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El mercado bancario de Nicaragua seguirá siendo dominado por “tres jugadores grandes”, Banpro Grupo Promerica, Banco de América Central (BAC) y Lafise Bancentro, afirma el director responsable de Instituciones Financieras para América Central de la firma calificadora Fitch Ratings, Rolando Martínez.

“El crecimiento continúa siendo el más alto de la región, pero con crecimiento comparativamente menor que los años anteriores. En términos generales, vemos que la banca se está fortaleciendo internamente”, explica.

En la banca en general se está dando un fenómeno llamado De-Risking, que ocurre cuando las instituciones financieras finalizan o restringen relaciones de negocio con clientes o categorías de clientes para evitar riesgos, como consecuencia de las regulaciones del sector bancario para evitar, por ejemplo, blanqueo de capitales.

Según Fitch, los niveles de rentabilidad de la banca son “buenos”.

 Además: Créditos en enero representan el 40% del PIB

Al responder las preguntas de El Nuevo Diario, Martínez expresa que los procesos de De-Risking “no tienen tanto impacto en Nicaragua”, porque aquí las regulaciones se dan de forma positiva.

¿Cómo ve Fitch al sistema financiero nicaragüense?

Vemos a la banca nicaragüense con un desempeño sólido, en donde algunos indicadores continúan destacando en comparación con los sistemas bancarios del resto de países centroamericanos.

¿Como cuáles indicadores?

Los niveles de rentabilidad de la banca son buenos y también los indicadores de morosidad de las carteras de préstamos son bajos, de hecho son los más bajos de Centroamérica. Si bien ha habido cierta tendencia al deterioro, los créditos aún representan el 1% de la cartera, que es un nivel bajo y nuestra expectativa es que eso se mantenga en 1.5%.

El ritmo de crecimiento de la banca es bueno, esperamos que este año se mantenga por debajo de 15%, porque al cierre de 2017 la cartera creció 12.8%, por lo que esperamos niveles similares. Esto es natural si vemos la evolución de la dinámica económica, el crecimiento del PIB ha venido reduciéndose un poco de los niveles arriba de 5% que veíamos hace unos años, y que ahora rondan el 4.7% y la expectativa de Fitch para 2018  y 2019 es entorno al 4.5%, todavía un nivel bastante bien en comparación con el resto de los países de la región. Esto se traslada a la banca, donde el crecimiento continúa siendo el más alto de la región, pero con crecimiento comparativamente menor que los años anteriores. En términos generales, vemos que la banca se está fortaleciendo internamente, sus niveles de capitales y liquidez se mantienen sólidos, así que no tenemos preocupaciones específicas en este sistema, sino que esperamos que se continúe desempeñando bien.

¿Y qué retos ven?

Los retos de la banca se mantienen, queremos destacar dos principalmente: uno, el nivel de dolarización de los balances tanto a nivel de créditos como depósitos. La dolarización es bien alta y es un riesgo que se ha venido mitigando, por el tipo de política cambiaria. Y dos, es el calce de plazo, cerca del 75% de los depósitos son a la vista, es decir de muy corto plazo y esto es la principal fuente d e financiamiento de los bancos en sus operaciones crediticias. Están financiando operaciones de créditos de varios años con depósitos que se captan y están a la vista. Eso son los principales retos de la banca y nuestra expectativa para 2018 es que sea un año estable para la banca y que mantenga los buenos resultados. 

El banco Procredit fue adquirido por el Grupo Pellas, y actualmente el Banco de Finanzas, que también es un banco pequeño, está a la venta. ¿Estas operaciones podrían estar asociadas a los procesos de De-Risking y las regulaciones que exigen mayor capital y liquidez?

Hay varios temas asociados, uno es la presencia de diferentes participantes en la banca nicaragüense. En primer lugar, creemos que en el país hay espacio porque los niveles de bancarización continúan siendo bajos, y los niveles de crédito a PIB, cercanos al 40%, indican que hay espacios para que a nivel de sistema crezca más dentro de la economía. Además, hay siete bancos de primer piso en el país, a nivel de número y participantes hay espacio para más jugadores. Eso no significa que la entrada de un nuevo jugador va a ser fácil, el éxito o no de cada nuevo participante depende de su estrategia, modelo de negocio, el respaldo patrimonial y la “expertise” con la que entre.

En segundo lugar, la entrada de nuevos participantes. Salió ProCredit, por políticas propias del grupo internacional, y lo compró un grupo local fuerte. Es una señal fuerte de que va a tener bastante dinamismo, no obstante, siempre en el contexto que la participación de mercado, la del ProCredit (ahora Avanz) es pequeña y el sistema seguirá siendo dominado por los tres jugadores más grandes: BAC, Banpro y Lafise. Respecto al BDF, es un banco que se ha desempeñado bien, que tiene una presencia importante en hipoteca y que hasta el momento constituye un pilar importante dentro de su grupo financiero que es ASSA. No podemos comentar sobre rumores de venta porque no tenemos confirmación oficial, pero mientras siga siendo de Grupo ASSA, lo continuará apoyando y soportando en caso de que sea necesario.

¿Se descarta un proceso De-Risking en Nicaragua considerando que son bancos pequeños y que las regulaciones son cada vez más estrictas y difícilmente los bancos pequeños puedan afrontarlas?

La regulación en Nicaragua viene desarrollándose positivamente, los últimos avances es que a partir del próximo año los bancos ya tienen que reportar en las Normas Internacionales de Información Financiera. Además, desde el año pasado se establecieron las previsiones anticíclicas y ese tipo de reservas para disminuir los riesgos en el balance de los bancos. Como usted menciona, estos avances en regulación y relaciones con la banca internacional por De-Risking hacen más costosas las operaciones bancarias, pero pensamos que no tienen tanto impacto en Nicaragua porque los bancos en su mayoría pertenecen a grupos financieros regionales donde ya están acostumbrados a operar bajo estos estándares, y muchas veces en el tema de línea con corresponsales se negocia a nivel regional y no solo local. En ese sentido, el reto por el tema regulatorio está más concentrado en las instituciones financieras pequeñas.

¿Cómo los  estándares regulatorios globales inciden en el sistema financiero nacional?

A nivel internacional se crean nuevas normativas constantemente, pero están en proceso de desarrollo. Los Acuerdos de Basilea III se han venido desarrollando y aplicando progresivamente en diferentes países, y Nicaragua no está distanciada de estas tendencias internacionales, y por eso es que vemos positivamente que la regulación en Nicaragua viene evolucionando. En nivel de capital, se han hecho modificaciones que lo acercan a Basilea III; es positivo y veremos natural que en los próximos años se desarrollen regulaciones adicionales. Lo importante es que el desarrollo normativo local no se mantenga estancado, sino que continúe desarrollándose y en ese sentido vemos a la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras activa.

¿Cómo las tecnologías financieras están transformando las operaciones de la banca nacional?

Los bancos se están fortaleciendo internamente, eso en estos tiempos implica inversión en tecnología para atender de una manera más ágil y más oportuna a los clientes. Para ello se utilizan nuevas herramientas, ya no solo a nivel de Internet sino banca móvil y un sistema donde se utilizan menos las sucursales y más los canales electrónicos. Creemos que son procesos positivos, pero que no solo están acompañados de las herramientas de cara al cliente sino también en sus procesos internos de control