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La calificadora Fitch Ratings considera que el riesgo político es clave para la capacidad crediticia de los soberanos, debido a que es un factor en la metodología de calificación. 

“Desde la perspectiva de calificación del soberano, riesgo político es cualquier factor de naturaleza política o de gobernanza que afecte la voluntad o habilidad de un soberano para cumplir con sus obligaciones de deuda, o que pueda afectarlo en el futuro”, señaló en un comunicado. 

Fitch, en su metodología de calificación de soberanos, incorpora los Indicadores de Gobernanza del Banco Mundial (WBGI por sus siglas en inglés). 

Según la firma, su Modelo de Calificación de Soberanos (SRM por sus siglas en inglés) cuantitativo es el punto de partida más objetivo, y lo incrementa con un análisis de riesgo político en su marco de Superposición Cualitativa (QO por sus siglas en inglés) para reflejar cualquier factor que no se haya capturado del todo en los WBGI. 

Agregó que el riesgo político viene en formas diversas, incluyendo vulnerabilidad a protestas civiles, violencia política, y conflicto o inestabilidad social; la efectividad del Gobierno y las instituciones para manejar la actividad económica y absorber shocks adversos.

De igual forma se refirió a presiones que lleven a un giro en contra de la política económica o a parálisis política; y riesgos geopolíticos tales como conflictos o tensiones en los países vecinos, sanciones económicas o amenazas para la seguridad. 

Fitch reconoce que hay varios sistemas políticos e institucionales que pueden generar un gobierno efectivo, políticas económicas y estabilidad. 

“La importancia del riesgo político para las calificaciones soberanas se enfatiza por el hecho de que el combinado de los WBGI tiene el peso más grande, en 18.1%, de cualquier factor en el SRM. Esto significa que tiene el poder explicativo más grande de cualquier variable de nuestro portafolio de calificaciones soberanas en los últimos 15 años”, expuso.

A la vez señala que la importancia del riesgo político se recalca por su contribución frecuente en las crisis de calificación e incumplimientos. 

“El análisis de Fitch de 38 episodios de “crisis de calificación” de soberanos entre 1997 y 2017, en los que hubo bajas de tres niveles (notches) en 3 años calendario, encontró que los temas políticos y de gobernanza fueron el detonante o factor principal en 21% de los casos, y que fueron un factor amplificador o de apoyo en 26% de los casos, lo que suma un total de 47% de los episodios en los que actuaron como un factor importante”, planteó.

Agregó que en el impago de soberanos clasificados por Fitch, los factores políticos fueron todavía más evidentes como detonante o factor principal en 25% de los casos y como amplificadores o factores de apoyo en 33% de los casos, lo que suma un total de 58% de los incidentes. 

“Recuperaciones de las crisis de calificación son típicamente más lentas cuando los factores políticos y de gobernanza fueron razones importantes de la crisis, ya que la pérdida de efectividad del Gobierno y de cohesión política puede dejar a los soberanos con una capacidad menor para implementar políticas para devolver sus economías a posiciones sostenibles”, dijo.

El promedio de recuperación de crisis de calificación en el que factores políticos o de gobernanza tuvieron un rol es de dos notches en los 10 años, que siguieron al inicio de la crisis, en comparación con 3.75 notches cuando los factores políticos no son significativos.

“El riesgo político es difícil de medir. No existe un índice de riesgo político que sea completamente objetivo, preciso, consistente entre países y épocas y esté totalmente actualizado. Por eso, es inevitable que haya juicios subjetivos implicados. Fitch es transparente sobre los juicios que hace en sus decisiones de calificación de soberanos sobre el riesgo político”, informó.