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Estados Unidos no tenía otra opción que extender la exención arancelaria al acero y el aluminio en favor de la Unión Europea, apuntan expertos, quienes destacan un contexto marcado por una difícil disputa comercial con China.

La especialista Mónica de Bolle, del Instituto Peterson sobre Economía Internacional, dijo que Washington extendió la exención al bloque “porque no puede hacer mucho sin la Unión Europea”.

Para de Bolle, Estados Unidos no puede enfrentar en solitario la difícil cuestión de la transferencia de tecnología y propiedad intelectual en China. “Y la Unión Europea lo sabe muy bien”, señaló.

En la víspera, la Casa Blanca anunció que la exención tarifaria para la UE, que debía caducar este martes, era extendida hasta el 1 de junio.

La decisión fue recibida con evidente frialdad por la comunidad europea, que exige quedar fuera de la aplicación de esos aranceles de forma permanente.

Este anuncio ocurrió poco antes del inicio de un viaje que una delegación comercial estadounidense de alto nivel, encabezado por Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, realizará en los próximos días a China.

Esta visita de alto nivel busca allanar el camino a un acuerdo comercial.

Prácticas comerciales "desleales”

Estados Unidos acusa a China de prácticas comerciales “desleales” que contribuyeron a que Washington tenga con el gigante asiático un colosal déficit comercial que en 2017 alcanzó los US$375,000 millones.

Mnuchin estará acompañado por el Secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross; el Representante de Comercio, Robert Lightizer, y el Consejero Económico del presidente Donald Trump, Larry Kudlow.

Desde este martes pasan a valer los aranceles de 25% a las importaciones estadounidenses de acero que provengan de China, y de 10% sobre las de aluminio.

Sin embargo, el gobierno de Trump ya considera medidas tarifarias por hasta US$50,000 millones contra productos chinos, para compensar lo que considera el “robo” de propiedad intelectual y la transferencia forzada de tecnología.

La Unión Europea también acusa a China por esas dos mismas prácticas comerciales.

Por eso, para De Bolle “la importancia de la UE va más allá del comercio, del acero o del aluminio”, para adquirir una relevancia estratégica y diplomática, y el bloque está dispuesto a hacer valer ese peso.

Al extender la exención, “el gobierno de Trump espera obtener algún tipo de apoyo en su conflicto (comercial) con China”, señaló en tanto Edward Alden, del Consejo de Relaciones Internacionales.

“Si los derechos aduaneros (sobre las importaciones de acero y aluminio europeo) fuesen aplicadas este martes, la UE habría aplicado medidas de represalias que dejarían a Estados Unidos más aislado en sus negociaciones con China”, apuntó Alden.

El anuncio de la extensión en la exención tarifaria fue recibida este martes en Europa como un trago agrio. Varios gobiernos y la propia Comisión Europa pidieron una exención “durable”, “definitiva” o “permanente” para poder discutir “serenamente”.

En ese sentido, Ross dijo que la extensión de la exención arancelaria a la UE fue concedida a raíz de avances puntuales en la resolución de diferencias comerciales.

conversaciones fructíferas

Al ser consultado en la red CNBC porqué la exención había sido mantenida para la UE, Ross dijo: “Porque tenemos conversaciones fructíferas para, de una manera general, reducir las tensiones comerciales”.

“Tenemos esperanza de que algo positivo salga de todo esto”, añadió.

Para Eswar Prasad, profesor de política comercial en la universidad de Cornell, la exención provisoria extendida puede ser vista como “una tentativa del gobierno de Trump de mantener la presión sobre la UE en las negociaciones comerciales”.

En la opinión de Prasad, Washington “parece estar contando con una rápida capitulación de la UE a sus demandas, a pesar de que la UE ya adelantó claramente que no negociará bajo la amenaza de sanciones comerciales”.