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La urgencia de elevar sustancialmente las inversiones, especialmente en infraestructura, y la “preocupación” sobre una potencial guerra comercial entre EE. UU. y China marcaron ayer la clausura de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Mendoza (Argentina).    

“Esa fue una de las preocupaciones de esta mañana mientras mirábamos el informe macroeconómico, algunos gobernadores levantaron este tema”, señaló Luis Alberto Moreno, presidente del BID, en rueda de prensa de cierre al comentar la potencial escalada de una guerra comercial entre EE. UU. y China, tras la reciente imposición de Washington de aranceles a muchas importaciones de Pekín.

Por su parte China, que es la segunda economía mundial tras EE. UU., replicó que tomará “todas las medidas necesarias” para no salir perjudicado por las medidas del gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump. Moreno advirtió sobre el posible impacto que pueda tener en la actividad económica de Latinoamérica, ya que “en esta región del mundo, sobre todo los países más pequeños, necesitan crecer sus economías por la vía del comercio exterior”.   

Precisamente, China será la sede de la próxima asamblea anual del BID y que tendrá lugar en marzo de 2019 en la ciudad de Chengdú, en la que se marcará el décimo aniversario de la incorporación de Pekín al organismo multilateral.    

En el encuentro de este fin de semana, el subgobernador del Banco de China, Chen Yulu recalcó “cómo ambas partes han trabajado vigorosamente en conjunto y alcanzado destacables logros” tanto en “materia financiera, tecnológica y de conocimiento” en la última década.    

Además, la asamblea contó la presencia del presidente argentino Mauricio Macri, quien ofreció el discurso formal de inauguración el sábado y en el que destacó la senda de “crecimiento sostenido” de su gobierno. 

Moreno, por su parte, aplaudió la agenda de reformas del gobierno argentino, al asegurar que “creemos que Argentina no solo está de regreso sino que está en una coyuntura de cambio muy profunda” y “hay que apostar al éxito de esa transformación”.    

Se espera que en 2018 se apruebe un total de 2,750 millones en préstamos y garantías de inversiones del BID al país suramericano.    

Otro de los ejes de la reunión fue el llamado urgente a incrementar las inversiones en América Latina, especialmente en infraestructura, si se quiere impulsar el crecimiento económico.  

La región crecerá un 2.6% de promedio entre 2018 y 2020, por debajo del crecimiento global y algo que “no es lo suficientemente veloz para satisfacer los deseos de la creciente clase media”, en palabras de José Juan Ruiz, economista jefe de la institución.