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EE. UU. insinuó ayer su disposición a entablar un diálogo directo con China sobre su intercambio comercial, al fin de las reuniones entre el FMI y el BM, con este último aprobando un aumento de capital de US$13,000 millones.

La propia directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la francesa Christine Lagarde, expresó su satisfacción sobre ese tímido avance durante la conferencia de cierre de estas reuniones, al mencionar que había “un cierto progreso en dirección al diálogo”.

Poco antes, el secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin, había admitido que analiza la posibilidad de un viaje a China, gesto que fue interpretado como un modesto primer paso hacia un arreglo que permita reducir las tensiones comerciales que preocupan a todo el mundo.

“Un viaje está en consideración. Estoy considerándolo en estos momentos. Pero no haré ningún comentario” sobre cuándo eso podría ocurrir, dijo.

El funcionario estadounidense también reveló que durante las reuniones del FMI y el BM mantuvo contactos con representantes chinos, pero aseguró que el tema de las tensiones comerciales estuvo en agenda.

Una de las reuniones bilaterales mantenidas por Mnuchin fue con el director del Banco del Pueblo chino (el banco central del gigante asiático). De acuerdo con el secretario del Tesoro, las conversaciones se centraron en recientes decisiones adoptadas por el banco y “no fueron conversaciones realmente sobre comercio”.

El agravamiento de las tensiones comerciales entre Washington y Pekín fue el tema central de las reuniones del FMI y el Banco Mundial (BM), en Washington, en medio de advertencias generalizadas sobre los riesgos de este escenario para la economía mundial.

Las preocupaciones globales ante la perspectiva de un agravamiento de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China quedaron plasmadas este sábado en el comunicado del Comité Monetario y Financiero Internacional, que lanzó un claro alerta.

“Las crecientes vulnerabilidades financieras, el aumento de las tensiones comerciales y geopolíticas, y el nivel históricamente alto de endeudamiento global amenazan las perspectivas de crecimiento”, apuntó Lesetja Kganyago, titular del comité y ministro de Economía de Sudáfrica.

Esta retórica es claramente diferente de la utilizada hace apenas un mes durante la reunión del G20 en Argentina, cuando los discursos y documentos evitaron a cualquier costo hacer mención a “tensiones comerciales”.

Preocupación generalizada 

Desde el inicio de las reuniones, el jueves, prácticamente todos los dirigentes que estaban al alcance de un micrófono hicieron, uno tras otro, advertencias sobre los efectos que una guerra comercial generalizada podría tener para el crecimiento de la economía a nivel mundial.