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La inflación anual en los países centroamericanos se mantuvo en 2017 por debajo del 6%, según el Consejo Monetario Centroamericano.

Costa Rica y El Salvador registraron variaciones en la inflación menores al 3%, con 2.57% y 2.04%, respectivamente; mientras que en Guatemala y Nicaragua ascendió a 5.68% y en Honduras a 4.73%.

La inflación se mide a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC).​

En términos de variación anual, en el período comprendido entre 2012 y 2017, los años en que se registró la inflación más baja en Nicaragua fueron 2015 (con 3.05%) y 2016 (con 3.13%).

En 2012 y 2014, la inflación del país fue ligeramente superior al 6%. Según el Consejo Monetario Centroamericano, en esos años el incremento en los precios fue de 6.62% y 6.48%, respectivamente; y en 2013 de  5.67%, un punto porcentual menos que el registro de 2017.

En el resto de Centroamérica, durante 2015 y 2016, también se registró episodios de inflación relativamente bajos. En Honduras, la inflación de 2015 fue de 2.36% y en 2016 de 3.31%. En los otros años, la inflación superó el 4.7%.

Además, en la región hubo años deflacionarios (inflaciones  negativas), como el caso de El Salvador en 2016 (-0.93%) y Costa Rica, que cerró 2015 con -0.81%.

Diferentes política para contralarla

Para Eduardo Cavallo, investigador líder del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y coautor del estudio “La hora del crecimiento”, la región latinoamericana en general enfrenta grados de inflación estables, a pesar de implementar políticas distintas para mantenerla controlada.

“La buena noticia para la región es que en términos generales la inflación ha venido bajando y está bajo control en la mayoría de los países de la región. Hay excepciones. Hay países que han optado por regímenes de metas de inflación. Hay otros países que tienen regímenes intermedios (crawling-peg, por ejemplo) para controlar inflación. Lo fundamental y lo importante es que ha venido descendiendo en la mayoría de los países con distintos regímenes monetarios”, indicó Cavallo.

Costa Rica y Guatemala mantienen un esquema de metas de inflación. 

El programa macroeconómico de Costa Rica 2018-2019 establece su meta inflacionaria de largo plazo en 3%. Mientras que la meta inflacionaria guatemalteca de mediano plazo asciende a 4%.

En Honduras, su Banco Central procura mantener un nivel adecuado de liquidez para controlar la inflación y utiliza las tasas de interés de corto plazo como variable operativa y agregados monetarios como metas indicativas, según expone el informe de Políticas Macroeconómicas del Consejo Monetario Centroamericano.

El Banco Central de Nicaragua (BCN) utiliza el tipo de cambio de la moneda como ancla nominal de precios. El Salvador debido a la dolarización no posee política monetaria.

El estudio del BID, “La hora del crecimiento”, expone que la normalización monetaria y la reducción de los balances de la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón probablemente acelerarán su ritmo en los próximos años, reduciendo potencialmente billones de dólares de liquidez global.

La región puede verse afectada por estos cambios en las finanzas globales, “por la vía de la   salida de capitales y las presiones del tipo de cambio, sobre todo en aquellos países que han decidido ya sea fijar o estabilizar el tipo de cambio nominal”, reza el estudio. 

Las reservas internacionales proporcionan amortiguadores que pueden ayudar a acomodar los “shocks” externos, reduciendo así la probabilidad de crisis costosas, agrega el estudio del BID.

De acuerdo con las estadísticas del Consejo Monetario Centroamericano, en Centroamérica (excluyendo Panamá) hasta el cierre del año las Reservas Internacionales Netas (RIN) equivalían a US$29,694.3 millones, 14% más que las acumuladas en 2016, US$25,932.3 millones.

Entre 2016 y 2017, únicamente las reservas panameñas y costarricenses mostraron decrecimientos de 22.5% y 5.6%, respectivamente.  

En cambio, las RIN de mayor crecimiento en ese período fueron las de Guatemala (con 28.48%) y las de Honduras (con 23.1%). 

Las de Nicaragua aumentaron en 13.77%.

Cavallo señala que los países como Nicaragua, con regímenes cambiarios intermedios, deben mantener una buena cantidad de reservas, ya que protegen a la economía de “shocks” externos.

“Dependiendo del régimen  monetario por el que opte cada país, resulta importante tener en cuenta qué es lo que se necesita  para que ese régimen (cambiario) garantice la estabilidad. Típicamente en regímenes intermedios, el nivel de reservas internacionales es muy importante, porque no puede utilizar el tipo de cambio, o dejar que este se ajuste frente a shocks externos. Tener una  buena cantidad de reservas internacionales ayuda a amortiguar los choques externos y a preservar la estabilidad”, explicó.

Asimismo, el especialista detalló que en un entorno donde los déficits de cuenta corriente y fiscales aumentan, es necesario aumentar los amortiguadores suficientes y plantear alternativas para reducir los déficits, e hizo hincapié en el fortalecimiento de las reservas internacionales.

“Los países donde existen regímenes intermedios, donde no hay una libre flotación de la moneda deben hacer un esfuerzo mayor porque son más vulnerables frente a shocks externos”, puntualizó.