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El actual curso de las negociaciones entre América Central y la Unión Europea impactará negativamente en el desarrollo, presente y futuro de Centroamérica, por lo tanto, la interrupción de la VII ronda en Honduras ofrece una oportunidad privilegiada para reflexionar sobre las consecuencias que tendrá este proceso para los más pobres del Istmo, destacan seis organizaciones europeas no gubernamentales.

Estas organizaciones --Amigos de La Tierra Europa, Aprodev, Cifca, FIDH Grupo Sur y Oxfam Internacional-- pertenecen a las redes de la sociedad civil europea, y expresan sus preocupaciones y recomendaciones a las dos regiones en negociación para analizar las repercusiones del acuerdo.

En ese sentido, los organismos europeos consideran que el alcance de las decisiones que se están adoptando en el curso de estas negociaciones impactará negativamente en Centroamérica, y, por lo tanto, que están observando con especial atención el desarrollo de las negociaciones.

Al mismo tiempo, las organizaciones señalan que la suspensión del pacto puso de manifiesto la fragilidad de los consensos de la parte centroamericana, en contraste con la dureza de las posiciones europeas en la mesa de transacciones.

La dureza europea, afirman las organizaciones, se evidencia por las pretensiones de la UE de conseguir un acuerdo Cafta Plus, e ir más allá de la OMC, pero a la vez revelan la poca voluntad de incluir mecanismos concretos y sustantivos para el abordaje de las asimetrías, el enfoque, contenido y alcance del pacto.

La preocupación fue enviada al Director General de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea y Jefe Negociador, por parte de la UE, del Acuerdo de Asociación, Stefano Sannino, así como a Patricia Licona, Subsecretaria de Relaciones Exteriores de la República de Honduras y vocera actual por América Central
Centroamérica debe consensuar
Afirman que una pausa en la negociación podría ser aprovechada por los gobiernos centroamericanos para definir y consensuar sus intereses regionales y avanzar en su proceso de integración.

La pausa le serviría a la Comisión Europea para reformular su estrategia negociadora, privilegiando su compromiso con el desarrollo de la región, sin embargo, añaden las organizaciones, que la tendencia observada luego de siete rondas, es que la negociación se encamina hacia un Tratado de Libre Comercio (TLC) muy similar al ya negociado entre Centroamérica y Estados Unidos.

Según los organismos, es necesario enmarcar la negociación en el contexto de la crisis económica global que afecta al mundo, la que obliga a una lectura distinta de la dinámica económica imperante hasta el momento, de las realidades desiguales de las regiones, y a revalorar críticamente algunos de los postulados en que se basa la negociación comercial.

El acuerdo, añaden, debe estar en función de una asociación estratégica bi regional, estableciendo un equilibrio entre sus tres componentes: diálogo político, cooperación y comercio, orientándolos como un todo hacia una estrategia de desarrollo humano sostenible y un proceso de integración incluyente de la región centroamericana.