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La directora de Finanzas para Cargill Latinoamérica, Ruth Saborío, comparte las estrategias que implementa en Cargill para fomentar el respeto hacia la igualdad de género.

Más de 2 mil colaboradores de Cargill a nivel latinoamericano integran la “Red de Apoyo”, una iniciativa de Ruth Saborío para destacar el papel que juegan las mujeres en todos los espacios de la sociedad. 

Dentro del programa se destaca el balance que ejercen las féminas al dedicarse al trabajo y a la familia, actividades que requieren de mucho tiempo, entrega y sacrificios. 

“Durante 10 años que llevo laborando para la compañía he tenido la oportunidad de  dirigir un equipo de financieros provenientes de países latinoamericanos. Estar  hombres y mujeres reunidos y conversar sobre diversos temas que realiza la mujer en el día a día no ha sido un tema tabú, ya que se puede conversar abiertamente. Por ejemplo: se conversa sobre lo que se necesita  llevar al doctor, a los hijos o hijas, sobre si llegó desvelada porque un hijo se levantó de madrugada, entre otros temas; y todo esto siendo en momentos de alto desarrollo de la empresa con proyectos de muchísima inversión”, comparte Saborío.

La Red de Apoyo para las mujeres de Cargill tiene cuatro años de estarse ejecutando en Nicaragua y tres de llevarse a cabo en Centroamérica. 

“Todas las asociadas de Cargill somos parte de esta Red que se compone de alrededor  2 mil mujeres, y todos los programas que hacemos tienen diferentes niveles, en donde luchamos contra las barreras de infraestructura. Tenemos tres salas de lactancia en Nicaragua, de un total de 19  salas en Centroamérica  que benefician a todas las mujeres que están en su período lactante. De igual manera contamos con programas más específicos para las áreas profesionales de mentoría y acompañamiento de liderazgo de la empresa hacia las mujeres”, explicó Saborío. 

De acuerdo con la participación de la mujer en Cargill, Saborío indicó que en los últimos años cuentan con vendedoras que conducen  camiones de ruta que distribuyen los productos en pulperías, supermercados y restaurantes, aunque la gente está acostumbrada a ver que solo el hombre realiza este trabajo. Igualmente, la directora de Finanzas expresó que tienen mujeres en toda la cadena de abasto y producción de alimentos para cuidar a las aves en ambientes y roles que tradicionalmente habían sido designados para el sexo masculino. 

Asimismo, la directora comentó que a través de la Red, los programas de crecimiento tanto profesional como personal capacitan para que puedan identificar cuáles son esas barreras que ellas mismas se imponen como el autoestima, la comodidad de estar en una reunión y dar su opinión, el sentir al hablar con su jefe sobre un aumento salarial o una oportunidad de carrera.

“En nuestro género nos autoimponemos piedras en el camino y por eso realizamos estos proyectos para luchar contra esos paradigmas, y que podamos traer lo mejor de nosotros mismos, donde no solo educamos a las mujeres sino a nuestros compañeros”, agregó. 

Saborío comenta desde su experiencia que la participación e inclusión de las mujeres en Nicaragua en relación con otros países más desarrollados no varía. 

“Entre mis ambiciones personales y experiencias, he tenido la suerte de ser una centroamericana completa porque nací y me crié en Honduras, luego viví en Estados Unidos, la gran parte de mi carrera profesional la he tenido aquí en Nicaragua y Costa Rica. Por tal motivo, pude probar muchas culturas de trabajo y me di cuenta que el involucramiento de las mujeres en Nicaragua  es igual que en todos los países y que la única diferencia son los estilos, porque se trata de ver el valor que tienen todos los asociados en cada una de las empresas donde se participa”.