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En 2011, el estudio “Más Allá de la Cobertura: La oportunidad para los operadores móviles de mejorar el acceso a la energía en América Latina”, demostró que unas 11 millones de personas en América Latina y el Caribe estaban fuera de la red de electricidad de la región, pero sí contaban con suscripciones de teléfonos móviles.

Esa investigación fue realizada por el Fondo Multilateral de Inversiones (miembro del Grupo BID), la organización GSMA y Movistar, y determinó también que había alrededor de 31 millones de personas en la región sin acceso a la red de electricidad comercial. 

“Esto significa que muchos latinoamericanos cuentan con un teléfono antes de tener un lugar donde cargarlo”, dice Bayardo José Galán, jefe de Infraestructura y Energía de Telefónica Nicaragua.

La situación no era distinta en el país, de acuerdo con el estudio.

Según fuentes oficiales, el país tiene en la actualidad más de 90% de cobertura eléctrica en todo el territorio nacional. Pero en el momento del estudio (2011), “el 28% de la población de Nicaragua carecía de acceso a la electricidad y 25% de la población no tenía acceso a la cobertura móvil, ya que la red móvil en Nicaragua depende en gran parte de la red eléctrica”.

¿Cómo cargan sus teléfonos celulares las poblaciones de las comunidades más lejanas de Nicaragua donde no hay electricidad?

La investigación reveló que muchos pobladores se movilizaban a comunidades aledañas para cargar sus aparatos.

“Dependiendo de la proximidad de las comunidades fuera de la red a estos puntos centrales, los suscriptores móviles visitarían la población más cercana para cargar sus teléfonos de una a tres veces por semana”, dice el informe.

Asimismo, algunas personas apagaban sus celulares para ahorrar energía y usarlos solo para emergencia. Además, otros pobladores, en las comunidades con electricidad, comenzaron a bridar servicios de carga de celulares.

“A menos que una persona tenga la posibilidad de cargar su teléfono en la vivienda de un miembro de su familia, que está conectado a la red, hay un costo asociado a la carga del teléfono. A través de visitas a diferentes regiones del país, se observó que el costo por la carga del teléfono variaba de US$0.20 a US$0.40 por carga”, comprobó el estudio, que estima que los suscriptores fuera de la red gastaban entre US$0.90 a US$5.2 por mes, solamente por cargar el teléfono.

A raíz de ese estudio, según el jefe de Infraestructura y Energía de Telefónica Nicaragua, esa empresa decidió crear una red de telefonía celular, que se alimenta con energía renovable: paneles solares y baterías, para suministrar el servicio a la población.

De acuerdo con Galán, actualmente el 7% de la red celular de esa empresa en Nicaragua opera en esas condiciones de autogeneración de energía.

Ese programa, según Telefónica, ha beneficiado a más de 150,000 personas. “El impacto de ese tipo de estrategia, que es parte de un plan macro y que nació de ese estudio, nos brinda una gran satisfacción. El solo hecho de llevar comunicación a una comunidad donde no existe nada (no hay carretera, no hay nada), de alguna manera le cambia la vida a las personas”, refirió el especialista.

En un mapa, en la oficina del jefe de Infraestructura y Energía de Telefónica Nicaragua, se señala las zonas donde la empresa ha colocado toda esa red de estaciones de autogeneración eléctrica verde. El especialista indica que en Nicaragua existen muchas comunidades que aún requieren energía para cargar sus móviles.

Esa empresa ha invertido unos seis millones de dólares de 2012 a la fecha en la implementación de proyectos de energías renovables y eficiencia energética. “Solo en la red de energía solar nosotros estamos generando 508,000 kilovatios/hora”, expresó Galán.

Según la Cámara Nicaragüense de Internet y Telecomunicaciones (Canitel), en todo el país existen 8.3 millones de líneas móviles y 4.8 millones son suscriptores únicos. Además, de acuerdo con Canitel, en el país hay 2.8 millones de teléfonos inteligentes.