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La calificadora de riesgo Fitch Ratings valoró este viernes en un comunicado que la inestabilidad política recurrente en Nicaragua podría socavar el clima de inversión y el crecimiento económico, que para este año la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) proyectó en 5%, uno de los más altos de la región.

Los comentarios de la calificadora parten de los hechos violentos que se registraron la semana pasada en Nicaragua, tras anunciar el Gobierno una serie de medidas para rescatar al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), cuyo déficit financiero en 2017 ascendió a C$2,371.8 millones.

Fitch considera que el descontento político en el país se debe a un aumento en la centralización de poder de la administración del presidente Daniel Ortega, “como resultado de las elecciones nacionales y municipales de 2016  y 2017, respectivamente”.

La calificadora señala que el descontento también se debe a la consolidación de la influencia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en la Asamblea Nacional y en el Consejo Supremo Electoral (CSE). “La economía ha crecido constantemente contra este telón de fondo y Fitch espera que esto continúe”, dijo Fitch en un comunicado enviado a El Nuevo Diario.

Las reformas al INSS, que después fueron derogadas, desencadenaron protestas violentas en todo el país.

Fitch Ratings hace referencia al diálogo que se está planificando sobre “cuestiones planteadas por los recientes disturbios” y que incluye la participación de la Iglesia católica, el Gobierno, empresarios y sociedad civil.

El año pasado, esta agencia calificadora de riesgo crediticio ratificó la calificación de la deuda soberana de largo plazo en moneda nacional y extranjera de Nicaragua en “B+” con perspectiva estable. La firma también certificó en “B” la calificación de la deuda soberana de corto plazo en moneda nacional y extranjera, y mantuvo el techo país en “B+”.

En el informe de 2018, la calificadora destacó que la administración del presidente Daniel Ortega mantenía un ambiente de “política macroeconómica estable apoyado por la consulta del sector privado sobre política económica”.

Déficit

El Consejo Directivo del INSS aprobó una serie de reformas que incluían el aumento de la cuota de empleadores y trabajadores, y una deducción de 5% a las pensiones. Luego, la medida fue derogada el domingo 22 de abril pasado, por la presión social y empresarial.

A criterio de Fitch, este retroceso al paquete de medidas para salvar las finanzas del INSS, en medio de protestas generalizadas en Nicaragua, conducirá a un aumento de los requisitos de financiamiento del gobierno general y la deuda en 2018 y 2019.

“Las reservas de efectivo del INSS proyectadas previamente hasta el 2019 se han agotado más rápido de lo esperado. Las protestas y la violencia sobre el INSS también subrayan los riesgos políticos de un proceso de formulación de políticas cada vez más centralizado, reflejado en los indicadores de gobernabilidad débiles de Nicaragua”, analizó la calificadora.

Según Fitch, las medidas anunciadas mejorarían los flujos de efectivo a corto plazo del fondo. “Los cambios fueron inicialmente anunciados el 16 de abril, lo que provocó protestas que crecieron progresivamente en tamaño durante el resto de la semana, llevando a la violencia, con informes de los medios de entre 30 y 63 muertes”, valoró.

La reversión, dice el comunicado, significa que se deberá asignar recursos adicionales del presupuesto del gobierno central para cubrir el déficit del INSS. El déficit operativo creció al 0.6% del PIB en 2017 y ha sido cubierto por las reservas del INSS hasta el momento, indicó.

“Sin embargo, ahora se espera que las reservas líquidas se agoten este año... Fitch cree que las reformas iniciales propuestas por el gobierno no abordan fundamentalmente los desequilibrios estructurales del INSS”, sostiene el comunicado.

Imponer mayores contribuciones al empleador, analizó Fitch, habrían elevado los costos laborales formales, lo que podría conducir a la expansión del gran mercado laboral informal; y las medidas anunciadas por el INSS, revocadas seis días después, tampoco abordaban otros problemas estructurales de la institución.

Entre los desafíos del INSS están los derivados por la falta de liquidez de la cartera de inversiones del fondo, concentradas en el sector inmobiliario y las crecientes presiones de gasto de la institución, incluso la expansión del gasto social, incluida la cobertura de salud.

