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En mayo del año pasado, Fátima Arellano inscribió la marca Sublime ante la Dirección General de Registro de la Propiedad Intelectual (RIP). El procedimiento duró aproximadamente 10 meses hasta que el Ministerio de Fomento Industria y Comercio (Mific) le extendió un certificado que la hacía dueña de la marca que ideó. Arellano optó por realizar la gestión personalmente a pesar que tenía la opción de contratar a un abogado.

A su criterio, registrar la marca es un requisito importante para alcanzar el éxito. “Mi principal motivación es que para tener un negocio sostenible necesitaba cumplir con todos los requisitos de ley”, comentó Arellano. Su marca se enfoca en la elaboración de ropa, calzado y accesorios, pero su foco es la confección de ropa interior. 

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Derecho exclusivo

Al registrar una marca en el Mific, el Estado de Nicaragua otorga derecho exclusivo a su dueña, impidiendo que terceras personas la utilicen sin su consentimiento, explicó Humberto Collado, de la Dirección General de Registro de la Propiedad Intelectual (RIP), durante un encuentro con miembros de la Red de Mujeres Empresarias de Nicaragua (REN).

Además de dar derecho exclusivo, el registro de una marca le da mayor valor a la empresa y por consiguiente, genera un aumento en las ganancias. “Marca es el nombre que le doy a mi producto o servicio, para diferenciarlo de la competencia”, explicó Collado en un encuentro al que asistieron decenas de mujeres emprendedoras. 

La REN ha desarrollado una campaña denominada La igualdad de género es asunto de todos, con la que pretende dar más oportunidades a las mujeres para que se capaciten en el manejo de sus empresas, señaló por su parte Marina Stadthagen, directora ejecutiva de la REN.

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“El tema de registro de marca es un tema muy sensible para las empresarias. Nos hemos dado cuenta que muchas de ellas se lanzan a poner un nombre o hacer un logo y no lo registran. Invierten en publicidad y después cuando intentan registrarla no pueden hacerlo”, comentó. 

Stadthagen declaró que han conocido casos de empresarias que, incluso, habiendo dado el salto de la exportación han enfrentado problemas con la marca. “Casos emblemáticos que nos hicieron ver esto como un tema prioritario. El caso de una empresaria que ya exportaba, y de otra que ya tenía una etiqueta y a la hora de querer registrar su marca no le dieron paso porque la firma estaba registrada por otra empresa”, indicó. 

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Un caso similar le ocurrió a Fátima Arellano, comunicadora social que se ha dedicado a la confección de piezas de vestir. Una vez, recuerda, vio en Facebook que otra empresa estaba usando el mismo nombre de su marca, por lo que inmediatamente se fue al Mific donde le dijeron que debía esperar que saliera su certificado para proceder a protestar.

Al entregarle el certificado, la emprendedora le escribió a la empresa, donde le dijeron que estaban en fase de registro, sin embargo el Mific falló a favor de Arellano debido a que inscribió antes la marca.  “El que inscribió primero, es primero en derecho”, dijo. 

“El objetivo es que tu nombre nadie más lo utilice, como me estaba pasando con mi marca (Sublime); estaban sacando camisetas, ropa y otras cosas, y yo por eso tuve que hablar. A mí esto me protege desde el 2017, desde que empecé el registro. La otra chica tenía una tienda en línea que se llama Sublime, pero no lo había inscrito”, recordó. 

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Procedimiento 

El estudio del Banco Mundial “El Emprendimiento en América Latina y el Caribe” expone que la falta de claridad en los procesos y los derechos legales que adquiere un emprendedor al inscribir una marca y la poca formalidad en los registros financieros de los negocios son algunos de los factores que limitan a los emprendedores a registrar sus ideas de negocios.

Según el Mific, la solicitud de registro de una marca, nombre comercial, emblema o señal de propaganda, se presenta ante la Secretaría del Registro de la Propiedad Intelectual, acompañado de un formulario donde se detalla la lista de productos o servicios para los cuales se desea registrar la marca, agrupados por clases conforme a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios.

Una vez presentada, solicita el siguiente procedimiento que es un “examen de forma”, que consiste en una revisión detallada de la solicitud. “Al efectuarse el examen de forma satisfactoriamente, el Registro de la Propiedad Intelectual, ordenará se publique la solicitud en La Gaceta, Diario Oficial o en el medio de publicación del Registro, por una sola vez”, indica el Mific. El costo de la publicación es asumido por el solicitante.

Al publicarse en La Gaceta, cualquier persona interesada podrá presentar oposición contra el registro dentro del plazo de dos meses contados a partir de la publicación de la Solicitud. “Esta oposición debe contener los fundamentos de hecho y derechos en que se basa, acompañando u ofreciendo las pruebas que fuesen pertinentes”, agrega la institución. 

Después siguen dos procedimientos exhaustivos en los que se analiza que la marca no infrinja ninguna de las prohibiciones establecidas en la Ley de Marcas, hasta que finalmente le entregan al solicitante un certificado en el que hace contar la titularidad y vigencia de la marca registrada, de acuerdo con el Mific.