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“En la región (América Latina y el Caribe) se invierte poco, lo que significa que se destina una cantidad relativamente limitada de su producto interno bruto a aumentar su ‘stock’ de capital. Mientras que, en promedio, los países de rápido crecimiento del Asia emergente invierten el 20% del producto interno; en América Latina invertimos 12% en promedio, en términos netos”, dijo a El Nuevo Diario Eduardo Cavallo, coautor del estudio “La Hora del Crecimiento”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Cavallo se refiere al total de inversión pública y privada, cuyo peso es heterogéneo entre los países de la región. Según las cifras de 2017, Nicaragua es el tercero en América Latina y el Caribe, en un grupo de 27, con la mayor tasa de inversión (más de 30% del PIB), superado únicamente por Panamá y Surinam, con más de 40% del PIB en inversión.

La inversión en Guatemala y El Salvador se encuentra en un rango entre 10% y 15% de sus PIB, respectivamente. En Costa Rica se cuantifica entre 15% y 20% y en Honduras es del 25% del PIB.

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El estudio del BID, divulgado este viernes en Argentina, identifica las barreras que impiden un mayor crecimiento a los países de la región y hace recomendaciones de políticas económicas, para superarlas.

“La perspectiva económica global es favorable, lo que brinda oportunidades para implementar reformas muy necesarias, (en materia fiscal y monetaria, por ejemplo). Motores internos del crecimiento pueden impulsar el crecimiento potencial, lo cual puede ser un seguro contra estos escenarios más negativos, fortaleciendo y haciendo más resilientes las economías de la región”, indica el estudio.

Barreras e Innovación 

Nicaragua presenta barreras al crecimiento en cuatro sectores: educación, infraestructura, innovación e integración y fortalecimiento institucional. Estas barreras también existen en otros países de Centroamérica.

Según el estudio, en Honduras, una de las barreras al crecimiento está enfocada en salud, e igual que Nicaragua enfrenta dificultades en materia educativa, infraestructura y fortalecimiento institucional. Las barreras al crecimiento costarricense se centran en los mercados financieros e infraestructura.

En materia de innovación, la deficiencia se observa en el grado de inversión en innovación y desarrollo. En la región, a excepción de Costa Rica que destina en innovación entre el 0.5% y 1% del PIB, el resto de Centroamérica (incluido Nicaragua) invierte menos del 0.5% del PIB.

Las barreras identificadas en el estudio provienen de un análisis de tres metodologías relacionadas a: restricciones al crecimiento, brecha entre distintos sectores de la economía y nivel de ingreso en la economía.

Eduardo cavallo, economista, investigador líder  del Banco Interamericano de Desarrollo. Cortesía/END

“Todos los países de la región son distintos, hay restricciones más apremiantes que otras, en determinado tiempo. Hay algunos países con desafíos comunes, como infraestructura, y hay otros más idiosincráticos, esto surge de ese análisis”, explicó Cavallo, economista investigador líder en el BID.

Sin recetas únicas

Respecto a posibles estrategias para superar estas barreras y lograr un mayor crecimiento económico, el especialista dice que es complejo brindar una “receta” única que resuelva esos problemas, y explica que la presentación de estas barreras pretende brindar mayor información para crear un debate a lo interno de los países, desde donde se promoverán las políticas económicas pertinentes.

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“No hay una receta única que vaya a funcionar en todos los países y en todos los momentos. Es importante tener en cuenta la especificidad de cada país y la realidad de cada uno. Sería presuntuoso de mi parte decir que uno puede dar una recomendación a un país como Nicaragua, el ejercicio que hemos hecho trata de dar luz sobre donde aparecen los cuellos de botella y los problemas, y motivar un debate interno hacia dentro de los países sobre la mejor estrategia para sortear estas restricciones”, comentó.

La forma de lograr el crecimiento desde el interior de los países implica que la inversión sea eficiente y de calidad, tanto desde el área pública como privada, y atacar los cuellos de botella que limitan al crecimiento, sugiere el BID.

“Se esconde un problema que tiene que ver con el crecimiento producto del esfuerzo de inversión, que también es menor del que se observa en otras regiones de rápido crecimiento, por ejemplo, el Asia emergente. La eficiencia de la inversión es baja. Invertimos poco e invertimos mal, es lo que está relacionado con el problema más general, con el bajo crecimiento de la productividad en nuestras economías”, expuso Cavallo.

Eficiencia y  transparencia

El investigador del BID estima que el crecimiento con baja productividad indica que el uso de recursos no es eficiente, tanto los de capital como los de trabajo.

Cavallo considera que “existe margen para lograr una mayor efectividad de los recursos que utilizamos para la producción, esa es la idea central de este trabajo”.

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“En la inversión pública es necesario prestar atención al marco de ejecución de esa inversión. Por ejemplo, cuando los gobiernos disponen recursos para infraestructura es importante que sea en un contexto transparente, donde los proyectos que van a financiar sean bien seleccionados, donde haya un proceso competitivo y que al momento de ejecutarla redunde en un activo público que será útil para la economía”, agregó.

Inversión privada

Para garantizar el uso eficiente de los recursos en la inversión  privada, el economista precisa que lo fundamental es eliminar distorsiones que afecten la correcta asignación de los recursos en la economía; y cita como ejemplo los sistemas tributarios que generan distorsiones en la economía.

“Es importante revisar marcos fiscales y tributarios para buscar, en la medida de lo posible, la igualdad de oportunidades para todos y de ese modo no generar un sesgo en contra de algunos tipos de empresas en la economía”, enfatizó.

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El coautor de la investigación señala que desarrollar el sistema financiero es clave en la economía, porque a través de este se pueden canalizar recursos hacia las empresas.

Nicaragua presenta barreras al crecimiento en cuatro sectores: educación, infraestructura, innovación e integración y fortalecimiento institucional. Archivo/END

“Es sumamente importante poner énfasis en el desarrollo del sistema financiero local, porque juega un rol clave en la economía. Es el conjunto de instituciones que agrega los ahorros que hay en la economía y los canaliza en inversión productiva. Si el sector financiero permanece pequeño e ineficiente y sus costos de transacción son elevados, entonces en ese proceso de intermediación financiera se pierden los recursos que deberían ir inversión productiva”, dijo Cavallo.