“Nicaragua ha mantenido una posición fiscal conservadora con respecto a la mediana ‘B’, con una deuda moderada del 41.9% del PIB en 2017 y déficits en los últimos años. En general, el déficit del Gobierno, incluido el déficit operacional del INSS, está por debajo de la mediana ‘B’”, agregó la calificadora.

“El déficit del INSS más alto de lo esperado en 2017, combinado con el fracaso de la reciente iniciativa de reforma, significa que el déficit de la seguridad social conducirá a una mayor necesidad de financiación del Gobierno y la deuda en 0.6 puntos porcentuales del PIB o más por año, por falta de un intento renovado de reforma”, advirtió.

Aunque Fitch reconoce que el desequilibrio de la seguridad social es menor que el de algunos pares de la región, de no abordarse el alcance y la duración de las deficiencias estructurales podría presionar la trayectoria de la deuda en el largo plazo.

“Falta de acuerdo pondrá también presión en la inversión del país”

La directora asociada de calificación soberana de América Latina de la agencia Fitch Ratings, Kelli Bissett-Tom, dice que el “mecanismo de concertación entre el sector social, privado y el Gobierno de Nicaragua parece que no está funcionando en este momento”.

En entrevista con EL NUEVO DIARIO, Kelli Bissett-Tom manifestó que, si no continúa este mecanismo de acuerdo entre los tres sectores, podría presionar la inversión en Nicaragua.

¿Qué impacto tendrán los hechos violentos de Nicaragua en la calificación soberana del país?

Vemos un impacto en la calificación más a mediano plazo. Y lo vemos alrededor de tres áreas: finanzas públicas, el clima político y la gobernanza, y, tercero, el ambiente de inversión y de crecimiento económico, que podría impactar a mediano plazo. En el lado fiscal, si el uso de las reservas de caja del INSS merma para este año, anticipamos la toma de medidas un poco más estructurales. El déficit de la caja del INSS lo incluimos en nuestro análisis del déficit del gobierno general; esto va a impactar la deuda y necesitarán unos US$500 millones de dólares en financiamiento. Pero depende de cómo se financia, no vemos mucho espacio en el mercado local, pues normalmente emite US$100 millones y US$150 millones cada año. Entonces, a largo plazo eso puede poner más presión en la deuda. El déficit del INSS puede llegar a ser un punto de presión para la calificación soberana.

¿Cómo valora el actual déficit del INSS?

Todavía el tamaño del déficit del INSS es menor y manejable en comparación a otros países, un déficit arriba del 2% del PIB tiene un impacto mucho más fuerte en el requerimiento de financiamiento. Vemos que hay opciones más estructurales que pueden resolver el déficit del INSS, y nosotros estamos recopilando información para evaluar nuestra calificación para 2018 y 2019.

De continuar la inestabilidad social, ¿impactaría más fuerte en la economía?

Sí. Voy a hablarle del tema de política y gobernanza, y el impacto en la inversión y la economía. Por un lado, usamos los indicadores de gobernanza del Banco Mundial, que están actualizados cada año. Nicaragua está un poco por debajo, pero parecido con el de mediano B, es decir, los indicadores de gobernanza que usamos para nuestros análisis ya incluyen las debilidades de las instituciones públicas. Lo que no sabemos es si puede causar más presión. Había un mecanismo de concertación entre el sector social, privado y el Gobierno, y eso parece que no está funcionando, al momento. 

Si no sigue operando este mecanismo de concertación, pondrá también presión en la inversión del país. Si se rompe este mecanismo de concertación, puede representar menos espacio para implementar reformas, con el riesgo de desencadenar hechos violentos como estos.

¿Cree que la imagen de país seguro está afectada por estos incidentes?

El tipo de turistas que llega a Nicaragua son regionales, y creo que Nicaragua sigue con una ventaja por el bajo nivel de violencia en un ambiente normal. Los extranjeros no regionales que llegan gastan menos que otro tipo de turistas. Hay un potencial de turismo que no está llegando a Nicaragua y hay mucho potencial para turistas que gastan US$150 o US$200 en un hotel, más US$100 en comida. No sabemos si va a chocar en el mercado de turistas centroamericanos, pero desincentivará el nuevo turismo que gasta más en valor agregado, en término de gasto. Asimismo, impide el potencial de expandir esta actividad y diversificar este producto.