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Los ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales del G20 iniciaron ayer en Buenos Aires su primera reunión del año, en la que atendieron recomendaciones sobre reformas estructurales formuladas por la OCDE mientras avanzan en la discusión de otros asuntos económicos.    

Un fuerte hermetismo ha dominado la primera de las dos jornadas de la cita ministerial, la primera de alto nivel en el calendario de eventos para 2018 del grupo de las veinte mayores economías desarrolladas y en desarrollo, este año bajo la Presidencia de Argentina.    

“Este es el espíritu que queremos llevar al G20, donde prime el diálogo y donde se buscan consensos. Estos consensos no van a ser fáciles, pero serán necesarios para cumplir con una agenda de crecimiento inclusivo”, dijo el ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne.    

El ministro hizo estas declaraciones junto el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el mexicano Ángel Gurría, en un encuentro con periodistas que fue convocado como rueda de prensa, pero que terminó abruptamente cuando ambos se levantaron sin dar espacio a preguntas, tras alegar que debían regresar prontamente a las deliberaciones ministeriales.    

En su breve comparecencia, ambos destacaron el informe anual de la OCDE titulado “Apuesta por el crecimiento”, presentado este lunes en la reunión en Buenos Aires y en la que se revisan las reformas estructurales realizadas por los miembros del G20 y se formulan nuevas recomendaciones de medidas estructurales.   

El documento advierte que el ritmo de reformas observado en el periodo 2015-2016, “ya moderado de por sí, registró una nueva desaceleración en 2017 y que existen escasos indicios de que vaya a producirse un repunte inminente”.    

En este sentido, Gurría, tras celebrar las reformas aprobadas recientemente en Argentina, en particular la tributaria, comentó que “lamentablemente” no todos los países muestran este “ímpetu reformador”.