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Para el periodo de 2018 a 2020 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima un crecimiento de 3% para América Central y el Caribe; y 2.6% para América Latina y el Caribe. Mejoras en la economía en países de América Latina generaría efectos positivos en el resto de la región.

El estudio: “La hora del crecimiento”, del BID, estima que impactos positivos en el crecimiento económico de los países entre 2018 y 2020 incrementaría anualmente el PIB de América Central y el Caribe en 0.6%; y 1% en el caso de América Latina.

 “El aspecto interesante de este análisis es que si varios países mejoran las perspectivas de crecimiento, las externalidades positivas proporcionarían un impulso adicional importante para el crecimiento regional”, destaca el estudio.

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Teniendo en cuenta este aspecto el estudio resalta la necesidad de incrementar la inversión y su eficiencia para incrementar el crecimiento económico de la región.

“América Latina y el Caribe tienen que aumentar el crecimiento. La buena noticia es que hay maneras de mejorar las tasas de crecimiento. Si esto pudiera lograrse, dados los vínculos entre los países de la región, es probable que se generaran externalidades positivas,” afirma el estudio.

 Oportunidades

La existencia de las externalidades positivas relacionadas al crecimiento de la región, están relacionadas con la integración regional, que se manifiesta a través de los acuerdos comerciales de la región, afirmó el economista Eduardo Cavallo, coautor del estudio.

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“La región como región tiene una enorme oportunidad, justamente el resultado que nosotros obtenemos es que a medida que los lazos de integración aumentan a nivel regional, existe la oportunidad de que como región nos beneficiemos del crecimiento más acelerado que se pudiera producir en algunas economías de la región, tenemos casos como los de Brasil, Argentina y otros países que están saliendo de una recesión y están empujando hacia el alza el crecimiento de toda la región, y lazos comerciales más fuertes con mayor grado de integración en la región puede tener un efecto positivo para el crecimiento de todos los países”, explicó Cavallo. 

Asimismo,  el economista precisa que los lazos comerciales pueden funcionar como muro de contención ante medidas proteccionistas. “Puede servir como muro de contención frente a tendencias proteccionistas que vienen de las economías avanzadas y que pueden afectar de manera negativa el crecimiento de la región. Nuevamente lo que podamos hacer en términos de los lazos de integración regionales puede servir para amortiguar y para contrarrestar fuerzas que van en la dirección opuesta a nivel mundial”, indicó.

El estudio también analiza los efectos que produciría en la región una caída de los precios de los activos globales, “que afecta a Estados Unidos y Europa y produce como respuesta al aumento de las tasas de interés”. Para protegerse de escenarios como este, el especialista considera el fortalecimiento del crecimiento de la región promoviendo más inversión de calidad.

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Importancia de acuerdos comerciales

El especialista reconoce la relevancia de los acuerdos comerciales establecidos en la región y hace hincapié en complementarlos con reglas de origen para mejorar su aprovechamiento.

“Los Tratados de Libre Comercio (TLC) y otros acuerdos comerciales  son muy buena opción y habría que complementarla con esfuerzos adicionales para que esa integración sea más plena y permita maximizar sus beneficios. En todos los tratados comerciales y procesos de integración existe una serie de reglas, como las de origen que idealmente deberían ser armonizadas para que cuestiones como la unión aduanera y TLC tengan su máximo impacto”, menciona el especialista del BID. 

Negociar estas reglas comerciales sería relativamente más sencillo, afirma Cavallo. “Hemos identificado que a pesar de que ha habido un aumento significativo en el número de TLC y uniones aduaneras en la región, todavía persisten algunas discrepancias en términos de algunas de las reglas que rigen estos tratados que sería mucho más fácil que negociar los tratados per sé, que ya se ha hecho, sería relativamente fácil en la armonización de esas reglas para maximizar sus beneficios”, expuso.

Sobre las reglas de origen

La Organización Mundial de comercio (OMC),  define a las reglas de origen como “criterios necesarios para determinar la procedencia nacional de un producto”. Estas normas son importantes porque los derechos y las restricciones aplicados a la importación pueden variar según el origen de los productos importados. 

Las reglas de origen difieren considerablemente, además del criterio de la transformación sustancial, algunos gobiernos aplican el criterio de la clasificación arancelaria, otros, el criterio del porcentaje ad valorem (según el valor) y otros, incluso, el criterio de la operación de fabricación o elaboración.