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Las inversiones extranjeras directas en el mundo representaron US$1,411 billones en 2017, lo que significa un descenso del 18% respecto a 2016, con caídas que fueron especialmente pronunciadas en países europeos, como el Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo o España, y en Estados Unidos. 

En un informe publicado ayer, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señaló que la Unión Europea como conjunto recibió US$290,202 millones, muy por debajo de los US$531,044 millones del ejercicio precedente, un bajón del 45%.

El mayor descalabro de los miembros de la UE, en términos absolutos, fue el del Reino Unido, que se quedó en US$15,098 millones después de haber alcanzado un pico de US$196,034 millones en 2016, cuando fue el segundo país del mundo, solo por detrás de EE. UU., en gran medida gracias a la operación de compra de “SABMiller por Anheuser Busch inBev”.

Luxemburgo pasó de US$45,110 millones en 2016 a US$6,625 millones el año siguiente; Bélgica de US$30,300 millones a US$801 millones; Holanda de US$85,746 millones a US$57,853 millones; y España de US$31,736 millones a US$5,586 millones.

En contraste, otros países europeos registraron incrementos de los flujos de entrada, en particular Francia (US$49,812 millones en 2017, tras los US$35,155 millones el ejercicio precedente) y Alemania (US$29,859 millones, tras los US$12,321 millones).

En el caso de Irlanda, los US$28,983 millones de 2017 significaron casi triplicar los US$12,542 millones del ejercicio precedente, pero se quedaron a años luz del récord de US$215,829 millones alcanzado en 2015.

Estados Unidos

Estados Unidos fue el año pasdo —ampliamente destacado—como el país del mundo más atractivo para las inversiones, al recibir US$286,854 millones, aunque muy por debajo de los US$468,330 millones de 2016, y todavía más por debajo de los US$476,684 millones de 2015.

En segundo lugar se alzó esta vez China (había sido líder antes de 2015) con US$168,224 millones, una cifra ligeramente inferior a los US$170,557 millones de 2016; y muy alejada del pico de US$290,928 millones alcanzado en 2013. 

Luego quedó Brasil con US$62,713 millones, lo que significó un crecimiento respecto a los US$57,935 millones de 2016, pero lejos de los US$96,152 millones de 2011. 

Estados Unidos persistió como el primer proveedor de inversión extranjera en el mundo con US$362,598 millones en 2017 (tras los US$300,496 millones de 2016), seguido por Japón (US$160,425 millones tras US$145,230 millones), China (US$101,914 millones después de US$217,203 millones), Alemania (US$77,483 millones después de US$46,790 millones) y Canadá (US$76,966 millones tras US$73,557 millones).