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La Mestiza, un restaurante de comida mexicana, abrió sus puertas en la ciudad de Masaya hace dos años, pero el pasado martes anunció que suspendía operaciones por tiempo indefinido. La razón: la inestabilidad política que vive Nicaragua, que ha dejado más de 40 muertes, decenas de heridos, saqueos y negocios destruidos. Y por si fuera poco, la imagen país dañada. 

“Dada la situación del país y al ser un negocio que estaba en proceso de consolidación, hemos realizado cierre de operaciones por tiempo indefinido”, escribió el restaurante en su página de Facebook la mañana del martes. EL NUEVO DIARIO intentó contactarse con el propietario para consultar a cuántos trabajadores impactará esta medida, pero no hubo respuesta.

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Y aunque la Cámara Nicaragüense de Restaurantes y Similares (CNRS) no registra cierre de establecimientos, sí reporta una caída en las ventas en establecimientos de la capital y más grave en negocios ubicados en ciudades turísticas como León, Granada y San Juan del Sur, que a la vez ha provocado problemas para pagar a sus trabajadores. 

Esta inestabilidad política que vive el país desde el 19 de abril ya mostró los primeros efectos en un sector que empezaba a alzar vuelo. La presidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur), Lucy Valenti, proyecta que las afectaciones en abril, mayo y junio representarán una merma en ingresos de entre US$80 y US$100 millones.

“Los hechos violentos iban a tener un impacto inmediato en el sector turístico y no solo los días de la violencia, sino en la posterioridad. En mayo, tanto hoteles como turoperadoras han informado de cancelaciones de grupo a lo largo y ancho del país, las pymes están preocupadas porque no tendrán flujos de caja para asumir costos de operaciones”, lamenta Valenti. 

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“Nosotros hemos hecho cálculos y el año pasado el turismo generó US$840 millones, y estimamos que esta situación va a estar impactándonos en, por lo menos, dos o tres meses debido a cancelaciones de grupos que venían. Esos dos  o tres meses representan, en generación de divisas, entre US$80 y US$100 millones menos”, estima.

Los más impactados 

“Los restaurantes turísticos serán más impactados que los que dependen de la clientela local. No tenemos aviso por el momento de restaurantes que estén suspendiendo laborales, pero hay algunos que tienen problemas para pagar la quincena a los empleados, porque tenían una semana sin trabajar”, informa el presidente de CNRS, René Hauser.

El dirigente de los restauranteros señala que desde el jueves 19 de abril, hasta el martes 23 de abril, el 90% de los restaurantes estuvieron cerrados debido a los enfrentamientos en diversas ciudades. Y desde el martes 24 a la fecha, las ventas representan entre 20% y 30% de los ingresos que normalmente perciben los negocios. 

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“Me reportaron las ventas de Corinto que andaban por un 20%, eso fue el viernes pasado, y Chinandega un 15%, León 15%, siempre la semana pasada”, comenta el empresario, mientras señala que los restaurantes que viven del turismo sufrirán más impactos, que los que dependen de la demanda local. 

“A los restaurantes de los departamentos que viven del turismo, como en San Juan, León y Granada, les costará tres meses para llegar a una venta normal, de nuevo. Muchos de los grupos de turistas que venían fueron cancelados hasta los próximos tres meses, mientras haya advertencia de viajes para los turistas seguirá así”, lamenta Hauser.

Turoperadoras sufren crisis

Macuá Tour es una empresa de Rivas que inició operaciones hace tres años y también se ha visto afectada por los recientes hechos de violencia. El 80% de los tours reservados fueron cancelados, asegura el gerente general de la compañía,  Edwin Ruiz. Parte de los clientes que atienden llegan en cruceros a San Juan del Sur y las embarcaciones dejaron de atracar. 

Antonio Armas, miembro de la Asociación Nicaragüense de Turismo Receptivo (Antur), expresa que los asociados han informado que han perdido reservas de grupos, principalmente los que trabajan con cruceros turísticos. “Se cancelaron seis, pero estamos optimistas que en mayo lleguen los cruceros, los últimos de la temporada 2016-2017”,  dice. 

Armas es, además, gerente general de la turoperadora Nicatrama y cuantifica que entre abril, mayo y junio le han cancelado el 45% de los paquetes turísticos. “Solo en los últimos 10 días de abril tuvimos pérdidas por casi US$18,000 debido a las cancelaciones. Los mayoristas de Europa, Estados Unidos y Centroamérica están a la expectativa de lo que pase”, asevera. 

A pesar de la imagen negativa que el país ha proyectado al exterior, Antur se ha mantenido optimista y ha seguido promoviendo a Nicaragua en ferias internacionales de Costa Rica y Argentina. Y para el próximo  8 y 10 mayo, delegaciones de Gobierno y empresas promoverán los destinos nacionales en Bogotá y Buenos Aires.

Hoteles, ocupación mínima

Lucy Valenti, la presidenta de Canatur, también manifiesta que tanto en Managua como en los departamentos  la ocupación hotelera es mínima. “Solo un hotel importante de Managua, en una semana de violencia, perdió medio millón de dólares, ahora imagínate en todo el país”, agrega la dirigente empresarial. 

Ante esta baja, las empresas hoteleras también están tomando medidas. “Los hoteles están enviando de vacaciones a los trabajadores para reducir costos lo más posible y algunos otros se están viendo en la necesidad de sacar personal porque no cuentan con el flujo de caja para pagar las cuentas”, afirma Valenti.  

El informe Cuenta Satélite de Turismo de Nicaragua (CSTN) de 2017, divulgado recientemente por el Banco Central de Nicaragua (BCN), precisa que las actividades de restaurantes y servicios de alojamiento representaron el 48.8% de los ingresos que el sector turismo generó al país el año pasado. 

“Las actividades de mayor participación en el VAT  (Valor Agregado Turístico) fueron: restaurantes (25.8%), servicios de alojamiento (23%), servicios de recreación (10.4%) y los servicios de transporte de pasajeros y conexos en sus diferentes modalidades (10.5%)”, precisa el informe.

Los  ingresos por turismo alcanzaron el año pasado 840.5 millones de dólares, 30.9 por ciento superior a lo registrado en 2016. Los indicadores de estadía promedio y gasto promedio diario (GPD) muestran que el tiempo de permanencia fue de 10.5 días, con un GPD por persona de 44.9 dólares.

De acuerdo con la información, la composición del consumo indica que el turismo receptor destinó 69.5% de su gasto de consumo para: servicios de alojamiento (25.1%), restaurantes (29%), transporte (10.8%) y servicios de recreación (4.6%).

Esperanzas en el diálogo

A criterio de la empresaria turística, superar los bajos ingresos va a depender mucho del diálogo nacional, “de que se instale y haya voluntad política para resolver los grandes problemas del país, la situación dependerá de eso, y que se quiten las alertas de viajes tanto en Estados Unidos y países de Europa”.

Valenti ve urgente que el diálogo, convocado por el Gobierno y mediado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), se instale para que haya señales que manden estabilidad nuevamente. De lo contrario, el impacto a la actividad turística será mayor.