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Los caficultores del país, así como los empresarios del turismo y otros sectores económicos, temen que la crisis que enfrenta Nicaragua tenga un impacto negativo en las relaciones de negocios que habían cultivado en los últimos años en el exterior.

“Hay una preocupación total (en el sector cafetalero)”, sostuvo el productor y exportador del rojito, Julio Peralta.

“Todo (en relación con las exportaciones de café) ya regresó relativamente a la normalidad, pero sí lógicamente hay bastante tensión en el ambiente, tanto a nivel nacional, como internacional. Los tostadores y los compradores están algo nerviosos, porque temen no poder recibir el producto a tiempo, porque la semana antepasada se dio el conflicto y debido a algunos atrasos en los trámites algunas exportaciones se detuvieron”, comentó el presidente de la Asociación de Cafés Especiales de Nicaragua (ACEN), Carlos Bendaña.

“Sin embargo, les hemos estado explicando que eso fue momentáneo y que esperamos que todo volverá a la normalidad y que no tienen por qué preocuparse”, agregó el presidente de ACEN, quien también es productor y exportador.

Peralta, presidente de la empresa Peralta Coffees, explicó que “la gente que está en el negocio del café (compradores y tostadores internacionales) es muy sensible a todos los temas que tienen que ver con disturbios en los países productores”.

“El café es un rubro que requiere de una planificación de muchos meses antes a la exportación”, indicó Peralta, matizando que “mientras los árboles están floreciendo en las fincas cafetaleras, se están haciendo los contratos de la próxima cosecha con los compradores”.

Eso quiere decir que el café que se está exportando actualmente se contrató hace seis u ocho meses, pero los compradores no se detienen y están a la expectativa de concretizar los contratos de la siguiente cosecha y garantizar que les llegue el producto.

“Inevitablemente, al estar Nicaragua inmersa en un problema de esta naturaleza (disturbios violentos que se dieron hace 15 días) y la incertidumbre de cuál va a ser y cómo se va a resolver el problema que tenemos con la institucionalidad del país, a los importadores de café los pone ante una gran interrogante: ¿si, indistintamente de las bondades y ventajas que tiene ahorita el café nicaragüense, por su calidad, es Nicaragua un origen con el que quieren empezar a hacer compromisos de compra-venta para la próxima cosecha?, afirmó Peralta.

Las exportaciones de café generaron US$510 millones, en el 2017. De esa manera, el rojito fue el primero en la lista de los principales productos de exportación del país.

Carlos Bendaña, el presidente de ACEN, dijo que actualmente las exportaciones de café han regresado a la normalidad, pero reconoció que su empresa fue una de las afectadas porque no pudo obtener los permisos fitosanitarios en los días más duros de las protestas.

“A título personal, sí se me presentó una situación en la que no se me entregaron los permisos fitosanitarios en el momento en que debían ser entregados, y por otro lado no quisimos tomar el riesgo de que el café saliera del beneficio por temor a que nos llegara a suceder algo en algún tranque que nos dañara el producto”, contó Bendaña.

Para su propia fortuna, la Unión de Cooperativas de Cafés Especiales Cordillera Isabelia, de Jinotega, exportó una parte de su café antes de que empezaran las protestas en contra de las reformas al seguro social, que detonaron la crisis en que se encuentra Nicaragua.

Las reformas fueron anuladas, pero la crisis se prolongó a la espera de un diálogo entre varios sectores de la sociedad, que aún no tiene una fecha establecida para su inicio.

Norlan Antonio Dávila, representante de esa unión de cooperativas, dijo que si bien a ellos no les afectó, otras cooperativas y exportadores independientes sí tuvieron atrasos en sus exportaciones.

“Algunos de los exportadores han tenido temor de tomar el camino durante las protestas para llegar al puerto (Corinto) y eso implica un atraso. Generalmente, la carga sale por Sébaco y de ahí va directo a León. No pasa por Managua, pero sí a la gente le ha dado temor”, indicó Dávila.

Otros problemas

A Dávila no solo le preocupa que se pueda dañar la imagen del país ante los importadores y tostadores de café internacionales, sino que piensa que con la situación actual del país los problemas que ya enfrentaban los caficultores han pasado a un segundo plano.

“El sector cayó en un problema serio, en muchos casos de iliquidez, influido por la caída del precio internacional, las plagas, el pago de los impuestos municipales, entre otros factores”, mencionó el representante de la Unión de Cooperativas de Cafés Especiales Cordillera Isabelia.

Dávila alertó que si bien las protestas o disturbios no afectarán directamente la calidad del café, a los productores les podría llegar tarde el financiamiento, los fertilizantes, así como la intervención del Gobierno en la problemática del sector, lo que sí redundará en una pérdida de calidad del grano.

Aura Lila Sevilla, presidenta de la Alianza Nacional de Cafetaleros de Nicaragua (ANCN), señaló que “esta situación nos afecta a todos los caficultores del país”.