchos años pagándolas, por muchos años no las utilicé hasta hace siete años que me enfermé. Solo puedo decir que los seguros no son un gasto innecesario, son una necesidad; porque la vida es incierta”. Ahora, concluye reconociendo que su experiencia le ha valido para respaldar su trabajo y transmitir la importancia de contar con una póliza.